sábado, 26 de marzo de 2016

ARTE Y BELLEZA IN NOMINE CHRISTI

Ad gloriam Dei et in suam commemorationem/ A la gloria de Dios y en su conmemoración, el arte ha sido desde siempre, ab aeterno, un auténtico lenguaje para consignar in perpetuum el salvífico misterio del Señor en los más tristes instantes de su pasión redentora.

Y son los grandes artistas que en el mundo han sido quienes han vuéltose de momento ad momentum como los idóneos interlocutores para graficar ex tota veritas las sublimes expresiones de Cristo en cada una de las dolorosas circunstancias en que cumplíase su misión salvadora. Es el caso del «Cristo con velo» o «Cristo velato» de Giuseppe Sanmartino,  escultor italiano de admirable trayectoria in honorem artis.


Nacido en Nápoles, Sanmartino vivió en todo el siglo XVIII (1720 - 1793) y sus obras son esplendorosas ad summum hasta las insondables fronteras de la estupefacción insólita por la que déjanos absortos cuando nos engolfamos para apreciar las sui generis creaciones salidas de sus manos que, por sorprendentes y magnánimas, cautívanos la atención para confirmar ipso facto que estamos ante un genio originalis et admirabilis in veritatis splendor.

El «Cristo con velo» de Sanmartino catapultóle para que fuese considerado in historia mundi como uno de los más grandes escultores italianos de todos los tiempos y por qué no decirlo, in universa terra, como uno de los egregios maestros del arte mundial. La escultura es de mármol y fue realizada, secundum historica veritas, en el año del Señor de 1753 para la capilla de Santa Maria della Pietà, conocida también con el poético nombre de «Pietatella» o «Capilla Sansevero» in napolitensis urbe.


Mas la escultura tiene una curiosa historia, pues ab initio fue encargada al escultor Antonio Corradini, quien murió post factum a dicho contrato, habiendo solo alcanzado a realizar un boceto del proyecto, en terracotta, que hoy expónese en el Museo Nazionale di San Martino. Así, el encargo pasó a Giuseppe Sanmartino, a quien comisionóselo para hacer «una estatua de mármol esculpida a natural grandeza representando a Nuestro Señor Jesucristo muerto y cubierto de un sudario transparente realizado en el mismo bloque de mármol».

De esta manera, Nápoles puede gloriarse de Sanmartino como Roma de Michellangelo con este ícono del arte universal que deja atónitos a todos quienes tienen el privilegio de conocerlo in corpore presente. El detalle de Sanmartino con el que iguálase a Miguel Ángel -en el modus operandi de sus geniales creaciones artísticas- es que para realizar sus proyectos escultóricos recurría, como aquél, a buscar un solo bloque de mármol con el que luego esculpíase, cum accurata diligentía, buscando la suprema perfección de las esculturas concebidas en estas geniales mentes hasta legar a la posteridad las más grandes obras maestras de todos los tiempos.


Así, ad exemplum, cuenta la Historia, Magistra vitae, que Miguel Ángel quería encontrar una montaña entera de mármol para esculpir la tumba del papa Julio II, proyecto solo posible de ser concebido en un brillante cerebro como el del excelso artista, mientras Sanmartino prefería, a similis, el hallazgo de bloques marmóreos enteros para la ejecución de los maravillosos proyectos que plantéabase con su creativa imaginación. Verbi gratia et gratias Deo, en este «Cristo velato» contémplase al Señor yacente, en el sepulcro, tendido en un colchón sobre el cual su cabeza apóyase en dos almohadas, mientras el cuerpo hállase velado con un delicadísimo sudario que adhiéreselo delineando la hermosa forma del corpus Christi al que ocúltalo en forma tal que pareciese que no tratárase de una obra realizada en mármol, siendo éste el efecto singular con el que Sanmartino logró pasar a la historia como un «magister veritatis» o «maestro de la verdad» en el mundo del arte, en donde solo contadísimos genios han podido representar la veracidad de las cosas con las cuales muéstrannos la fidedigna realidad cum clara el pulchra lux in aeternum. En este caso, a gravés del sutil velo que recubre el sacro cuerpo del Divino Redentor reconócense los signos evidentes de su rostro que denotan el martirio sufrido antes de su muerte.


La exquisitez del trabajo de Sanmartino hizo que alrededor de esta obra surgiese, in diebus illis/ por aquellos dìas, una leyenda por la que decíase que un alquimista bautizado con el nombre de Raimondo di Sangro, príncipe que encargó la realización de la escultura, habría enseñado al genial escultor cómo calcificar los tejidos en cristales de mármol. Pero, riddendo et semper riddendo/ riendo y siempre riendo, la leyenda se fue más allá de lo esperado ya que creíase ingenuamente, asimismo, que ha operado en la escultura una «marmorización alquímica» efectuada por el propio príncipe, quien habría adherido sobre la estatua un verdadero y propio velo, el cual, con el pasar de los tiempos, marmorizóse gracias a un proceso alquímico. Mas la leyenda es solo leyenda y así colúmbrase con un análisis serio, sine ira et studio, objetivamente, que sin duda alguna la obra fue hecha ex integro en mármol, tal como pruébase, in stricta veritas, por un recibo de pago a Sanmartino, de fecha 16 de diciembre de 1752, firmado por dicho príncipe y conservado intacto en el Archivo Histórico del Banco di Napoli.


La obra es de tal peculiar belleza que invítanos a contemplarla, a maxima ad minima, detalle tras detalle y con todos los sentidos, puesto que cuando la enfrentamos no solo es la vista la que degusta el delicadísimo efecto logrado por San Martino para prodigarnos las más inesperadas sensaciones y reacciones que transpórtannos, in corpore et in anima, para experimentar el sufrimiento del «Redemptor hominis» o «Redentor de los hombres» cuando ya muerto, en espera de su resurrección gloriosa, invítanos a reconocer per se a su divina majestad ad perpetuam rei memoriam et in cordibus nostris, mientras ese aspecto sufriente transmítenos a los dolorosos instantes previos a su crucifixión. Ergo, con esta obra Sanmartino logra contarnos literalmente una historia extremadamente real y concreta: Cristo muere en la cruz y es sepultado junto a los símbolos de su pasión: la corona de espinas y los clavos con que fue crucificado, que encuéntranse en el extremo inferior izquierdo con una tenaza, como una hermosa alegoría de la pasión del Señor, Dominus ac Redemptor, haciendo que su cuerpo yacente llévenos a la intensa reflexión de su misterio salvífico pro mundi beneficio.


Dícese, corcordet veritas, que Antonio Canova maravillóse de profundis ante esta genial escultura e intentó adquirirla sin éxito, por lo que –aún a pesar de que también era un ser dotado para el arte escultórico- declaróse dispuesto a dar 10 años de la propia vida para ser el autor de una similar obra maestra.



A través de esta prodigiosa obra de Sanmartino es grato confirmar inter nos la fuerza centrífuga de una verdad suprema por la que sabemos, ex informata conscientia, que el arte es para todos y no tiene límites ni fronteras en su capacidad expresiva, ora para ser creado, ora para ser admirado, ora para ser descrito in scriptis et ab aeterno puesto que el arte es universal e impacta ex tota fortitudine, sicut erat in principio et nunc et semper et in saecula saeculorum.


Diego Demetrio Orellana
In Concha, apud flumina Tomebamba, mensis Martii, die XXVI, reparata salute Anno Dominicae Incarnationis MMXVI, in sancta hebdomadae, Anno Misericordiae MMXVI .


OPINIONES CIUDADANAS


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jueves, 24 de marzo de 2016

LA SEMANA SANTA EN CUENCA, LA CAPITAL DE LA MORLAQUÍA



In commemoratione de Passione Domini o en conmemoración de la Pasión del Señor, Cuenca sigue siendo, ad initium tertio millenio, una urbe donde las grandes manifestaciones del espíritu tienen cabida a través de apoteósicas manifestaciones de piedad popular en la Semana Santa o Sancta Hebdomadae, a pesar del fuerte proceso de laicización que ha experimentádose en las últimas décadas in universa terra.

Ciertamente, uno de los eventos más arraigados en la religiosidad popular cuencana es la gran procesión de Cristo Pobre, taumaturga imagen venerada en la iglesia de San José de El Vecino, de la orden de la Merced. Este Cristo, que es obra del gran escultor cuencano Manuel Jesús Ayabaca, constituye el centro de las celebraciones de la semana mayor en la iglesia mercedaria de Cuenca ad perpetuam rei memoriam. Es desde el 12 de diciembre de 1941 cuando establecióse esta devoción que ha calado profundamente en los cuencanos durante 75 años. Inicióla el P. Constantino Bucheli, OM y la imagen fue esculpida como réplica de Cristo Pobre venerado en la ciudad de Lima, mientras la iniciativa de instaurar este culto fue de Nicanor Merchán Bermeo, a quien el P. Bucheli visitaba en su domicilio todos los domingos. Cada año, en el retablo del altar mayor, in Dominica in Palmis, la imagen de Cristo Pobre luce galante y majestuosa para la veneración de los fieles in nomine Domini.


La procesión convoca a millares de personas que, año tras año, son partícipes de un curioso ritual in nomine Christi. El Domingo de Ramos, a las seis de la tarde, la imagen es puesta en una urna y portada en andas hacia el atrio del templo, para ser colocada en un carro alegórico pletórico de adornos y flores, mientras la gente aglutínase circunvalándola para transportarla por las calles céntricas de la urbe junto a centenares de personas que acuden masivamente para rendir pleitesía a Nuestro Señor Jesucristo, en su condición de Rey de reyes y Señor de señores.



Fiat lux, a las siete de la noche, in Dominica in Ramus Palmarum, enciéndese la urna con una luminiscente lámpara que alumbra al taumaturgo Cristo Pobre, que avanza desde el templo hacia las céntricas calles de la urbe acompañado de centenares de personas que portan ramos y palmas, los que luego de la procesión son bendecidos cuando la gente ingresa a la iglesia para la santa misa in sollemnitate Dominica in Palmis.




El recorrido es largo, pues la procesión dura aproximadamente una hora y los cientos de fieles recorren casi 2 kilómetros con la sagrada imagen. Los cantos tristes, propios de la semana santa, óyense solemnes en todo el transcurso del desfile, desde aquellos que en los lejanos tiempos coloniales fueron creados con influencia de la música aborigen, en el proceso de evangelización de América, hasta los que han compuéstose en las últimas décadas. Resalta ante omnia, el Himno a Cristo Pobre, particular pieza musical que ha vuéltose un ícono identitario de los devotos de esta taumaturga imagen in nostra communitate.




La fe de algunos creyentes manifiéstate explícita, ex toto corde, cuando un altar improvisado en la plazoleta de la Merced expone una pequeña réplica de la imagen de Cristo Pobre, a la cual colocóse un rosario y parapetósela en una especie de trono rodeado de ramos, flores, cirios y lámparas decorativas. Es grato contemplar que los devotos consiguieron la propia palma de cera, que es el histórico ramo utilizado ab aeterno in Dominica in Palmis, planta que en la actualidad es objeto de campañas para que no se la utilice en el Domingo de Ramos, con el pretexto de que hállase en extinción, en vez de fomentar su cultivo para que siga siendo in aeternum la icónica palma de ramos in patria nostra. Más de cuatro siglos la gente la usó sin que nadie haya hecho alaracas ecologistas que hacen, ad absurdum, que nunca se fijen en la causa de lo causado ni piensen en que las plantas que extínguese vuélvense muníficas para reproducirse cuando se las cultiva in extenso urbi et orbi buscando su pervivencia. Traditio semper traditio in nostra Sancta Mater Ecclesia ego dico vobis.





La simple solución sería promover in crescendo su masivo cultivo, pues trátase de una planta que crece generosamente en los Andes ecuatorianos y su reproducción es inmensa, razón por la cual jamás extinguióse en cuatro siglos de evangelización católica per Christum Dominum Nostrum.






Luego de esta pequeña digresión y volviendo al tema, digamos entonces que cuando la imagen concluye el recorrido llega por la avenida Huayna Cápac y desde el monumento a la Virgen de las Mercedes, en la intersección con la calle Rafael María Arízaga, la gente agólpase in crescendo para el recibimiento triunfal de Cristo Pobre, mientras la muchedumbre crece aún más por cuanto existen centenares de fieles que no participaron en la procesión y esperan en el templo para la santa misa solemne de bendición de los ramos, con la que concluye el multitudinario acto religioso originalis et singularis in urbe nostra.






Luces de bengala, cohetes, y juegos pirotécnicos son lanzados con algarabía el momento que Cristo Pobre arriba al templo, mientras la banda del ejército que ha participado en la procesión con la música que el pueblo canta, ex tota fortitudine, entona alegremente el himno a Cristo Pobre como homenaje al Divino Maestro, objeto de esta piadosa y enfervorizada devoción en la capital de la morlaquía, apud flumina Tomebamba.




Así entonces, la religiosidad popular en la semana santa sigue siendo muy fuerte en la ciudad de Cuenca. El tiempo de reconciliación y penitencia que implica la semana mayor no debería, no obstante, quedarse solo en manifestaciones externas de religiosidad católica, pues la fe débese manifestar in vita nostra, en las acciones que hablan más que las palabras y que cuando refléjanse como fruto de nuestra formación cristiana enriquecen aún más estas expresiones de fe, puesto que dan cuenta de que los participantes en un acto apoteósico y multitudinario de devoción cristológica son auténticos cristianos que predican el evangelio con la propia vida y hacen de la comunidad cristiana testimonio vivo de compromiso y servicio in nostra Sancta Mater Ecclesia Catholicam, Apostolicam et Romana.


Diego Demetrio Orellana

In Concha, apud flumina Tomebamba, mensis Martii, die XXIV, reparata salute Anno Dominicae Incarnationis MMXVI, quinta feria de passione Domini, in Coena Domini, Anno Misericordiae MMXVI .

domingo, 20 de marzo de 2016

LA PASSIFLORA Y LA CAPITAL DE LA MORLAQUÍA

Passiflora manicata cuencana, en Milchichig

Pulcherrima super omnia in Concha et in orbis terrarum/ Bellísima sobre todo en Cuenca y en el orbe terrestre, una de las flores más familiares de la «Atenas del Ecuador» ha sido la Pasiflora, una especie botánica que encuéntrase en extinción in urbe nostra. Desde antaño era una planta típica y común de cualesquier cerco o rincón citadino y hallábase oronda, ad contemplationem nostra, junto a los ríos, las quebradas, los montículos de terrenos baldíos o cualquier matorral de sitios no urbanizados.

Contristatam et dolentem, la flor evoca a la pasión del Señor y tiene variadas especies junto a una curiosa historia, mientras hoy son pocos y escasísimos los lugares en que aún podemos observarla admirabilis et singularis, siendo prácticamente un verdadero descubrimiento el encuentro de un viandante o caminante de espíritu contemplativo con esta maravillosa flor roja que es bellísima, por lo que deberíasela preservar como un ícono paradigmático de la flora cuencana, apud flumina Tomebamba.


La Pasiflora fue motivo de interés científico ya desde los tiempos coloniales, puesto que -in diebus illis/ en aquellos días- los exploradores y naturalistas hiciéronla objeto de estudios botánicos ad perpetuam rei memoriam. Así, ab initio, muchos botánicos, científicos y artistas, impactados por la hermosura de esta planta autóctona de América, halláronla como una flor exótica y registráronla en sus diarios y anotaciones como un espécimen peculiarísimo de nuestra flora. Algunos de los dibujos realizados para representarla, in illo tempore/ en aquel tiempo, hoy constituyen verdaderas obras de arte y demuéstrannos la atracción que las flores de esta planta han producido tanto antaño como hogaño.


Su nombre justamente, in stricta veritas, evoca un aspecto descriptivo único que invita a observarla cum accurata diligentia, puesto que en la culta, sempiterna y encantadora lengua latina llámase «Passiflora», término que significa «Flor de la pasión». Fue así bautizada debido a la peculiar forma en la que ubícanse tanto sus estambres como los pistilos, órganos masculinos y femeninos de la flor, los cuales conforman un conjunto en el que parecieran observarse los clavos de la cruz de Nuestro Señor Jesucristo, Dominus ac Redemptor, mientras el ovario pedunculado con el cáliz y el purpúreo anillo de filamentos que hállase en la base es como si fuese exactamente la «corona de espinas» del Santísimo Redentor. En la Botánica, debido a ello, la planta identificóse como «Passiflora», como lo hemos indicado ut supra, y el nombre no pudo ser más sugestivo in commemoratione de passione Domini/ en conmemoración de la Pasión del Señor.







Passiflora manicata cuencana


Trátase de una planta trepadora de la especie «Passiflora manicata», de la familia de las «Pasifloráceas», a la que pertenecen también algunas especies frutales como el taxo o gullán y la maracuyá, entre otras que, a similis, vuélvense parientes. A decir verdad, la floración de todas estas especies es por ello muy similar siendo la más atrayente la roja Pasiflora, la cual, a diferencia del gullán y la maracuyá, no produce fruto y sus flores despliéganse exuberantes en toda la planta que crece como una enredadera de hojas verde oscuro y, una vez muertas, conviértense en unas drupas que encapsulan copiosas semillas. Esta es una de las razones por la cual esta planta muy bien podríase cultivar como una especie ornamental, ad initium tertio millenio, salvándola de la extinción ipso facto, in communitate nostra.


Más científicamente débese explicar, ex tota veritas, que esta flor posee una corona de filamentos que brotan de la garganta del tubo formado por las bases de cáliz y corola. Es de color morado intenso y contrasta, ex admirationem, con el blanco color de la base, mientras confróntase cromáticamente con el rojo carmesí de la corola haciendo que la flor sea amabilis et originalis para todos cuantos obsérvanla in conchensis urbe. Las flores suelen ser perfectas, por lo general con cáliz y corola pentámeros. Estos elementos replegados ab intra son los que hicieron que llamárasela como «Flor de la Pasión», al observar lo iconográficos que resultan en torno al misterio salvífico de Cristo in nostra Sancta Mater Ecclesia.


Admirabilis in perpetuum, la flor tiene un intenso color rojo carmesí que es atractivo para todos quienes la contemplamos originalis et pulchra in puris naturalibus. En cualquier espacio en donde la Pasiflora emplázase percíbesela claramente, a ojos vista, por su colorada faz que exorna de belleza a nuestras campiñas. Su rubicunda presencia prodiga al paisaje un especial colorido que inunda de algarabía el ambiente natural de nuestras verdes praderas.


En la admirable lengua de Castilla conócesela también como «Pasionaria», curioso término que, imbricado en su origen latino, da cuenta de la versatilidad del Castellano para diversificar las palabras en remembranza de la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo, Pastor bonus et fidelis, lo cual constituyó el verdadero leit motiv para que, en la Botánica, catalogárase a esta especie con semejante nombre tan evocativo y significativo del sumo sacrificio del Divino Redentor.


Es utilizada con fines medicinales y, desde antaño, ha sido grande su fama como un buen tranquilizante, puesto que es una planta para combatir a las alteraciones nerviosas de las personas. He aquí otra de sus más valiosas virtudes. Esta característica de la especie deberíase constituir en razón suficiente para propagarla inter nos et pro mundi beneficio.



Lamentablemente, en los actuales tiempos, tan solo la encontramos en contadísimos lugares de la morlaquía como la quebrada de Milchichig y la colina de Miraflores, en donde todavía emplázase in conchensis urbe. Bien haríase en reproducirla, pues siendo como es un espécimen autoctóno de singular belleza y una planta medicinal de prodigiosas virtudes no es justo que desaparezca por la incuria y la ignorancia de quienes obligados están a protegerla in communitate nostra ad futuram rei memoriam.

Diego Demetrio Orellana
In Concha, apud flumina Tomebamba, mensis Martii, die XX, reparata salute Anno Dominicae Incarnationis MMXVI, Dominica in Ramus Palmarum, Anno Misericordiae.
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sábado, 19 de marzo de 2016

DIVAGACIONES SOBRE EL QUIJOTE IN VITA NOSTRA


...In aeternum, El Quijote es copiosa fuente del buen uso del verbo pues Cervantes, cual «magister veritatis» o «maestro de la verdad», muéstranos en toda su obra el diestro manejo de la palabra ora para vivificar, ora para realizarnos, ora para trascender y así pues, las frases célebres que inclúyense dentro de este clásico de la literatura universal delatan la fuerza expresiva del verbo cuando surge per se y refulge inmortal desde lo profundo del corazón o de la clara razón ad omnes gentes.



Y es que Cervantes nos enseña que la palabra, cuando es magistralmente utilizada, exorna a la lengua y a través de ella delatamos ex integro nuestra humana condición en el cotidiano accionar in vita nostra. Por ella, en El Quijote, las sabias expresiones que la trasuntan prodígannos enseñanzas por las que luce esbelta, sincera y auténtica, imbricada siempre de sapiencia como las voces aquellas que, desde la lejanía y aún a pesar de la ausencia, resuenan inmemoriales en los oídos del alma ex tota fortitudine para hacerse presente cuando nos dejan una lección de profundas huellas.


In veritas semper fidelis, a través de la palabra, Cervantes mantiénese in perpetuum por medio de las sabias cosas que llevan implícitos sus pensamientos mostrándolo como un fiel observador de las realidades de la existencia y un gran catalizador de las cosas que pudo definir con tanta sabiduría. Y es en el exuberante arsenal de sus prodigiosas ideas donde sus palabras adquieren «sensus vitae» o «sentido de la vida» columbrando, por parte nuestra, que su gran experticia para el manejo de la palabra, a través de nuestra maravillosa lengua de Castilla, exigióle  autopensamiento, autodisciplina y autoconciencia para comunicarse correcta y apropiadamente para el desarrollo de la riqueza idiomática de la lengua castellana y el progreso cultural, científico y humanístico de la comunidad entera.


En El Quijote es donde la literatura muéstrase como una disciplina nada vana, que ha coadyuvado para que el Castellano perviva como un faro luminoso que guíanos ab aeterno cuando navegamos por las insondables aguas de su sabiduría. Tan solo basta leer sus profundas cosas para corroborar que la sempiterna obra cervantina es una efectiva fortaleza de poder para la comunicación, la creatividad y la construcción del ser humano. Ad exemplum, algunas frases que pululan como luces esplendentes sorpréndennos por su sapiencia cuando descubrímoslas como perlas preciosas dignas de inmortalidad en el tiempo: «La ingratitud es hija de la soberbia», «La sangre se hereda y la virtud se aquista y la virtud vale por sí sola lo que la sangre no vale», «Amor y deseo son dos cosas diferentes; que no todo lo que se ama se desea, ni todo lo que se desea se ama», «Dad crédito a las obras y no a las palabras», «Bien predica quien bien vive», «Confía en el tiempo, que suele dar dulces salidas a muchas amargas dificultades», «Donde una puerta se cierra, otra se abre», «El que lee mucho y anda mucho, ve mucho y sabe mucho», «A quien se humilla, Dios le ensalza». «No hay más alta virtud que la prudencia», «Se va a la plaza del nunca por la calle del ya voy».



En El Quijote sus célebres ideas represéntannos la alegría de la vida, pues la palabra sinceramente cervantina atráenos y unifícanos destruyendo barreras y deleitándonos con nuestros prójimos. 




Y es en el diálogo ameno donde Cervantes parece como un grato contertulio creando vínculos de comunión auténtica a través de nuestro castizo idioma ya que, dicha sea la verdad, la lengua no es otra cosa que el reflejo fiel de la interioridad de cada ser humano y el alto espíritu de Cervantes permítele apreciar las cosas altas pro mundi beneficio et super omnia in veritatis splendor hodie et nunc et semper.


Diego Demetrio Orellana
In Concha, apud flumina Tomebamba, mensis martii, die XIX, currentis Anno Domini MMXVI, vesperas Dominica in Ramus Palmarum.

miércoles, 16 de marzo de 2016

EL LAGO DE LOS PATOS IN CONCHENSIS URBE

El lago de los patos in conchensis urbe

Sicut speculum naturalis o cual natural espejo, hay en Cuenca un paradisíaco lago que cautívanos la atención para contemplarlo ex admirationem por sus  características paisajísticas que han convertídolo en un arquetípico elemento del parque «El Paraíso» in urbe nostra, super flumina Tomebamba.


Rodeado de verdes saucedales que refléjanse en las silentes aguas de la laguna que con su celaje envuelven, el sitio es peculiarísimo para todos quienes acuden a observarlo, pues hay algo más por lo que los circunstantes inclínanse a visitarlo, sicut cervus ad fontes/ como el ciervo a las fuentes, cuando a la distancia divísanse -dentro de sus aguas- níveos elementos que muéstranse cual algodones que parecen flotar en el acuático paisaje y que conforme nos acercamos vislúmbranse taxativamente como blancos patos que, in honorem libertatis, han hecho de este lago su hábitat apropiado in puris naturalibus.


 Cuando los tenemos de cerca percibimos, a ojos vista, que junto a la blancura del plumaje de algunos de ellos hay otros que son negros y resaltan en el agua como complemento perfecto del paisaje, mientras existen aquellos de colores pardos matizados con blanco y ciertos ejemplares que son mas bien de policrómico aspecto llamándonos la atención por su rareza. Mas todos en conjunto son fraternales y solidarios dándonos razones para pensar en la apodíctica certeza del inmortal apotegma latino: «unitas in diversitas», que en nuestra incomparable lengua de Castilla tradúcese como: «unidad en la diversidad», verdad excelsa que guía la conducta de este curioso grupo de patos in communitate nostra.

 Cuando los visitantes concéntranse en las orillas de la laguna acontece una especie de cotidiano ritual en el que, con tal de atraer a las aves, los viandantes ofrécenles comida en las riberas del lago. Ipso facto, apréciase entonces a un ejército de patos que aglutínase para alimentarse gracias a los generosos visitantes que atraen su presencia.


 Ergo, el impetuoso tropel de aves que exorna el bucólico paisaje espera, con gran expectativa, la dádiva pródiga de sus espectadores, quienes vuélvense partícipes de tiernas escenas que alegran el alma de quienquiera que las observe, aequo animo, con espíritu contemplativo.



La gente, cuando acércase hacia ellos en las lacustres orillas del lago, comparte cualquier alimento in camera caritatis, siendo muy comunes las escenas de madres con niños dando de comer a las aves en las orillas del singular estanque, pues los patos salen incluso hacia las riberas de la laguna en pos de recibir lo que pródigamente les obsequian diem per diem.


 Post factum, luego de alimentarse, los patos regresan en bandada a nadar por las amplias aguas del lago, mientras algunos júntanse en dúos sobre ellas produciendo románticas escenas en una atmósfera en la que, justamente, las claras aguas por donde dispérsanse vuélvense como relucientes espejos que reflejan vis a vis la gratísima experiencia de nadar en pareja y la gratificante aventura de explorar el lago entre amigos in amicitia semper fidelis.


 Mas los patos tienen un especial modus actuandi cuando hállanse en plena naturaleza, lo que provoca un creciente interés por estudiarlos. Ad exemplum, siéntense muy seguros de sí mismos cuando encuéntranse en grupo o en bandada y así es como prefieren venir a las orillas de la laguna en busca de alimento.


 Algunos, quizás los más intrépidos, estando ya libres -en pleno lago- demuestran su particular condición aventurera y sepáranse del grupo para nadar solos y distantes, a sus anchas, como curiosos exploradores del estanque, el cual lo recorren, a máxima ad minima, tal como si fuesen aviesos navegantes en búsqueda constante de insólitas experiencias.


 Cuando los patos arriban a las orillas de la laguna no es que se acercan confiadamente hacia quienes aliméntanlos gratis et amore, ni son amigables per se con el género humano, por lo que sus actitudes son sigilosas ad summum, siendo el recelo lo que los define in stricta essentia en sus acercamientos hacia quienes aliméntanlos junto al lago.





Y en verdad, en verdad, huelga decir que es el agua el especial hábitat en donde siéntense y refocilánse a gusto ex tota veritas. Por ella deslizánse ad libitum como si convencidos estuviesen del gran valor que representa la suprema libertad para nadar en las apacibles aguas de la laguna, en donde han vuéltose elementos esenciales de su natural espacio.





La atracción que producen estas aves hacen de este rincón cuencano uno de los sitios más visitados del parque «El Paraíso» de la ciudad de Cuenca, el cual pervive inter nos como un espacio verde donde la naturaleza muéstrase pródiga en sus fértiles campiñas ora por sus árboles, ora por las hermosas plantas y flores que allí crecen, ora por las aves que habitan en la zona y que con su presencia nos maravillan apud flumina Tomebamba et in saecula saeculorum.


Diego Demetrio Orellana

Datum Concha, super flumina Tomebamba, mensis Martii, die XVI, octava Dominica de Passione Domini, in Anno Misericordiae MMXVI.
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OPINIONES CIUDADANAS

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