lunes, 8 de enero de 2018

UN TEXTO ARTÍSTICO ENTRE LO CANTINFLESCO Y LO ABSURDO





Riddendo semper in culturalis aspectibus/ Riendo siempre en aspectos culturales, con motivo de la entrega de la obra pictórica intitulada «La Crucifixión» al Museo Catedral Vieja de Cuenca del Ecuador circula en la urbe una publicación intitulada: «Nicolás & Rafael Vivar: vida y pasión por la pintura», cuyos textos concebidos como un ensayo de crítica de arte son mas bien «una tomadura de pelo» que deviene en una cantinflada hilarante que ofende al arte y cáusanos ludibrio mientras ultraja a los artistas Rafael y Nicolás Vivar, pintores cuencanos a los que, in memoriam, preténdese homenajear ciertamente con semejante mamotreto in conchensis urbe et super flumina Tomebamba.

 Hernán Rodríguez Girón


Como ya no es de sorprenderse, la obra es auspiciada por la I. Municipalidad de Cuenca y está tan mal realizada que su lectura no es nada proficua provocando hilaridad en algunos instantes en que la risa de carcajada batiente es el recurso al que recurre el inerme lector al sentirse indefenso frente a los dislates consignados por Hernán Rodríguez Girón, el autor de los adefesiosos disparates, quien, ad experimentum, al querer fungir como crítico de arte termina en una aventura digna de piedad y lástima in culturalis res.


El ridículo principia, riddendo et solus riddenddo, cuando escribe de verbo ad verbum:  «La tendencia pompier está emparentada con el kitsch alemán, que se define como un estilo de dibujos y bocetos fácilmente comerciables…». Esto no es verdad puesto que el estilo pompier en nada guarda familiaridad con el kitsch alemán, mientras es sorprendente que un supuesto crítico de arte, como pretende ser Rodríguez Girón, no sepa diferenciar una verdad esencial de la historia del arte por la que sabemos todos que el kitsch es una corriente artística cuya característica tiene que ser «cursi» per se y por serlo vuélvese vulgar rayando en el mal gusto por su adocenamiento, lo cual en nada aseméjase, ni siquiera per accidens con lo que considérase «pompier», término que, de manera despectiva, calificaba el mal gusto por lo clásico en la Francia del siglo decimonónico.



Pero si las confusiones hállanse a la orden del día en el folleto de marras los desafueros son más estrepitosos cuando Rodríguez expresa mendaces afirmaciones contra veritatis. Leámoslo: «…una ciudad que despertaba a una inesperada etapa de prosperidad, a finales del siglo XIX y comienzos del XX, comarca que estaba también cerca de celebrar sus primeros cien años de independencia y que por lo tanto manifestaba su rechazo a todo lo que era español, buscando otros modelos culturales que los encontró en Francia».

Sorprende ad súmmum tamaña mentira para explicarnos el origen del afrancesamiento cuencano y así lo dicho por Rodríguez Girón es un falso histórico pues, secundum histórica veritas, la causa de dicho afrancesamiento no fue ningún rechazo de Cuenca a todo lo que era español cuando la capital de la morlaquía aprestábase a la celebración del primer centenario de su independencia. Esto constituye una imperdonable falacia puesto que el afrancesamiento morlaco debióse a varios factores. Ad exemplum, en primer lugar, el afrancesamiento aconteció por la llegada a Cuenca de las monjas de los Sagrados Corazones, en 1862; de los Hermanos de las Escuelas Cristianas, en 1864; de los Padres Redentoristas, en 1873; de las hermanas dominicas de la Inmaculada Concepción o madres catalinas, en 1889; congregaciones católico romanas venidas de Francia y cuyos religiosos y religiosas eran, por lo regular, de nacionalidad francesa o belga y al educar a los jóvenes, varones y mujeres de la capital azuaya, incidieron para que la enseñanza de los cuencanos afrancesárase al imponer modas galas.



En segundo lugar, las exportaciones de los sombreros de paja toquilla y la cascarilla permitieron, a la nueva clase burguesa de la capital azuaya de fines del siglo XIX y principios de la vigésima centuria, importar numerosos elementos decorativos franceses, a la vez que copiábanse mutatis mutandis, en lo urbano arquitectónico, modelos neoclásicos de la arquitectura francesa, los cuales cambiaron la faz del centro histórico colonial de Cuenca para convertirlo en una arquitectura de corte republicana que ha dado personalidad propia, in aeternum, a Santa Ana de los Ríos de Cuenca in patria nostra.



Pero como abyssus abyssum invocat/ el abismo clama al abismo y así una falta acarrea a otra y, de manera rocambolesca, el lenguaraz crítico Rodríguez Girón dice una nueva barbaridad en la página 6 de su triste ensayo. Copiémoslo ex integro: «Una pintura mural de Nicolás Vivar, de la época iconoclasta en Cuenca, cuando el discurso de la protección del patrimonio aún no se había asentado de manera firme en la ciudad, fue rescatada de su destrucción. La casa de estilo colonial que se ubicaba en las calles Sucre y Presidente Borrero fue derruida y reemplazada por el edificio matriz del Banco del Austro, una construcción brutalista, un estilo arquitectónico que nació en Gran Bretaña en 1950 y cuya principal característica es darle toda la importancia y el valor estético a los elementos y estructuras de la construcción».


 Oh Sancta Simplicitas, en este parágrafo existen atrocidades que ya no tienen nombre y que ofenden a nuestra inteligencia mientras alteran a nuestra historia. Exempli gratia, no ha habido in historia nostra ninguna época iconoclasta de Cuenca en el sensus vero que deberíase comprender en esta abstrusa y fachosa afirmación. Tampoco existió ninguna edificación colonial en el espacio en donde construyóse la matriz del Banco del Austro, en la esquina de las calles Antonio Borrero y Mariscal Sucre. La pintura mural rescatada, a la que refiérese Rodríguez Girón, hallábase en una casa republicana que fue derribada ciertamente pero para que su espacio convirtiérase en el parqueadero del banco y no encontrábase en la esquina de la Borrero y Sucre, como dice falsamente Rodríguez, sino que dicha vivienda estaba en media cuadra de esta última calle, junto al Teatro Sucre y la Corte Superior de Justicia.


Por otro lado, no existe la palabra «brutalista» en el Diccionario de la Real Academia de la Lengua ni tampoco en la historia de la arquitectura es correcto decir: «una construcción brutalista». Quid pro quo, menos podríase pensar en un «estilo brutalista». Lo que aquí es adecuado manifestar es que el edificio del Banco del Austro enmárcase en lo que conócese como el «estilo internacional» que dentro de la historia de la arquitectura es parte del llamado «Estructuralismo funcional», moda que no es inglesa ni nació en 1950, como equívocamente dice Rodríguez Girón. Ese estilo es americano y originóse en la cuarta década del siglo XX siendo en nuestros lares una moda constructiva que estuvo en boga a mediados de la vigésima centuria en la capital de la morlaquía y que aún seguíase imponiendo en la década de 1980 como en el edificio del Banco del Austro o las nuevas edificaciones del Banco Central del Ecuador en Pumapungo. Lo que deséase con este estilo es un modernismo con fachadas de paredes llanas que develánse paradigmáticas al resaltar las líneas estructurales de las edificaciones que vuélvense mas bien funcionales, por lo que la ignorancia supina y tenebrosa de Rodríguez Girón en este aspecto espántanos ad nauseam in anima nostra.



Las mentiras no cesan en la investigación de Rodríguez cuando dice in scriptis: «… El color del mural es producto de la creatividad del artista, debido a que las estampas, casi siempre de procedencia europea, eran en blanco y negro». Esto no es verdad, ya que la estampería europea que importábase de Francia o de Italia, fundamentalmente, caracterizábase por su colorido policrómico in historia mundi, siendo mas bien rarísimas las estampas en blanco y negro. Así confírmase, exempli gratia, que muchas de estas imágenes coloridas eran publicadas por casas editoras como Turgis Fil, en París, y hoy son objetos de coleccionistas en el medio local, por lo que las aseveraciones de Rodríguez carecen de veracidad y muy malo sería que háyanse formulado bajo presunciones que trasuntan yerros imperdonables ex tota claritas




A causa de este tremebundo equívoco Rodríguez Girón despístase para no mirar a los Vivar como hábiles artistas que, cuando tratábase de hacer copias, eran excelentes precisamente por su talento creativo pues no eran meros copistas in nostra communitate.



Mas si las mentiras son audaces las confusiones son pánfilas en el trabajo de Rodríguez Girón cuando al hablar de Nicolás Vivar y el listado de sus murales exprésase in scriptis: «No existe un detalle de sus murales ni de sus trabajos en Cuenca y el Austro, pero un primer acercamiento a un posible listado muestra que estos se encuentran o los realizó en:  …La iglesia de la Virgen del Santísimo Sacramento (1928), contratado por el padre Miguel Castro Molina (Azogues, 1870/ Cuenca, 1941)». Ab irato aquí cabe preguntarse: ¿cuál es la iglesia de la Virgen del Santísimo Sacramento en Cuenca? Conócese que el P. Miguel Castro era el administrador del templo del Santo Cenáculo hasta su muerte, en 1941, pero nunca ha sabídose que dicha iglesia, dedicada al Santísimo Sacramento, háyase llamado «iglesia de la Virgen del Santísimo Sacramento» como dice Rodríguez para aparecer como un deprimente falsario. Tanto más cuanto que en el templo del Santo Cenáculo no existen murales en ninguna de sus paredes interiores, por lo que deberíamos preguntarnos. ¿Cuáles son los supuestos murales de Vivar a los que refiérese el falsario Rodríguez Girón?



In extremis, las elucubraciones de Rodríguez en este deplorable ensayo son fantasiosas hasta las fronteras de lo fabulesco cuando, hablando de Anacreonte en  el mural rescatado en la casa demolida para el establecimiento del parqueadero del Banco del Austro, dice ad absurdum «El tema era muy popular en el siglo XIX por las muchas traducciones de los fragmentos de su obra». Peor aún cuando manifiéstanse las siguientes ideas pueriles y fofas desde donde quiera que se las contemple: «Anacreonte pasó a la posteridad como el poeta de los banquetes». «Sobre este tema profano Nicolás Vivar trabaja por encargo y efectivamente representa a Anacreonte tocando una lira…. Una de las doncellas sostiene lo que parece una pandereta…». Al respecto, in stricta iustitia, huelga decir que las traducciones sobre Anacreonte en el siglo XIX no pueden hacer que dedúzcase que el vate heleno estaba de moda in diebus illis/por aquellos días, pues con apodíctica certeza es sabido que los clásicos nunca pasan de moda en todos los tiempos, como tampoco la crítica especializada ha dado a Anacreonte la categoría de ser «el poeta de los banquetes» in historia mundi, por lo que tal calificativo es traído de los cabellos, amén que no puede haber más imaginación estúpida al decir que «una de las acompañantes del bardo griego sostiene una «pandereta» denotando la nula capacidad imaginativa y la ausencia de rigor científico y metodológico en el triste y famélico ensayo de Rodríguez ad contemplationem nostra.



Et riddendo semper inter nos, hablando del mural de Anacreonte, es más grave todavía que Hernán Rodríguez Girón ni siquiera pudo copiar correctamente los datos consignados en la cédula de la obra que ubícase en su propio lugar de trabajo, el Museo Pumapungo, por lo que conviene leer lo que escribióse al respecto en este farolero ensayo artístico. Así pues, hic et nunc, dice Rodríguez Girón «…Aquella pintura mural tuvo un periplo: en 1984, una vez rescatada de la mencionada casa, fue llevada a Quito y sometida a un complejo proceso de restauración realizado por técnicos de la entonces área cultural del Banco Central del Ecuador; permaneció por veinte y dos años en la capital, hasta que en el 2005 regresó a Cuenca». No obstante, si sumamos 1984 más 22 no llegamos a 2005 sino a 2006. Pero el pecado es de veras mortal en Rodríguez, puesto que al confrontar vis a vis lo que dice realmente la cédula de la obra, en el vestíbulo del Museo Pumapungo, su lugar de trabajo, confirmamos que la pintura mural fue rescatada en 1982, 2 años antes de lo que copió mal Rodríguez, y retornó a Cuenca en el año 2006, a los 24 años del rescate. Dicho lo cual, habráse de columbrar que existen serios problemas de cálculo matemático y de desubicación en Hernán Rodríguez Girón en esta penosa aventura de su ensayo de crítica de arte in urbe nostra.



Pero si lo precedentemente transcrito es merecedor de una carcajada no lo es menos el siguiente texto de la página 10 que transcribímoslo a máxima ad minima: «Anacreonte… junto con Safo y Alceo forma el grupo de poetas griegos que cantaron acompañados por la lira, el mismo instrumento que da nombre al festival de poesía más importante de Cuenca, ayer y hoy». En este parágrafo, más allá de la risa que provoca la cándida alusión al Festival de la Lira expavécenos hasta el paroxismo la absurda explicación sobre la lira y los clásicos vates Anacreonte, Alceo y Safo, a quienes ninguno de los historiadores del mundo heleno ni los biográfos de tales personajes de la Grecia clásica han vinculado con la lira, por lo que estamos frente a una más de las obtusas reflexiones de Rodríguez que rayan ya en la estolidez a fuer del inaceptable desatino con el que prostitúyese a la historia in stricta veritas.


Espanta, ex tota fortitudine, que en un ensayo de crítica de arte no enséñese al lector las claves de interpretación de una obra artística cuando las explicaciones de la misma son meramente descriptivas y no desentráñanse en ellas la semiótica que trasunta en la obra, ni las técnicas, la composición o la perspectiva, llegando ad absurdum a  puntualizaciones que resáltanse tan evidentes para el espectador como verdades de Perogrullo que son más anodinas y hueras para que, riddendo et solus riddendo, vuélvanse hilarantes a más no poder. Verbi gratia, veamos algunos ejemplos y ríamos un poco de la chifladura de Rodríguez:  «El ambiente es clásico por sus detalles arquitectónicos y decorativos como las columnas al fondo del mural de estilo jónico». «La obra en su sitio original debió estar ubicada en una sala o un espacio de recreación, porque su objetivo era brindar serenidad, lo que se siente con su simple contemplación» «Igual que su creación Anacreonte, el pintor se enfrentaba todos los días a un reto, recrear el mundo con un dibujo y luego llenarle de contenido a través del color».



Como mírase, in via veritatis, este trágico experimento comienza con unas ridículas simplezas y agigántase con desatinos y yerros injustificables que conviértense en pecados mortales cuando no son menos relevantes los desconocimientos de técnicas pictóricas en el pseudo crítico Rodríguez, quien ex contradictionem confunde «murales» con «cuadros» como leémoslo en la página 16 ad peddem litterae: «Entre el 31 de octubre de 1923 y el 23 de junio de 1924, Nicolás Vivar recibió como pago  S/. 1.012, por decorar la catedral y pintar algunos de sus cuadros…». Sin embargo, en la Catedral Vieja de Cuenca Nicolás Vivar nunca pintó cuadros sino murales y la única obra de caballete existente en dicho templo es justamente la que ha sido objeto de entrega a la ciudad y que inspiró el terribilis et horribilis ensayo artístico de Rodríguez Girón, el cual carece de rigor científico ad nauseam.



Igual desconocimiento de técnicas pictóricas nótase en la página 14 cuando Rodríguez Girón escribió sine accurata diligentia: «El tomo 20 del Libro de Cuentas de la Economía de la Catedral Antigua registra en su página 18 que los cuadros de San Alfonso María de Ligorio (patrono de los confesores y moralistas), San Carlos Borromeo (patrono de los catequistas y seminaristas) y El Calvario, fueron realizados por Nicolás Vivar en 1924». Tal como léese en el texto precedente, Rodríguez dice taxativamente «cuadros» pero al observar el cielo raso de la Catedral Vieja de Cuenca apréciase que en ella pintáronse ciertamente, entre otros personajes del santoral católico romano, a San Alfonso María de Ligorio y San Carlos Borromeo junto con El Calvario pero estas obras no son cuadros sino murales ex tota veritas.

Silvia Ortiz Guerra de Zapata
editora general en la Dirección Municipal de Cultura


Rebus sic stantibus/ Estando así las cosas, digamos entonces que Hernán Rodríguez Girón ha fracasado como crítico de arte con este ensayo sobre los Vivar, el cual es una verdadera calamidad dentro de esta advenediza aventura con la que ha ofendídose a la memoria de Nicolás y Rafael Vivar in conchensis historia, toda vez que desde la Dirección de Cultura del Municipio de Cuenca ha auspiciádose un trabajo vergonzoso bajo la pésima conducción de Francisco Abril Piedra, trabajo que solo acopia in crescendo baldón y oprobio, mientras la editora de la publicación, Silvia Ortiz Guerra de Zapata, como ya es habitual in communitate nostra, ni siquiera pudo detectar las barbaridades y los gazapos o fachosos dislates que Rodríguez Girón ofrece a Cuenca en el XVIII aniversario de su declaratoria como «Patrimonio Cultural de la Humanidad» contra veritatis et in honorem invincibilis ignorantiae et stultitia

Omnes clamamus in honorem dignitatis: tristis diagnosis in culturalis aspectibus in urbe nostra...


DIEGO DEMETRIO ORELLANA
In Concha, apud flumina Tomebamba, mensis Ianuarii, die VIII, currentis Anno Domini bismillesimus octavo supra decimus.

OPINIONES CIUDADANAS


Pau Ortega Qué lástima que el GAD de Cuenca no se deje asesorar de personas eruditas en la materia. Es muy importante la transferencia de historia, conceptos y hechos por parte de personas que dominen los temas tratados. Tuve la mala experiencia en la Biblioteca del Banco Central de encontrarme con el Sr. quien sin ningún reparo prefirió hacerme esperar una hora para que otra persona me atienda y me entregue el material que necesitaba para mi investigación. Puedo darme cuenta que aparte de ser un mal servidor público sea un mal investigador.
Administrar
JUSTAMENTE POR ESE INICUO MODUS ACTUANDI, UNIDO A LA DESIDIA Y LA MALA VOLUNTAD DE HERNÁN RODRÍGUEZ GIRÓN PARA ATENDER AL PÚBLICO, TAMARA LANDÍVAR, LA FALLIDA DIRECTORA DE CULTURA DEL Municipio Cuenca, HOY DIRECTORA ENCARGADA DEL Museo Pumapungo, LE SANCIONÓ Y AL MOMENTO FUE EXPULSADO DE ESE SITIO Y YA NO TRABAJA EN LA BIBLIOTECA «VÍCTOR MANUEL ALBORNOZ» DEL Museo Pumapungo EN LA Coordinación Zonal 6 Museo, Parque y Teatro. Pumapungo - MCyP.

ADEMÁS, LA SALIDA DE HERNÁN RODRÍGUEZ GIRÓN DE LA BIBLIOTECA «VÍCTOR MANUEL ALBORNOZ», AL PARECER, ESTÁ ENVUELTA EN CORRUPCIÓN: EL SUSODICHO, SIENDO EMPLEADO DEL Ministerio de Cultura y Patrimonio EN DICHA BIBLIOTECA DEL Museo Pumapungo, AL PARECER, HA PRETENDIDO FACTURAR PARA COBRAR POR UNA CONFERENCIA EN EL Municipio Cuenca, LO CUAL ERA CAUSAL DE DESTITUCIÓN EN SU TRABAJO, PERO LANDÍVAR, POR UN ACTO DE CARIDAD CRISTIANA, PREFIRIÓ SANCIONARLO RETIRÁNDOLE DE LA BIBLIOTECA Y ENVIÁNDOLO A LAS OFICINAS DE LA DIRECCIÓN PROVINCIAL DE LA Coordinación Zonal de Cultura. HORRIPILANTES COSAS QUE VEMOS A DIARIO, DIEM PER DIEM, IN CULTURALIS RES IN CONCHENSIS URBE. ABAJO LA CORRUPCIÓN IN COMMUNITATE NOSTRA. SALUTEM ET COMMUNIONEM IN AMICITIA SEMPER AMABILIS INTER NOS, 

DIEGO DEMETRIO 
IN ANNO SALUTIS NOSTRAE, AD MMXVIII

Patricia Moscoso Loyola Qué pena DILECTO AMIGO Diego Demetrio OrellanaSólo gracias a vos nos enteramos de las atrocidades que se dan en nuestra ciudad en muchos ámbitos. La ignorancia y desvergüenza de meterse en lo que no saben.
Enrique Garcia Parra La historia y el arte deben ser bien investigadas..


Robert Charcopa Celi Cuenca tiene muy merecido su reconocimiento como patrimonio cultural para la humanidad y la historia de su arte es merecedora de todo el respeto. Basta ya de atropellar la historia del arte Cuencano.

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Cristina Vinueza SERÍA BUENO QUE YA TERMINEN TANTAS PUBLICACIONES MAL HECHAS EN EL MUNDO CULTURAL CUENCANO.

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DILECTISSIMA Patricia Moscoso Loyola: PAX ET GAUDIO. TÚ LO HAS DICHO: «La ignorancia y desvergüenza de meterse en lo que no saben» COMO ACABA DE HACERLO HERNÁN RODRIGUEZ GIRÓN, DE LA Coordinación Zonal de CulturaCoordinación Zonal 6 Museo, Parque y Teatro. Pumapungo - MCyP PRETENDIENDO PASARNOS «GATO POR LIEBRE» A LOS CUENCANOS. PERO ES MUY BUENO QUE LO DESNUDEMOS EN LA VINDICTA PÚBLICA IN HONOREM VERITATIS. ABAJO LA IGNORANCIA SUPINA Y TENEBROSA IN COMMUNITATE NOSTRA. SALUTEM ET COPIOSA GRATIA AD TE IN AMICITIA ET VERITAS. 

DILECTE FRATER 
Enrique Garcia Parra: ESO ES UN DEBER ELEMENTAL DE UN INVESTIGADOR RESPONSABLE. MAS EN ESTE CALAMITOSO TRABAJO HERNÁN RODRÍGUEZ GIRÓN DEMOSTRÓ NEGLIGENCIA INVESTIGATIVA IN HONOREM INVINCIBILIS IGNORANTIA. MAXIMAS GRATIAS IN HONOREM VERITATIS. 


DILECTE FRATER Robert Charcopa Celi: TIENES TODA LA RAZÓN: CUENCA NO SE MERECE QUE IGNORANTES DE ÚLTIMA CATEGORÍA DISFRAZADOS DE SABIOS ATROPELLEN A SU HISTORIA EN LA Coordinación Zonal de CulturaCoordinación Zonal 6 Museo, Parque y Teatro. Pumapungo - MCyP. EL HECHO DE QUE NADIE OPINE DE SUS DISLATES NO QUIERE DECIR QUE NO HAYAMOS GENTE QUE NOS DAMOS CUENTA DE CÓMO NOS TOMAN EL PELO. EL SEÑOR ALCALDE Marcelo CabreraDEBERÍA MEDITAR EN ESTO PARA QUE LAS PUBLICACIONES DEL Municipio Cuenca SEAN DE VERAS APORTES A LA CIUDAD DE CUENCA Y NO BALDÓN Y OPROBIO CONTRA SU PRESTIGIO.

DILECTISSIMA Cristina Vinueza: QUE TUS DESEOS SEAN ÓRDENES PARA EL ALCALDE Marcelo Cabrera EN EL Municipio CuencaAlcaldia de CuencaCuenca Alcaldías. PERO A VECES, ESE DESEO PARECE UNA QUIMERA INALCANZABLE IN URBE NOSTRA ET IN CULTURALIS ASPECTIBUS. 
HIS CUM AFFECTIBUS VOBIS ET GRATA RECORDATIONEM, SALUTEM ET COPIOSA BENEDICTIONEM PER CHRISTUM DOMINUM NOSTRUM,

DIEGO DEMETRIO 
IN ANNO DOMINICAE INCARNATIONIS BISMILLESIMUS OCTAVO SUPRA DECIMUS.

Cecibel Cedeño Qué buena manera de hacernos reír que tiene el autor de la crítica. El tal Rodríguez queda hecho cera, sin poder levantar cabeza.... y eso que tiene una cabezota... jejeje... como condorito solo digo: PLOP!



José Pinos Esta denuncia es la nota... qué interesante estilo del autor para hacerle como una cirugía de corazón abierto a Hernán Rodríguez y demostrarnos que es un ignorante...jejeje  
  en

Pedro Jose Parraga Andrade ¿Elé... no se supone que Cuenca es Atenas del Ecuador? ¿Y con esta clase de profesionales que no saben investigar y que se inventan las cosas? Ese señor Rodríguez hace quedar mal a Cuenca. Deberían rifarle del ministerio de Cultura.

Darwin Rodriguez Santo Dios bendito... ¿yaura, señor Orellana? ¿qué hacemos? usted ha puesto el dedo y sale pus porque ese tal Rodríguez no solo investiga mal sino que, encima, si es verdad lo que dicen aquí, sería un corrupto.

Nelly Aracely De Velasco Gracias a mi Diosito bendito todavía hay escritores como Demetrio para darse cuenta que esta clase de críticos al estilo Rodríguez Girón son de lo peor. Debería haber cárcel para todos los que cambian la historia en este país.