viernes, 29 de julio de 2016

AD MAIOREM DEI GLORIAM: UN POSTRE JESUITICO DE INMORTAL INFLUENCIA





In vesperas sollemnitate Sancte Ignatius/ En vísperas de la solemnidad de San Ignacio, queremos compartir, desde este espacio de CRÍTICA Y OPINIÓN CULTURAL, un postre salmantino de vieja solera y tradición in hispánica patria, el cual demuestra urbi et orbi, la gran influencia que los jesuitas han tenido in omnia Terra incluso en el ámbito de la Gastronomía, con la cocina y la repostería.


Amigos de la buena mesa, al parecer, en Salamanca volvióse legendario ad futuram rei memoriam un exquisito postre conocido con el nombre de «JESUITAS RELLENOS DE CREMA», el cual  debe la razón de su bautizo, secundum traditio/ según la tradición, al hecho de que fue un jesuita quien lo inventó in antiqua Hispania y, a pesar de que en 1767 aconteció la expulsión de la Compañía de Jesús de todos los dominios de la corona española, por la Pragmática Sanción del rey Carlos III, la delicia jamás perdióse en la ciudad excelsa de Fray Luis de León.


Por ello, «COMO DECÍAMOS AYER», por citar, stricto sensu, la famosa frase célebre con la que el ilustre escritor castizo del Siglo de Oro de la lengua de Castilla retornaba a las aulas universitarias de la Universidad de Salamanca después de haber pasado la todopoderosa Inquisición Española, digamos hoy que los llamados «JESUITAS RELLENOS DE CREMA» siguen siendo una deliciosa golosina de la repostería salmantina que pervive in aeternum como muestra fidedigna de la influencia jesuitica ejercida en todos los campos del conocimiento ad maiorem Dei gloriam. Ergo, los «JESUITAS RELLENOS DE CREMA» están elaborados a base de una masa de hojaldre y un relleno de crema pastelera, teniendo ut supra/ en la parte superior una capa de almendras fileteadas en láminas.

El postre, Deo gratias, es un manjar exquisito que vuélvese apropiado para degustarlo acompañado de una taza de café o chocolate luego de una sabrosa comida, evocando a los hijos de San Ignacio de Loyola, aventureros, cultos e intrépidos para haber incursionado, sicut cervus ad fontes/ como el ciervo a las fuentes, en diversos campos de la cultura, dejando siempre una luminosa estela que refulge esplendorosa, sicut lumen in coelum/ como luz en el cielo, en el horizonte cultural de muchas regiones de la Tierra a donde llevaron sus afanes y sus sueños in historia mundi.


Y justamente, a fortiori, esa universalidad de la Compañía de Jesús, que hace de la orden religiosa su característica esencial en la propagación del reino de Cristo, buscando su mayor gloria, pervive rediviva ad initium tertio millenio en muchas regiones del planeta, adaptándose versátilmente a los diferentes contextos culturales. Por ello, es curioso, ad exemplum, que los «JESUITAS RELLENOS DE CREMA» adopten una interesante variación en Portugal, la antigua Lusitania in Roma antiqua, donde este delicioso postre rellénase de otros ingredientes que satisfacen siempre a los más exigentes paladares, elementos entre los que cabe citar al chorizo o el jamón, haciendo que la sabrosura de este producto de repostería no pierda su especial atractivo, más allá de su nombre jesuitico que recuérdanos que todo es ciertamente para la glorificación eterna del Señor, Providentissimus Deus, sicut dixit Sancte Ignatius, primus Praepositus Generalis Societatis Iesu.

OMNIA AD MAIOREM DEI GLORIAM

Diego Demetrio Orellana
Datum Concha, super flumina Tomebamba, die XXX, currentis Anno Domini MMXVI, in vesperas sollemnitate Sancte Ignatii Loyola, in Anno Misericordiae.



POST SCRIPTUM: Publicamos, hic et nunc/ aquí y ahora, la exquisita receta de los «JESUITAS RELLENOS DE CREMA»

                PARA LA MASA:
•             100 gr Manteca
•             250 gr Harina
•             8 gr Sal
•             35 gr Levadura química
•             60 gr Maicena
•             1 ud Huevo
•             60 ml Leche
•             30 gr Azúcar glasé
•             30 gr Almendra laminada
•             Para la crema pastelera:
•             500 ml Leche
•             1 ud Vainilla en vaina
•             125 gr Azúcar
•             40 gr Maicena
4             unidades Yema de huevo

Comenzamos mezclando los ingredientes secos y le agregamos la manteca y deshacemos todo con una varilla hasta que quede granulado. Luego agregamos la yema y la leche amasando levemente. Espolvoreamos con la maicena y amasamos como si fuese una especie de hojaldre. Dejamos descansar por unos 10 minutos.

Ahora batimos la clara con el azúcar impalpable. Batimos levente solo para que los ingredientes se unan.

Engrasamos una placa de horno y extendemos la masa y dividimos en dos. Una de las partes las cubrimos con la clara y el azúcar glasé y ponemos unas cuantas almendras laminadas por encima. Las llevamos en la misma placa al horno por unos 10 minutos y 200ºC, hasta que la cubierta esté crocante, retiramos del horno y dejamos que enfríe. Entonces escudillamos la crema pastelera, ya fría, por encima de la masa sin en crocante, y tapamos con la masa crocante.

Para la crema pastelera:

En un cazo ponemos la leche junto con la vaina de vainilla, que habremos abierto a lo largo. Llevamos a ebullición, retiramos y reservamos. En un bol mezclamos el azúcar, las yemas y la fécula de maíz. Con unas varillas mezclamos todo hasta que quede perfectamente ligado.

A la mezcla anterior echamos poco a poco la leche sin dejar de remover. Una vez todo unido lo ponemos a fuego lento, removiendo constantemente hasta que espese. Retiramos y dejamos enfriar cubriendo con film transparente la superficie.

martes, 26 de julio de 2016

TERRIBILIS ET HORRIBILIS:UN BRUTAL ATAQUE A UN FICUS CUENCANO


Admirabilis in conchensis urbe, las plantas que adornan los rincones y espacios urbanos de Cuenca son espectaculares y delinean el paisaje natural de la ciudad cargada de alma en múltiples sitios que a veces son desapercibidos para la gente que vive estresada por el tráfago de la vida citadina. Ad exemplum, en la calle Hermano Miguel, frente al museo del monasterio de las Conceptas, uno de los balcones cuencanos más bonitos de la capital de la morlaquía posee una vigorosa planta de Ficus, de aproximadamente una década de vida, que es el atractivo especial de toda la manzana, junto con los infaltables geranios y hasta una medicinal planta de cedrón que vislúmbranse sobre el tejado de la casa como si coquetearan de felicidad en dicho natural espacio que es digno de un comentario in honorem Conchae.



Sin embargo, esto ya es historia, pues el día de hoy, martes 26 de julio, un desaprensivo ciudadano, con machete en mano, destruyó atrabiliariamente, per fas et per nefas, este bello espécimen vegetal sin importarle los años que deben pasar para que sea así de esplendoroso y grande. Por ello, es cuestionable la falta de sensibilidad de ciertos ciudadanos para atropellar a la naturaleza de la urbe ab irato, de la manera más violenta y cruel, investidos, dentibus albis, de total insensatez ante una planta que en nada molestaba sino fuera mas bien por adornar este singularísimo rincón cuencano que admira a cuantos pueden contemplarlo ex admirationem in puris naturalibus.



El resultado del ataque al Ficus permite inferir la brutalidad con que actúan ciertos individuos cuando no existe en ellos un sentido de la estética y una gran sensibilidad con las cosas más sublimes que ensalzan los corazones. Este grito desgarrador ante tan infame atropello sea un llamado a la conciencia, inter nos, para que la sensatez sea la característica esencial de todo ciudadano para respetar a la ciudad y cuidarla protegiendo, ex tota fortitudine, a sus especies naturales que permiten justamente que Cuenca sea un jardín florido ab aeterno et in patria aequatorianae.


Diego Demetrio Orellana

In Concha, mensis Iulii, die XXVI, currentis Anno Domini MMXVI, in Anno Misericordiae

miércoles, 20 de julio de 2016

SERGIO LÓPEZ: MULIERIS IN ARTIS AD CONTEMPLATIONEM NOSTRA



In via veritatis et secundum artem / En el camino de la verdad y según el arte, crear belleza es siempre una oportunidad para desarrollar la imaginación hasta las insospechadas fronteras de la creatividad que, con su rutilante chispa, permite concebir las más originales obras artísticas que subliman el alma in universa Terra.



Es lo que sucede siempre con los buenos artistas, como acontece con Sergio López, un californiano dotado de singulares habilidades para graficar la figura humana y, particularmente, el cuerpo femenino, que vuélvese ipso facto cual verdadero leit motiv de sus sorprendentes creaciones artísticas en las que el observador tiene, a ojos vista, una obra de sólida factura y auténtica facha por la que la mujer aparece, ad contemplationem nostra, cual icónico objeto de la belleza suprema in omnia humani generis.





Estamos pues ante una obra majestuosa que brilla con luz propia in excelsis, donde la figura central es la mujer que, prima facie, aparece desnuda pero recubierta de un delicado ropaje de flores y colores que llevan a percibírsela perínclita en un trabajo de agradable y sorprendente composición, mientras hay cierto erotismo que vuélvese recurrente en todas las creaciones de Sergio, evitando llegar a lo grotesco por utilizar la elegancia y el gusto estético como medios fundamentales para provocar la femenina narración artística que cada obra entraña per se.





De esta manera, en los proyectos plásticos de López todos los cuerpos femeninos por él creados encuentran un denominador común cuando aparecen montados en una atmósfera donde diversas figuras de flores atiborran los espacios pictóricos a la manera de wallpapers o protectores de pantalla para computadoras o, a contrario sensu, en forma de sutiles papeles tapices destinados a la decoración de paredes y muros haciendo que los elementos florales que exornan sus propuestas constituyan los símbolos por los que las obras conviértense en sui generis representaciones de la belleza femenina a capite ad calcem.





Condición preeminente de la obra de López es que cada una de sus creaciones aborda el desnudo femenino, desde una visión fotográfica, con un marcado realismo en las figuras representadas denotándolo como un experto dibujante y un buen artífice de la pintura para plasmar obras con excelentes elementos compositivos y una perspectiva que permite, en primer plano, apreciar la belleza femenina in veritatis splendor.





Y es que las decoraciones florales utilizadas en cada uno de los trabajos del artista son las que producen los especiales efectos de sus obras, creando el apropiado ambiente para que los cuerpos de las mujeres representadas adquieran versatilidad, en una lúdica forma, a través de la cual el artista devélase como un acucioso investigador del cuerpo femenino que, de momento ad momentum, adquiere inusitado movimiento tal como si estuviese en una acción escénica donde  refulge por su sólida presencia para los espectadores que contémplanlo redivivo in veritas et iustitia.





Característica esencial de esos detalles florales que exornan las hermosas siluetas de las mujeres representadas es el hecho de que cada una, por su variedad y no menos por su sutil delicadeza, está pintada en colores pasteles y al parapetarse sobre el cuerpo femenino permiten observarlo ex integro en su natural belleza, mientras hácenlo aparecer cual si la piel femenina estuviese plagada de tatuajes florales en una composición pictórica donde la luz y la sombra permítennos apreciar stricto sensu los originales detalles por los que colúmbrase que la belleza de las mujeres impacta y encandila a todos in historia mundi cuando en la esfera de las artes plásticas las féminas represéntanse como modelos ejemplares de las obras artísticas in perpetuum. Así ha sido en efecto desde siempre y así continúa siendo ad initium tertio millenio.





Otro peculiar detalle que débese remarcar a la hora de analizar la pintura de López es su buen talento para el dibujo de la figura humana y aunque no llega a la magistralidad excelsa de los grandes genios que en el mundo han sido tampoco quédase en la mediocridad del artista que sintiéndose incapaz para la representación de la figura humana escúdase en especiales efectos o ingresa al arte contemporáneo y sorprende con sus aviesas propuestas artísticas que muchas veces no son más que audaces tomaduras de pelo in communitate nostra.





Mas López es un dotado artista para manejar la figura del cuerpo femenino con creatividad y originalidad y así sus actuales propuestas realizadas con el efecto del papel tapiz hácenlo un sui generis actor del mundo de las artes plásticas. Sus pinturas, como lo hemos visto, cum accurata diligentia, céntranse primordialmente en los desnudos femeninos, con un excelente manejo de la pintura al óleo y grandes capacidades para el dibujo al carboncillo.






Ad concludendi, digamos que Sergio tiene a su haber otra cualidad: una gran curiosidad intelectual por la que es un permanente explorador de técnicas, medios y estilos. Sus desnudos han vuéltolo célebre in America septentrionalis y estas menudas pinturas al óleo inspiradas por el cuerpo de la mujer son de veras esplendorosas inter nos y catapúltanlo como un interesante artífice de la plástica mundial en una obra que desbórdase por su elegancia y su delicadeza para mostrar y proyectar magnas mujeres desnudas vestidas de tapices florales que exornan de hermosura a la belleza innata que ellas ya poseen a nativitate et ad vitam aeternam.

Diego Demetrio Orellana

In Concha, super flumina Tomebamba, mensis Iulii, die XIX, currentis Anno Domini MMXVI, in Anno Misericordiae

lunes, 11 de julio de 2016

EL LIBRO DE LAS BODAS DE PERLA «BORJA 1980 - 1986»




Ad futuram rei memoriam, el presente libro es una obra conmemorativa de las Bodas de Perla de la promoción de bachilleres 1980 – 1986, del colegio «Rafael Borja». Sin embargo, la publicación preparóse hace un quinquenio con motivo de la celebración de las Bodas de Plata de la graduación de esta tanda de borjistas, en el año 2011. Motivos varios confluyeron para que este proyecto editorial no vea la luz in illo tempore/ en aquel tiempo y hubo de transcurrir un lustro más para que hoy, en julio del año 2016, -justamente cuando nos reencontramos por los 30 años del grado de bachilleres-, decidamos publicarla ex tota anima nostra/ con toda nuestra alma, en la convicción de dejar una memoria escrita de la inolvidable época colegial vívidamente compartida inter nos en las aulas del Borja, bajo la égida jesuita que ha marcado a nuestras vidas de profundis.

Antiguo local del colegio «Rafael Borja», en Pumapungo/ 
Fotografía del Archivo de la Fundación Iglesia de la Compañía, Quito - Ecuador


11 de julio del año 1986: 
graduación de la promoción de bachilleres 1980 - 1986


Así pues, ab immemorabili, el 11 de julio del año 1986 nos graduábamos de bachilleres en el colegio «Rafael Borja» y hoy, 11 de julio del año 2016, a los 30 años de este acontecimiento, consignamos in scriptis, en esta obra bibliográfica, las más relevantes cosas de la ya lejana vida colegial, las cuales produjéronnos trepidantes emociones, cinco años atrás, en nuestras Bodas de Plata, acontecimiento que consolidó esta publicación que hoy hémosla actualizado debidamente a que finalmente se publique. De esta forma, prima facie, digamos que una serie de sensaciones insólitas revolcáronse en nuestros corazones a la hora del reencuentro con el grupo de compañeros con el que compartimos las aulas del «Borja» en nuestra adolescencia.




La obra no sólo compendia nuestra vida colegial, la cual no puede reducirse tan solo al mero recuerdo de las entrañables vivencias compartidas cuando éramos adolescentes y por eso, todas las experiencias vividas en aquellos ya lejanos años de la juventud en el Borja las rememoramos imbricadas en el contexto histórico que nos ha tocado vivir, al pertenecer todos a una generación que ha pasado por la humana existencia en un período de transición entre las postrimerías de la Guerra Fría y el surgimiento de la globalización. Ergo, las referencias a los hechos históricos del mundo, tanto como las múltiples anécdotas de la historia del país y las reminiscencias a ciertas cosas trascendentales que acontecieron en Cuenca, urbe semper amata, mientras éramos colegiales, entrelázanse como elementos que intégranse cual si el libro fuese como un caleidoscopio en donde percíbense una serie de cosas multicolores y policrómicas del mundo de la historia, la cultura, el arte y la ciencia, unidas todas para recrear que nuestro paso por el mundo no es casual, puesto que tenemos la obligación de construir una sociedad más justa y solidaria, gracias a la formación humanista y cristiana que hemos recibido con los padres jesuitas en el amado colegio «Rafael Borja» y que nos fraterniza permanentemente como un grupo de personas que vivimos una especie de «collegialitas afectiva» o «colegialidad afectiva» para cambiar el mundo.



En el año 2011, para la mayoría, fue la primera vez que volvíamos a vernos luego de 25 años de haber dejado el colegio para embaucarnos por diversos destinos en la vida. Para otros, a contrario sensu/ en sentido contrario, fue la posibilidad de verse una vez más con quienes caminan de cerca en el diario trajín de la existencia, mientras que para algunos el reencuentro acrecentó una amistad que perdura vigorosa, in aeternum, con el paso del tiempo.


Fotografía del R. P. Iván Lucero, SJ

Fotografía del R. P. Iván Lucero, SJ

Recorrer las avenidas de palmeras del campus colegial y contemplarlas más grandes de lo que fueron, luego de un cuarto de siglo de concluir la secundaria; recrearse con las familiares aulas, el inmenso espacio verde y los grandes patios del colegio, donde nuestra adolescencia volvióse como un sueño fueron cosas que quedáronse entrañablemente perennes en el alma.

Coliseo del colegio Borja/ Fotografía del R. P. Iván Lucero, SJ


Capilla del colegio Borja/ Fotografía del R. P. Iván Lucero, SJ


También, escuchar la Santa Eucaristía de la Dolorosa del Colegio «San Gabriel» en los 25 años de bachillerato, en el renovado coliseo de la institución educativa, el miércoles 27 de abril del año 2011; participar en el concierto «Los ex alumnos cantan al Borja», el jueves 28 del mismo mes; asistir a la «Santa Misa del ex alumno» en la recoleta capilla del colegio, el sábado 30, día postrimero del mes de la Madre Dolorosa fueron, asimismo, experiencias únicas vividas con gran fervor y espiritualidad ignaciana.


Ni qué decir tiene, del picnic conmemorativo para compartir gratos momentos en el paseo de las Bodas de Plata, en la misma jornada sabatina, donde fuimos partícipes de propicias ocasiones para vivir, in corpore et in anima, intensos sentimientos de nostalgia que retrotraíannos a las inolvidables épocas en que fuimos niños y jóvenes y correteábamos por estos espacios con la vitalidad y fogosidad propia de nuestros años mozos, bajo la dirección de los beneméritos padres jesuitas, nuestros preceptores de la Compañía de Jesús, orden religiosa a la que pertenece el colegio «Rafael Borja» en la capital de la morlaquía.




Volver a ver a ciertos legendarios profesores que, en el año 2011, aún bregaban como docentes dentro del querido colegio; estrechar las manos o compartir abrazos con quienes nos formaron como ciudadanos que procuramos «EN TODO AMAR Y SERVIR», tal cual decía San Ignacio de Loyola, el fundador de los jesuitas, fueron cosas que compartimos ad summum en clara muestra de gratitud con los maestros que seguían convencidos de su misión educativa en el inolvidable colegio al que, tanto aquellos como nosotros, amamos con singular afecto, pero sobre todo con «grata recordationem» o «grato recuerdo».


Para muchos, el reencuentro de los 25 años fue causa de expectativa, alegría y complacencia. Así pues, los saludos multiplicáronse ad infinitum acompañados superlativamente de abrazos, risas, bromas y algarabía. Cierta fraternidad cundía en el ambiente y las emociones afloraban en los compañeros, producto de esa amigable atmósfera que contagiaba, inter nos et de profundis, hasta el fondo del corazón, las fibras más sensibles de las entrañas del alma.


Inauguración de la capilla del Borja: junio del año 1986


Y mientras las risas y expresiones de sorpresa advertíanse en los circunstantes afloraban en muchos de nosotros esas extrañas sensaciones que producen los recuerdos cuando retórnase al histórico lugar en donde acontecieron tantas aventuras juveniles de las que fuimos cómplices o protagonistas, in diebus illis, en aquellos lejanos años de la adolescencia.

Vista aérea del antiguo Pensionado «San Francisco de Borja»,
junto a la iglesia del Santo Cenáculo


Mas, exceptis excipiendis/ exceptuando lo que haya que exceptuar, el reencuentro fue quizás más entrañable e intenso con aquellos compañeros con los que compartimos también las aulas escolares, desde la primaria, en el inolvidable Pensionado «San Francisco de Borja», nuestra querida escuela jesuita junto al templo del Santo Cenáculo, íconos paradigmáticos de nuestra pueril edad. Con ellos, el instante cobró más significación, pues las viejas amistades surgidas desde la infancia sentíanse ya añejas cuando en las Bodas de Plata de nuestra graduación secundaria nos reconocíamos como adultos completamente formados y nos mirábamos en retrospectiva como compañeros que hemos caminado por la vida con esa amistad y afecto que nace en la niñez y consolídase en el tiempo, ad vitam aeternam, aún a pesar de que no hayan sido copiosas las oportunidades para encontrarnos con frecuencia.

Fotografía del R. P. Iván Lucero, SJ


Hoy, al entregar este libro renovado y actualizado para celebrar nuestras Bodas de Perla de la graduación en el colegio «Rafael Borja», es grato confirmar, in spiritus et veritas/ en espíritu y verdad, que la celebración de los 30 años transcurridos desde el 11 de julio de 1986, memorable día de la culminación de la secundaria, ha servido para acrecentar ese aprecio y cariño al querido colegio y descubrir, con rediviva alegría, que las enseñanzas recibidas en tan perínclita institución jesuita son el norte y la directriz de nuestro modus actuandi en todos los actos de la humana existencia, los que ciméntanse en la «ciencia», el «estudio», la «piedad» y la «fe», los cuatro pilares esenciales de la formación ignaciana que definen la calidad humana de la que podemos dar testimonio como ex alumnos de los jesuitas.
Fotografía del R. P. Iván Lucero, SJ


Y todo esto, bajo el amparo de la Madre Dolorosa, la «inolvidable Virgen de abril», como reza el último verso de la segunda estrofa del himno del amado colegio, «ad maiorem Dei gloriam/ a la mayor gloria de Dios», tal cual enseñaba San Ignacio de Loyola, el epónimo fundador de los jesuitas, sin descuidar que todo es ciertamente para la glorificación eterna del Altísimo y acontece por su voluntad omnímoda, pues ni las hojas de los árboles se mueven si no es por el poder de la Divina Providencia sicut erat in principio, et nunc et semper et in saecula saeculorum.

OMNIA AD MAIOREM DEI GLORIAM

Diego Demetrio Orellana

In Concha, super flumina Tomebamba, mensis Iulii, die XI, in honorem Mater Dolorosa Anno Misericordiae MMXVI

martes, 5 de julio de 2016

BORIS ORDÓÑEZ Y SU PINTURA EN EL HORIZONTE CUENCANO





Ex admirationem, Boris Ordóñez Petroff reaparece en el mundo cultural cuencano con una obra pictórica que confróntanos por su expresiva fuerza, a través de la cual, ipso facto, descífrase un lenguaje simbólico que llévanos a reflexionar en las cotidianas preocupaciones del hombre cuando enfréntase a su relación con los demás, con la naturaleza y el mundo espiritual, elementos con los que interactúa, diem per diem, de manera permanente, para descubrir que nada es perfecto, que en todas las cosas existen otras dimensiones que cobran sentido en el más allá, en la otredad que parece implícita a la natural condición humana o en el ignoto mundo etéreo por el que Boris, desde una contundente espiritualidad, interpélase ex tota anima suam/ con toda su alma


Así, el punto de llegada y de partida de la obra de Ordóñez es la reflexión metafísica y la espiritualidad que son como los vértices en los que confluye su universo compositivo definido además por el sorprendente colorido de sus propuestas. 



Y es que en las obras del artista el color constituye per se un recurso fundamental para engolfar a los espectadores para que, gracias al auxilio de las imágenes que emergen desde una atmósfera abstracta, descubran a un colorista que perfecciónase diariamente como un denodado estudioso de las múltiples posibilidades que los colores permiten al momento de pigmentarse en la obra plástica con intensa presencia. Por ello, el artista demuestra una gran capacidad cromática a través de la que puédese inferir que su experticia condiciónalo para buscar la luz, elemento que vuélvese como un singular leit motiv de sus propuestas pictóricas.


Ergo, en esta aventura exploratoria cuenta mucho la técnica y, por ello, Boris Ordóñez es un creativo y curioso artífice para investigar nuevas posibilidades en su proceso creador, por lo que estamos ante un artista que tiene una gran capacidad para preparar texturas sobre las cuales despliégase un mágico universo compositivo que revélase como condición sine qua non para plasmar sui generis propuestas en las que subyace un previo estudio.



Así pues, las creaciones del artista no son casuales y sopórtanse en bocetos perfectamente delineados, los cuales desbordánse hacia límites insospechados, pues este artífice de las artes plásticas, una vez en el lienzo, navega ad libitum con su vigorosa imaginación y en el manejo espacial de la obra logra sorprendentes efectos, buscando también la luz e investigando las mejores formas de fijar el claroscuro, todo lo cual enriquece más aún a los temas sobre los que trabaja, que circundan siempre el mundo espiritual, la esfera enigmática y la reflexión permanente de las acuciantes realidades humanas en un mundo vertiginoso que por su naturaleza impredecible y trepidante vuélvese en constante motivo de inspiración ad omnes gentes.


Las obras son impactantes como multifacéticas y en tanto representan el compendio de un permanente proceso de experimentación de técnicas y colores invitan a encontrar en ellas una simbología peculiar para decodificar el lenguaje plástico inmerso en ellas, a través de una serie de íconos y figuras que parecen sicodélicas junto con un juego de líneas que invocan al dibujo y defínense como perfectos trazos, a la vez que refléjanse como peculiares de la capacidad imaginativa del artista.
 
Boris Ordóñez es, de vehementi, un circunspecto pensador de duras realidades humanas que llévanlo a ejercer un modus vivendi por el que la solidaridad, el interés por el prójimo y la capacidad munífica para ayudar a quienes lo necesitan vuélvense características singulares para graficar, en sus admirables creaciones, un amplio espectro de mensajes y reflexiones de todo cuanto nos circunvala e interpela in universa terra.


Mas en el desarrollo de las propuestas plásticas del artista existen otros condicionantes que avalan mejor sus creaciones y enmárcanse plenamente en diversas corrientes artísticas de la historia del arte universal o en influencias de grandes maestros y destacados referentes de la plástica mundial y nacional in communitate nostra. Este hecho demuestra el conocimiento, por parte del autor, de importantes elementos contemporáneos con los cuales ha logrado desarrollar un lenguaje muy personal que, desde el simbolismo, la abstracción y la casi imperceptible figuración descubre inter nos una gran facultad para desentrañar las realidades del mundo en el que desenvolvémonos y que, a fin de cuentas, es el marco rector para las reflexiones de Ordóñez en sus polifacéticas motivaciones ars gratia artis.


Ad concludendi, habremos de decir que el artista, después de ejercitar un interesante proceso de experimentaciones plásticas, sintetiza sus ideas en propuestas de fuerte cromática, al estilo de un colorista en busca de la luz, bajo un estudio previo de técnicas y conceptos, para graficar la realidad en su esencialidad, a fin de que cada obra hable por sí sola y transmita ideas que llevan implícitas un simbolismo, clave directriz para la comprensión del mensaje pictórico en el que los espectadores descubren múltiples posibilidades de interpretación para un auténtico pintor de oficio y convicción.

Diego Demetrio Orellana
Datum Concha, mensis Iulii, die I, currentis Anno Domini MMXVI, octava Dominica XIV per annum.