jueves, 23 de abril de 2009

ERRORES HISTÓRICOS EN EL MUSEO MUNICIPAL DE ARTE MODERNO «LUIS CRESPO ORDÓÑEZ»



Santa Ana de los Ríos de Cuenca, marzo 9 del año 2009
In sollemnitate SS. Felicitas et Perpetua

Ing. Marcelo Cabrera Palacios
ALCALDE DE CUENCA

Sra. Eudoxia Estrella Ordóñez
DIRECTORA DEL MUSEO MUNICIPAL
DE ARTE MODERNO «LUIS CRESPO ORDÓÑEZ»
Ciudad

De mi consideración:

«Nulla tamen erroris caligo lumen veritatis ab homine ex toto amovere valet. Permanet in imo corde veritatis absolutae desiderium atque sitis eam plene cognoscendi/ Las tinieblas del error no pueden eliminar totalmente en el hombre la luz de la verdad. Por esto, siempre permanece en lo más profundo de su corazón la nostalgia de la verdad absoluta y la sed de alcanzar la plenitud de su conocimiento».

En días pasados llegó a mis manos la publicación intitulada «Tres maestros de la pintura», editada en ocasión del vigésimo octavo aniversario de fundación del Museo Municipal de Arte Moderno «Luis Crespo Ordóñez», en la que, ab initium, le hacen decir horribles y espeluznantes barbaridades al Señor Alcalde de Cuenca, dejándolo en una ridícula postura que no se compadece con la alta majestad de su cargo como burgomaestre cuencano, mientras, ad concludendi, en el escrito conclusivo, Carlos Freire Soria, Director de Educación y Cultura del Ayuntamiento cuencano, expresa terribles cosas en contra de la historia de la urbe, hechos penosos, de maxima ad minima, para el prestigio de Cuenca, a la que no se la debe infamar impunemente.

Me permito transcribir, de verbo ad verbum et riddendo semper cum admirationem, las equivocaciones inauditas encontradas en esta obra, a fin de que se llame la atención a sus responsables, pues me niego a creer que usted, Señor Alcalde, haya podido escribir lo que refiero ad infra:

«…Hacia el último cuarto del siglo XIX, por orden del obispo Miguel de León se emprende la construcción de un edificio que con el transcurrir del tiempo se convertiría en símbolo de la zona,…».

Más abajo, supuestamente, el Alcalde Marcelo Cabrera Palacios dice: «…En medio de ese cometido sería fundamental el aporte del artista Lauro Crespo Ordóñez, quien pese al tiempo de ausencia y distanciamiento geográfico continuó amando a su ciudad y persistió siempre en el empeño de que ésta tuviera un museo de calidad…».

Lo dicho es falso, pues la edificación que hoy es el Museo Municipal de Arte Moderno «Luis Crespo Ordóñez» fue creada como la «Casa de la Temperancia » en 1876, por el entonces canónigo honorario de la Catedral de Cuenca, Miguel León y Garrido y no Miguel de León, quien a esa época, además, no era obispo ya que la púrpura episcopal le fue concedida en 1884, 8 años después del hecho que se narra en el escrito que ahora me permito comentar. Justamente, la consagración episcopal de Miguel León y Garrido fue en enero del año 1885.

Por otro lado, el destacado artista del que se habla en el segundo parágrafo transcrito ut supra es Luis Crespo Ordóñez y no Lauro Crespo Ordóñez como equívocamente se consigna. Quid pro quo, las preguntas lógicas que nos debemos formular son las siguientes: ¿Cómo es posible que el burgomaestre de la «Atenas del Ecuador» desconozca los nombres correctos, tanto del inmortal obispo Miguel León y Garrido como del patrono del museo, sobre los que escribe en la presentación de la obra? ¿Cómo se puede aceptar que en un escrito tan serio existan incoherencias históricas en boca del primer personero municipal de Santa Ana de los Ríos de Cuenca? ¿De veras escribió usted estas barbaridades, Señor Alcalde, o alguno de sus colaboradores adolece de ignorancia supina y, desconociendo lo que obligado está a saber, escribe irresponsablemente cosas que luego usted firma y que le desprestigian en grado superlativo?

Finalmente, en el escrito conclusivo de esta publicación, Carlos Freire Soria, Director Municipal de Educación y Cultura del Ayuntamiento cuencano, ofende a la historia de Cuenca cuando dice ad peddem litterae: «…El Museo de Arte Moderno se convierte en ícono de la actividad cultural de la ciudad y consolida su trascendencia en 1989, cuando en él se inicia la Bienal Internacional de Pintura…».

Ad infra, el mismo Carlos Freire dice ex admirationem et cum singularis negligentia: «…Se llama Eudoxia Estrella y su padre, Mariano, fue el gestor, por pedido del Obispo Miguel León, de la construcción de esta casa…».

En primer lugar, la Bienal Internacional de Pintura no fue creada en 1989 sino en 1987, dos años antes de lo que manifiesta Freire y aunque el Director de Educación y Cultura del Ayuntamiento cuencano vuelve a repetir el error del Alcalde, al decir implícitamente que en 1876 Miguel León era obispo, la verdad sea dicha, el gestor de la construcción de la antigua Casa de la Temperancia , hoy convertida en el Museo Municipal de Arte Moderno «Luis Crespo Ordóñez», no es el padre de Eudoxia Estrella, Don Alfonso Estrella Marchán, sino su ilustre abuelo, el médico cuencano Mariano Estrella, quien era amigo del entonces canónigo Miguel León y Garrido, verdadero mentalizador de la obra, el cual encontró -en el Dr. Mariano Estrella- al socio idóneo para ejecutar el proyecto de la «Casa de la Temperancia »; por lo que, en todo caso, León y Estrella, son juntos, in stricta veritas, los verdaderos gestores de la llamada «Casa de la Temperancia ».

Estas imprecisiones, seguramente, deberán de molestar a la señora Eudoxia Estrella Ordóñez, Directora del Museo Municipal de Arte Moderno «Luis Crespo Ordóñez», celosa guardadora de la memoria de su ilustre abuelo y acérrima defensora de la Bienal Internacional de Pintura, evento del que además es una de las principales gestoras, junto a otras personalidades del mundo cultural cuencano, que también pueden dar fe de las equivocaciones de Carlos Freire Soria.

Señor burgomaestre cuencano: Est tempus concludendi cum ignorantia invencibilis in Concha/ Es tiempo ya de concluir con la ignorancia invencible en Cuenca. Que se ponga punto final a este tipo de disparates que se publican de manera frecuente en las diversas ediciones municipales y que, en tanto están dirigidas al público, desinforman a la ciudadanía sobre asuntos que alteran y transforman la historia de la urbe, la cual no puede ser mancillada impunemente en contra del prestigio que ella se merece.

No quiero que se me malinterprete per fas et per nefas, pero escribo estas líneas de manera sincera, ab imo pectore, por defensa a la ciudad de Cuenca y en honor de ella, ya que, como escritor castizo, estoy obligado a reivindicarla de este tipo de infamias y es sólo mi profundo espíritu cívico y mi amor a la capital de la morlaquía lo que me impulsa para protestar por este tipo de atropellos que la están haciendo mucho daño ab aeternum et cum magnam tristitia.

Espero que aquel ejército de personajes que mantienen una permanente animadversión a mi labor de defensa de la historia y la cultura de Cuenca dejen de elucubrar tendenciosamente sobre mis intenciones con estas misivas escritas in honorem Concha. Cumplo con mis deberes cívicos de ciudadano cuencano que sabe amar a su suelo patrio. No busco nada, Señor Alcalde, que no sea ver a mi ciudad con gente preparada que cuando la coge la pluma la habrá de utilizar para dignificarla y no para vilipendiar y ultrajar a su historia, su lengua y su cultura ab aeternum et in saecula saeculorum.

Sin nada más por el momento, recibid un cordial y amigable saludo cum grata recordationem, salutem, benedictionem et affectibus in Corde Iesu.

A Deo benedicaris,


DIEGO DEMETRIO ORELLANA

Datum Concha, apud flumina Tomebamba, ex aedibus FIDEH, districti meridionalis, mensis martii, die nonus, currentis Anno Domini bismillesimus nonus, in sollemnitate SS. Felicitas et Perpetua et in honorem Concha et culturalis aspectibus.

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