lunes, 15 de junio de 2015

UN NUEVO LIBRO DE HISTORIA CUENCANA


«Magistra vitæ historia est/ 
La historia es maestra de la vida»

Con motivo de conmemorarse un año del sentido deceso del Reverendo Padre Genaro Patiño Ledesma, la Prefectura Provincial del Azuay presenta a la comunidad cuencana una nueva obra bibliográfica dedicada a la Ciudadela Católica, última parroquia eclesiástica en la que el padre Patiño desempeñóse como párroco ad gloriam Domini et sicut pastor bonus et fidelis.



Desde siempre aprendemos todos que la historia es de veras una maestra de la vida, como bien decíase en la Roma imperial, puesto que los hechos que acontecen a diario, en el duro trajinar de la existencia, son los que marcan, sub specie æternitatis/hacia la eternidad, las mejores enseñanzas que debemos extraer de cada experiencia en nuestro cotidiano vivir. Por ello es que la historia, al registrar los hechos del pasado, no solo los perpetúa para preservar la memoria individual y colectiva de las personas y los pueblos, sino que los fija in aeternum como cosas de las que todos los individuos de la especie humana extraen prodigiosas enseñanzas.


Así, «Historia testis temporum est/ La Historia es testigo de los tiempos» y gracias a ella el pasado se perenniza para aprender las cosas más importantes que debemos conocer de los hechos pretéritos, a fin de rescatar las tradiciones y conservar la memoria de un pueblo, pues solo una comunidad que conoce su camino recorrido sabe con certidumbre a dónde va y marcha con paso firme por el tráfago de la existencia. Desde esta perspectiva es valioso historiar la vida de las personas y de las comunidades que forman parte de la sociedad en su conjunto, a fin de que todos, junto con los niños y los jóvenes, podamos conocer el pasado para proyectar el futuro y construir un mundo mejor.


Por eso, el presente libro es oportuno, in honorem veritas/en honor a la verdad, puesto que aborda la historia de una vigorosa comunidad forjada en la Ciudadela Católica, la cual constituye uno de los primeros barrios populares de la ciudad de Cuenca, en la república del Ecuador, surgido a fines de la década de 1960, en un momento histórico de vital importancia para el desarrollo urbano de la capital azuaya, pues -in illo tempore/en aquel tiempo- la tercera ciudad del país comenzaba a extenderse fuera del perímetro de su Centro Histórico. 


La ubicación de la ciudadela es privilegiada, ya que encuéntrase localizada en una planicie siempre pletórica de verdor y pródiga naturaleza, en el norte de Cuenca, a orillas de la quebrada de Milchichig, en una zona inicialmente atiborrada de pastos, campos de cultivo, bosques y praderas que producían un ambiente bucólico y espectacular para todo quien la observaba, admirabilis et singularis/admirable y singular, con ánimo contemplativo.

La circunstancia que permitió el establecimiento del barrio fue peculiarísima, por cuanto gracias a la iniciativa del primer arzobispo de Cuenca, Monseñor Manuel de Jesús Serrano Abad, varias personas de escasos recursos económicos fueron desalojadas de tres conventillos cuencanos, en donde vivían hacinadas, para vivir en casas propias construidas como viviendas populares que levantáronse para prodigarles una existencia digna.


El feliz emprendimiento humanitario solo pudo ser posible cuando la Arquidiócesis de Munich y Freising, a través de MISEREOR, donó el dinero que requeríase para la compra de los terrenos en donde se fueron construyendo las unidades habitacionales, mediante un programa de vivienda cofinanciado inicialmente por el Banco del Azuay y luego por el Banco Ecuatoriano de la Vivienda.
La iniciativa primigenia de dotar de casas para la gente pobre nunca dejó de ser el verdadero leit motiv de este proyecto social y, a fortiori/ con mayor razón, pronto habrían de complementarse nuevas edificaciones para la gente de gremios artesanales y grupos sociales vulnerables que accedían con facilidades a tener vivienda propia. Por ello, la Ciudadela Católica trátase de un barrio popular erigido dentro de una atmósfera muy particular, que le ha dado una fuerte personalidad, a través de los tiempos, por la solidaridad común de sus primeros habitantes venidos de similares circunstancias de pobreza.


A causa de la donación de la Iglesia de Alemania el nombre del barrio tuvo su razón de ser cuando decidióse que se llamaría Ciudadela MISEREOR, aunque la I. Municipalidad de Cuenca dispuso que mas bien se llamara La Católica, in honorem Sancta Mater Ecclesia/en honor de la Santa Madre Iglesia, hecho que motivó a sus primeros moradores para erigir luego la iglesia de Cristo de la Resurrección que, con la casa parroquial y el salón de catequesis, es hoy el epicentro de la actividad pastoral de la parroquia eclesiástica «Domingo Savio» en la Arquidiócesis de Cuenca, la cual fue fundada por la comunidad salesiana y es la más poblada y numerosa de todas las que existen en la circunscripción eclesiástica de Santa Ana de Cuenca.



La idea de entregar a la comunidad parroquial el presente libro de su historia le pertenece por completo al Rvdo. Padre Genaro Patiño Ledesma, dinámico pastor y entusiasta como emprendedor párroco de esta zona, siempre preocupado por el adelanto material y espiritual de la grey confiada a su cuidado. Una semblanza biográfica de su persona abre las páginas de la presente obra, ad aperturam libri, mientras vale resaltar su gran empeño por ver cristalizada esta publicación histórica, convencido como está, ex informata conscientia/sobre conciencia informada, en su calidad de escritor de origen cuencano, que es menester que sus fieles conozcan el pasado de su parroquia para construir el futuro con paso firme y mirada serena, pues solo cuando se descubren los hechos pretéritos es posible caminar con seguridad hacia el porvenir.


La ciudadela tiene sus peculiaridades y cualidades que delinean su personalidad cultural e histórica, las cuales son descritas en la presente publicación como testimonio fehaciente de que la gente que habita en esta zona ha sido la gestora de una comunidad viva que cree en su destino y avanza -sub specie instantis/en cada instante- en pro de su adelanto y progreso, con solidaridad, compromiso y amor patrio.


Este proyecto editorial surgió, además, en el AÑO DE LA FE, iniciativa del Santo Padre emérito Benedicto XVI, para rememorar los 50 años del Concilio Vaticano II, hecho que debe contribuir para el crecimiento espiritual de los fieles de la parroquia «Domingo Savio». Esperamos entonces que todos los habitantes de la ciudadela puedan acercarse a un mejor conocimiento de sus orígenes, a través de la presente investigación, especialmente los niños y jóvenes de la zona, que son la esperanza de la parroquia y la garantía superlativa de que la comunidad local sabrá seguir avante con nuevos derroteros, sueños y aspiraciones en pro del desarrollo material y espiritual de una comunidad llamada a perdurar en la historia de la capital de la morlaquía.

Diego Demetrio Orellana

Datum Concha, apud flumina Tomebamba, mensis Iunni, die XVI, reparata salute Anno Dominicae Incarnationis MMXV, in octava sollemnitate Sacratissimus Cor Iesu.