jueves, 30 de diciembre de 2021

PEDRO PALACIOS: UN POETA DE LUGARES COMUNES, VERSOS TRIVIALES Y VERDADES DE PEROGRULLO


In urbe nostra, apud flumina Tomebamba, un periodiquillo municipal intitulado «Cuenca: presente y futuro» circula en estos postrímeros días del año 2021 dando cuenta de los emprendimientos alcaldicios. Mas sorpréndenos que Pedro Palacios no aparece allí tan solo como burgomaestre de la «ciudad cargada de alma» sino también como un ignoto poeta al crear un poema a Cuenca dentro de su texto introductorio.

 

Pedro Palacios Ullauri, 
Alcalde de Cuenca

La verdad sea dicha, jamás ha conocídose inter nos que el primer personero municipal posea vena poética. Y el hecho confírmase al leer tal estupefaciente creación literaria que cáusanos estupor debido a la evidente incapacidad para versificar que descúbrese en el alcalde, el cual carece de dicción excelsa y sus versos adolecen de no poseer armonía perpetua y diestro manejo de la Preceptiva literaria.  Ergo, lo que él ha creado no es una pieza literaria que enriquece más a los sempiternos elogios que a Cuenca han dedicádole los bardos o poetas del parnaso morlaco in historia civitatis/ en la historia de la ciudad. De ninguna manera el poema alcaldicio va por tal andarivel siendo mas bien, in stricta veritas, un esperpento literario que espeluzna y aterroriza in extremis engofándonos hasta el ludibrio y la perplejidad.


Quid pro quo, dígase que si como alcalde Palacios es un fracaso como poeta es un escalofriante desengaño que llévanos, en precipitada carrera, al fiasco y a la desilusión, estropeando las intenciones del fachendoso periodiquillo para hacer grandilocuente a una horripilante gestión, ya que todos conocemos hasta el hartazgo la ingénita inopia del burgomaestre Pedro Palacios Ullauri, cuyas acciones han sido calamitosas a punto de haber perdido el «aura popularis» o «favor popular» pues sus niveles de aceptación son bajísimos y no llegan al 10% según las encuestas más acreditadas.


Nuestra intención, desde este espacio de CRÍTICA Y OPINIÓN CULTURAL, es analizar bajo la óptica de la crítica literaria el esperpéntico poema del burgomaestre cuencano y por ello, prima facie, digamos con acrimonia que la presunción del hombre fatuo que inventa un poema -pretendiendo fungir de literato- es la copiosa fuente para escribir los más abstrusos absurdos al versificar sin que conózcanse elementales normas de Preceptiva literaria. Y esto es lo que acontece con el alcalde Pedro Palacios, al momento de creerse un poeta, cuando ha compuesto un poema a Cuenca con lugares comunes, frases triviales y verdades de perogrullo eclipsando la brillantez que no posee y anulando toda posibilidad de que este aventurado ejercicio poético inscríbase in perpetuum en el parnaso de la morlaquía ad futuram rei memoriam.

Ad referendum, transcribamos el fachoso poema previo a su análisis literario: «Cuenca: ciudad de los cuatro ríos/ de las cúpulas perennes/ de los balcones floridos/ y de empedradas calles. / Ciudad milenaria y cantarina/ Guapondelig de los cañaris/ Tumipamba del inca su cuna/ Y Santa Ana altiva y vivaz/ Que vivas hoy y siempre/ Entre pasos y recuerdos/ encendida en los corazones/ Clavada en nuestras almas». Ad efectum videndi, a primera vista, como puédese ver, el poema es horripilante, a capite ad calcem/ de la cabeza a los pies, sin que puédase descubrir ninguna atracción para capturar la atención de los lectores in via pulchritudinis.


La poesía es un género literario que no cualquiera puédelo ejercer con asombrosa fluidez si no se tiene per se hipersensibilidad y aguda vena poética, mientras las normas de la Preceptiva literaria son de veras importantes de conocer a la hora de jugar con las palabras y los conceptos buscando la belleza del bien decir y la estética de las ideas que imbrícanse en los versos para que, sub specie instantis, la poesía conviértase en un auténtico lenguaje para cantar a la urbe natalicia.


Por carecer de estas cualidades, el poema de Pedro Palacios atibórrase de versos triviales, tales como: «ciudad milenaria y cantarina», «de los balcones floridos», «entre pasos y recuerdos». Bien vale entonces señalar, in via veritatis, que en nuestra preciosa lengua de Castilla las frases triviales empobrecen el lenguaje literario hasta los límites de la estolidez por la evidente falta de ingenio para definir con precisión semántica y estética al objeto que poetízase, que en este caso particular es Cuenca.

Pero también, la horripilante poesía de Pedro Palacios contiene versos con verdades de perogrullo, que es también algo propio del aberrante lenguaje con el que asevéranse cosas demasiado evidentes, tales como: «Cuenca, ciudad de los cuatro ríos», «y de empedradas calles», «Guapondelig de los cañaris».

 Asimismo, los lugares comunes no podían faltar ante la ausencia de talento literario de Pedro Palacios Ullauri. Su poesía muéstrase pues como un compendio de versos tan vulgares y comunes que siendo parte de la jerigonza morlaca son vergonzantes al haberlos escogido como elementos de versificación. Ad exemplum: «Que vivas hoy y siempre», «encendida en los corazones», «clavada en nuestras almas».

 Ad absurdum, pero para que el poema sea de veras un fraude, existen también irracionales conceptos que Pedro Palacios esgrime pretendiendo ensalzar a la natalicia urbe desde el lenguaje poético del que carece. Exempli gratia: «Y santa Ana altiva y vivaz», «de las cúpulas perennes».

 Ni qué decir tiene de un verso en el que Pedro Palacios pretende seguir las reglas de la Preceptiva literaria y cáese en el abismo por la incongruencia con la que formó un verso en el que intercéptanse dos ideas de manera absurda, cuando dice: «Tumipampa del inca su cuna».

Ya en el Libro del Bicentenario de la Independencia de Cuenca, conocido como la SANTA BIBLIA DE CUENCA, el cual es un infame estropicio en contra de la Historia, el señor burgomestre, ad arbitrium, envuelto en mediode la estolidez, creó un absurdo epíteto para la ciudad, al bautizarla como «CUENCA, CIUDAD DE TODAS LAS ORILLAS» demostrando su falta de talento para la poesía con un anodino calificativo que resultó la hilarante cantinflería del bicentenario.

El disparatado apelativo a Cuenca, creado por Pedro Palacios Ullauri, y el horripilante poema que ha compuesto en las postrimerías del pandémico año 2021 confírmannos, in via claritatis, que hay que tener sapiencia para describir a nuestra urbe con su integérrima presencia y personalidad histórica. Tanto más cuanto que debemos recordar que la ciudad amada es la «ATENAS DEL ECUADOR» y no tenemos el derecho de ultrajar ese prestigio escribiendo poemas estúpidos. Por eso, dígase una vez más que la estulticia no tiene arreglo cuando la audacia para aventurarse en los caminos literarios es aviesa, rampante y forajida adversum dignitatis et contra humilitatis in vita communitatis.

Diego Demetrio Orellana

Datum Conchae, mensis decembris, die XXX, currentis Anno Domini MMXXI, octava solemnitate Nativitatis Christi


OPINIONES CIUDADANAS

R P <rodolfoperezpimentel@hotmail.com>
Para:DIEGO DEMETRIO ORELLANA
10 ene a las 6:19

Estimado Diego Demetrio:

Lo de estimado es un 
sentimiento real en 
razón de tu valiente 
actitud de defensa de 
Cuenca, de sus valores 
mancillados y de la 
crítica veraz que
 siempre esgrimes en 
cada caso, como acaba 
de suceder con el
"poema" del alcalde, 
que es una verdadera 
vergüenza, un
desaguisado por decir 
lo menos, pero que la 
multitud merecía 
conocer a profundidad 
como lo has expuesto, 
pues no todos tienen 
la paciencia de 
deshilvanar las frases 
para conocer su 
idiótico sentido. 
Dispensarás lo de 
idiótico, pues es un 
matismo tomado de G. 
Humberto, tu paisano 
olvidado, que merece 
ser recordado por tu 
pluma de acero.... 
Muy cordialmente, 
tu admirador de lejos. 

Rodolfo Pérez Pimentel.

miércoles, 1 de diciembre de 2021

martes, 30 de noviembre de 2021

EL MERCURIO: IMPRECISIONES HISTÓRICAS EN CONTRA DE CUENCA

Sicut mysterium naturae/ Como un misterio de la naturaleza el sismo de alta densidad vivido en Cuenca el pasado día domingo 28 de noviembre, ha dejado patidifusos y nefelibatos a los habitantes de la capital de la morlaquía, mientras en diario El Mercurio ha promovídose una investigación sobre los sismos cuencanos in historia nostra.

Mas como ya es práctica constante en El Mercurio, cada vez que se proponen navegar por las briosas aguas del pasado cométense ridículos dislates en las investigaciones históricas de sus periodistas, dejando en mal predicamento a los artículos que realízanse sin el rigor científico y metodológico que exige la historia como ciencia in via veritatis.

Así pues, leamos una barbaridad que atenta en contra de la verdad histórica haciendo que el absurdo sea la plataforma para aseverar apócrifas cosas que sólo prodúcennos hilaridad y temeridad ante los horrendos desafueros con los que el diario independiente de la mañana sigue demostrando ser como una especie de fuente donde las cosas más estúpidas pueden aseverarse sin acrimonia, ad verecundiam et  contra veritatis.

Hermano Juan Bautista Stiehle

La cita textual de El Mercurio copiámosla in extenso: «La ciudad tiene una alta amenaza sísmica: el sismo del 29 de junio de 1887 que fue registrado por Johannes B. Stiehle, el personaje reconocido por haber diseñado la Catedral Nueva. Y luego cópiase el supuesto texto del hermano Stiehle, el cual reproducímoslo ad peddem litterae: «Era horrible ver con qué fuerza y rapidez se movían las torres, las iglesias, las casas y los árboles. Por encima de ello, el ruido de la propia tierra, similar al estampido de fuertes truenos, el estruendo de los muros al caer, los tejados de las casas desplomándose, los gemidos y los gritos dolorosos de la gente, escribía Stiehle». 

La iglesia colonial de la Compañía de Jesús en Cuenca


Enseguida, en diario El Mercurio asevérase una barbaridad más grande que la torre de Babel, la cual transcribímosla in scriptis: «Sin embargo, a pesar de las secuelas que dejaría el sismo, entre estas la destrucción de la iglesia de la Compañía de Jesús, el evento no está en el catálogo nacional de sismos de intensidad mayor del Instituto Geofísico de la Escuela Politécnica Nacional»

Los precedentes textos que supuestamente reproducen las palabras del hermano constructor de la Catedral Nueva de Cuenca ante un fuerte temblor que experimentó in corpore presente el 29 de junio de 1887 y los supuestos estragos del cataclismo, llévannos a precisar que el dato conclusivo de diario «El Mercurio», en el sentido de que en este sismo la iglesia de la Compañía de Jesús fue destruida, es un falso histórico. Y ciertamente lo es porque para esa fecha ya no existía la iglesia de los jesuitas in urbe nostra

Así pues, cuenta la Historia que los trabajos de cimentación de la catedral de la Inmaculada Concepción iniciáronse en septiembre de 1885, 2 años antes del sismo que el hermano Stiehle describe, hecho que hácenos columbrar que para aquel año ya no existía la iglesia de la Compañía de Jesús ya que en su lugar estaba erigiéndose la nueva catedral cuencana.

Justamente, el 12 de diciembre de 1886, 6 meses antes del terrorífico temblor que el hermano Stiehle describe, colocóse la primera piedra del templo catedralicio, lo que significa que para aquel magnificente día ya no estaba en pie la iglesia de los jesuitas.

Rebus sic stantibus/ Estando así las cosas, preguntémonos entonces: ¿Ubi est veritas/ Dónde está la verdad? Y la verdad hállase, con su prístina luz, en el hecho de que las deducciones publicadas en El Mercurio son falsas y temerarias. Para demostrarlo entonces, acriter et fideliter, habremos de considerar los siguientes aspectos:

1. La Catedral de la Inmaculada Concepción erigióse sobre el espacio en el que emplazábase parte de la iglesia colonial de la Compañía de Jesús, la cual fue ya derribada para el año del Señor de 1885, 2 años antes del temblor que diario «El Mercurio» señala con tanta negligencia investigativa.

Monseñor Remigio Estévez de Toral

2. Es verdad que la iglesia de los jesuitas, antes de su demolición, hallábase afectada y cuarteada a causa de un temblor, pero dicho sismo ocurrió en 1867, 20 años antes  del cataclismo que asustó al benemérito hermano Stiehle, en el obispado de monseñor Remigio Estevez de Toral, quien fue el primer purpurado cuencano en disponer que hiciérase un estudio para la reconstrucción de la iglesia de la Compañía de Jesús. 

Monseñor Miguel León y Garrido

3. El sucesor de monseñor Remigio Estévez de Toral fue monseñor Miguel León y Garrido, el ideólogo de la construcción de la Catedral de la inmaculada Concepción, quien una vez que hallábase al frente de la sede episcopal de Cuenca decidió no reconstruir la iglesia de la Compañía de Jesús sino mas bien derribarla para que en una parte de su planta construyérase el ábside de la nueva catedral cuencana, para la cual ya había contratado desde 1885 al hermano Juan Bautista Stiehle a que hiciera los planos de dicho templo catedralicio.

Ergo, diario «El Mercurio» comete una terrible equivocación al afirmar que a causa del temblor que Juan Sthiele describe, el 29 de junio de 1887, la iglesia de los jesuitas terminó seriamente afectada cuando la verdad histórica es que dicho  templo, para esa fecha ya no existía.

Es inconcebible cómo el diario cuencano hace tabla rasa de nuestra historia en todos los reportajes históricos que publícanse por parte de sus negligentes periodistas, quienes seguramente actúan como ovejas sin pastor, sin que nadie en ese matutino pueda supervisar lo que investígase en aras de resguardar la verdad histórica de una urbe declarada como «Patrimonio Cultural de la Humanidad».

Qué tristeza y desolación, qué fiasco y desilusión que las cosas sean así en Cuenca, la «Atenas del Ecuador», y qué grave que estas investigaciones plagadas de disparates y desafueros en contra de la Historia quédense, in aeternum, como fuente de dudosa credibilidad in cibespatium adversum veritatis et contra dignitatis.

Diego Demetrio Orellana

Datum Conchae, mensis novembris, die XXX, in festo S. Andreas, octava I Dominica Adventus in Anno Salutis Nostrae MMXXI


miércoles, 3 de noviembre de 2021

VITRALES DE LA CATEDRAL DE CUENCA Y ERRORES EN EL MERCURIO

 


Ad gloriam civitatis/ Para la gloria de la ciudad, en el propio día de la Independencia de Cuenca, publícase un artículo en El Mercurio sobre las vidrieras de la Catedral Nueva en la capital de la morlaquía pero, como ya es usual en el llamado diario independiente del austro, los yerros históricos constituyen un compendio de desatinos que bien vale, de nuestra parte, observarlos en este espacio de CRÍTICA Y OPINIÓN CULTURAL en aras de resguardar la verdad histórica sobre uno de nuestros emblemáticos íconos arquitectónicos como es la Catedral de la Inmaculada Concepción in urbe nostra.

 


La autora de los deslices es Dory Zamora Merchán y sorpréndenos cómo púdose confundir al escribir de un apasionante tema en la «ciudad cargada de alma», con sus caleidoscópicos vitrales catedralicios que llámannos la atención al contemplarlos in splendore magno ad gloriam Dei/ en el esplendor magno para la gloria de Dios.

 


El artículo de Dory Zamora llámase «Arte y belleza del vidrio en la Catedral Nueva» y al hablar de Guillermo Larrazábal Arzubide desubica la fecha de su llegada a Cuenca. Leámoslo stricto sensu: «Guillermo Larrazábal nació en México en 1907, su llegada a nuestra ciudad de Cuenca fue en el año de 1955». La verdad histórica, no obstante, constátase en el libro intitulado «Larrazábal: el arte en el vitral» publicado en 1985, en donde exprésase que en noviembre de 1954 llegaron a Cuenca tres de los artistas europeos que el padre Manuel María Palacios Bravo había contactado en Europa para decorar la catedral cuencana con autorización de monseñor Manuel Serrano Abad. Guillermo Vintimilla, conocido como el mono Vintimilla, quien llegó a ser uno de los más conspicuos discípulos de Larrazábal, habíase movilizado a Guayaquil para traer a Cuenca a esta tríada de talentosos creadores cuyos nombres eran: Guillermo Larrazábal Arzubide, el ceramista Manuel Mora Íñigo y el orfebre joyero Salvador Arribas.

 

Otra de las confusiones del artículo de Dory Zamora tiene que ver con los tipos de vitrales que existen en la catedral cuencana y sobre ellos escribe algunas imprecisiones que llévanla a confundir sobre el origen de las vidrieras que hállanse en el templo catedralicio. Leámosla, de verbo ad verbum, y señalemos por qué estréllase dentro de su investigación: «En la catedral Nueva de Cuenca se pueden apreciar tres estilos diferentes de vitrales. Varían por su composición, ubicación y origen. Presbiterio: en este sitio, donde se realizan las ceremonias, los vitrales son de estilo barroco, fueron fabricados en Alemania y sus colores son suaves. Representan imágenes de la Inmaculada, María Madre, Corazón de Jesús y el Corazón de María».

Lo dicho por Dory no es verdad pues los vitrales del presbiterio de la catedral de la Inmaculada Concepción no son barrocos y hállanse concretamente en el ábside del templo e importáronse desde Bélgica según ha comprobádose por las declaraciones del propio constructor de la catedral de la Inmaculada, el P. Manuel María Palacios Bravo, quien viajó a Europa para contratar las vidrieras del templo catedralicio, mientras no es verdad que aquellas vidrieras estén dedicadas a la Inmaculada y a María Madre.



 Si analizamos las vidrieras belgas del ábside de la Catedral de la Inmaculada podremos contemplar que la primera de ellas corresponde a Santa Marianita de Jesús  Paredes Flores y Granobles, como confírmase en la precedente imagen.

Enseguida, en sentido de izquierda a derecha, hállase el Sacratísimo Corazón de María, imagen que acierta Dory acaso por carambola pues el Divino Corazón de María no es una imagen sacra que complique identificársela ipso facto.


 Luego, en el centro del ábside catedralicio, hállase una espectacular vidriera del Sagrado Corazón de Jesús, imagen sacra que también acertó Dory, seguramente porque el Sacratísmo Corazón de Jesús es inconfundible in communitate nostra.

Y como tenía que ser, al tratarse de una catedral construida a la medida de la ciudad amada, el cuarto de los vitrales del ábside catedralicio corresponde a Santa Ana, la patrona de la urbe, imagen que desacertó Dory y a la cual seguramente ha interpretado, ad absurdum, como María Madre

Finalmente, la quinta vidriera del ábside catedralicio está dedicada a Santa Rosa de Lima, quien es inconfundible en la iconografía católica con el Niño Jesús en su brazo y la corona de rosas que circunda la testa de la santa, quien junto a Santa Mariana de Jesús constituyen el dúo de vírgenes sudamericanas que desde la Colonia han sido arquetípicos modelos de virtudes cristianas in nostra Sancta Mater Ecclesia.

Consecuentemente, quod erat demonstrandum, como acabáse de demostrar, no es entendible cómo pudo la periodista Dory Zamora Merchán encontrar a la Inmaculada y a María Madre entre estas clarísimas sacrosantas imágenes de tan bellas vidrieras belgas in honorem artis et secundum artem. 

Vidrieras alemanas del transepto norte,
 con las imágenes de Moisés y San Pedro

Vidrieras alemanas del transepto sur,
 con las imágenes de San Agustín y San Juan Crisóstomo, 
el cual fue confundido por Dory Zamora como San Cristóbal.


Enseguida, Dory Zamora señala otro yerro al escribir ad peddem litterae: «Transepto: los vitrales del transepto (nave transversal que cruza a la principal ortogonalmente) llaman la atención por su colorido. Son de procedencia belga y su estilo es gótico. Muestran personajes bíblicos como San Agustín, San Pedro, San Cristóbal, Moisés, rosetones y otras alegorías religiosas». 

En este texto hay tremebundos equívocos que débense aclarar. Verbi gratia, no es verdad que estas vidrieras son belgas sino alemanas y el P. Manuel María Palacios Bravo habíalas contratado ex professo en Alemania para la catedral cuencana. A tal punto es verdad esto que cada uno de los vitrales tiene inscrito ad infra el nombre de sus donantes: Elvira Vega de Crespo Toral, Miguel Serrano Abad, Carlos Tinoco y el pueblo de Cuenca, siendo ésta la característica por la cual detéctase que cada una de las obras artísticas respondió a un encargo concreto del padre Manuel María Palacios Bravo.

En segundo lugar es sorprendente que Dory Zamora Merchán exprese que una de estas vidrieras está dedicada a San Cristóbal, lo cual deviene en una real sorpresa al comprobar que la articulista confundió a San Juan Crisóstomo con San Cristóbal. Es hilarante imaginar, in stricta veritas, que CRISÓSTOMUS haya interpretádose por CRISTÓBAL para la despistada periodista que hizo de su yerro una chusca cantinflería al leer mal el nombre de tan excelso Doctoris Ecclesiae o Doctor de la Iglesia. Una chambonería que llévanos al extremo de provocar accesos de risa con carcajada batiente in honorem stultitiae et riddendo semper cum gaudio.


Es bueno que en un día emblemático de Cuenca, al celebrar los 201 años de su independencia, diario «El Mercurio» publique un interesante artículo, mas es decepcionante que háyaselo realizado con dislates en los que subyace negligencia investigativa y falta de rigor científico in honorem Conchae, magna urbe in via libertatis apud flumina Tomebamba. 


A través de los tiempos, et nunc et semper, la elaboración de vitrales ha ídose consolidando como una auténtica expresión artística en todo el planeta. Y no es para menos, pues cuando tenemos la posibilidad de contemplarlos dentro de una edificación cualquiera podemos apreciar, de profundis, el conjunto de vidrios de colores transparentes que, vívidos y refulgentes, muéstrannos hermosas imágenes diseñadas por eximios artistas que han hecho de este arte una maravillosa expresión de sorprendente creatividad e ingenio. Pero tratándose de los magnificentes vitrales de nuestra catedral, al menos, desde este espacio cibernético reparamos tan temerarios yerros y saludamos a Cuenca, la ciudad amada, ex toto corde in respectum et reverentia pro Patria et Deo in communitate nostra.

Diego Demetrio Orellana

Datum Conchae, apud flumina Tomebamba, mensis novembris, die III, reparata salute Anno Dominicae Incarnationis MMXXI.

sábado, 23 de octubre de 2021

MATÍAS ABAD MERCHÁN Y UNA INFAMIA A LA BANDERA PROVINCIAL

Riddendo semper inter nos/ Riendo siempre entre nosotros, son causa de algazara las cantinflerías del fachendoso señor gobernador Matías Abad Merchán, quien resultó un verdadero fantoche para el Azuay desde el instante mismo en que el presidente Laso anunciaba su nombramiento como si hubiésemos de presenciar un verdadero parto de los montes. Y nuestra altiva Cuenca, como en la antigüedad clásica, preparóse con hilaridad y jaleo para recibir a Matías como si en los oídos de los cuencanos hubiese tronado exultante la célebre admonición de Esopo: «Parturiunt montes, nascetur ridiculus mus/ Paren los montes, nacerá un ridículo ratón».

Mas, quid pro quo, vistas sus acciones, tal cual díjolo el inmortal fabulista, Matías es el verdadero «parto de los montes» in provintia nostra, mientras sonreímos con socarronería ante su exacerbada vanidad y su ingénita estulticia para inaugurar su triste mandato colocando la bandera provincial al revés en el frontispicio del edificio donde reina, en su excelso trono, demostrando que no ha sabido elementales lecciones de civismo apud flumina Tomebamba.

 

La bandera del Azuay 
que Matías Abad mandó a hacerla al revés

La constitución de la república, en su artículo 66, consagra el derecho de los ecuatorianos para cuestionar a nuestras autoridades, en tanto son funcionarios sujetos al escrutinio ciudadano. Basados en esta prerrogativa y ejerciendo nuestro deber de hombres de pluma, críticos y orientadores de la opinión pública, hic et nunc protéstese desde este espacio cibernético cuando un advenedizo gobernador demuestra que no ha sabido la forma en la que debe izarse el lábaro patrio de la provincia. Por ello, recuérdese in honorem veritatis el sapiente dicho de nuestra castiza heredad: «De frente filo y de filo nada». Así dice la milenaria sabiduría de nuestra incomparable lengua de Castilla ante los sorprendendores que, dentibus albis, pretenden fungir de «rara avis in terra» o «rara ave sobre la Tierra» mostrando cualidades de las que carecen y llegando al avieso atrevimiento de burlarse de nuestra inteligencia diem per diem in vita communitatis/ día a día en la vida de la comunidad.

 


Al parecer, el inefable Matías quiso sorprendernos fungiendo de gobernante de fina estampa y divina aureola, cual si fuese un funcionario de etiqueta y de caché, quizás, cual tiquismiquis y excelso modelo para figurines de aristocrático cotilleo. Ya estábamos acostumbrados a que exhíbase en sus columnas de opinión con un aparatoso saber para sorprender a Raimundo y todo el mundo, cual sabio predestigitador del run run político en la capital de la morlaquía, con sus constantes atropellos a la historia, sus aviesos atentados en contra de la verdad histórica y sus ocurridas y anodinas deducciones en las que la liviandad y la ligereza llévanlo al fango de la ridiculez cuando, ad absurdum, comparte deducciones que no son más que verdades de perogrullo in communitate nostra.

 

La bandera del Azuay 
que Matías Abad mandó a hacerla al revés

Los azuayos estamos patidifusos al contemplar que Matías, al inaugurar su triste mandato, mandó a hacer una nueva bandera de la provincia a fin de izarla en el frontispicio de la gobernación. La colocación del símbolo provincial, junto a las banderas de Cuenca y del Ecuador, delataba las intenciones del gobernante de inaugurar su mandato dando clases de civismo a su pueblo, como si dijéranos urbi et orbi: «así es como débese respetar a nuestros símbolos patrios, así ízanse las banderas, así demuéstrese el cívico amor a la provincia, de la que soy por ahora, por la gracia de Dios, Providentissimus et altissimus gobernador in partibus infidelium».

 


Sin embargo, si nos fijamos en el lábaro patrio que ha mandado a hacer nuestro cantinflesco y jacarandoso gobernador, la franja amarilla hállase encima y en el centro encuéntrase el escudo de la provincia colocado de manera vertical, por lo que colúmbrase que no trátase de un yerro del portero que generalmente coloca no más la bandera cuencana al revés. En tanto el símbolo provincial es nuevecito y reluce con sus fúlgidos colores de iridiscente refulgencia es evidente que Matías no ha sabido cómo colócase la bandera provincial y por ello mandó a confeccionar un ejemplar al revés.

 


Por disposición legal, el Consejo Provincial del Azuay dispuso, décadas atrás, que la bandera provincial tenga dos franjas de colores rojo y amarillo, adoptándola como propia a la misma bandera cuencana, con la única diferencia de que en el lábaro provincial colócase el escudo de la provincia en el centro. Así hémoslo aprendido en las escuelas primarias en donde recibimos las primeras letras y las elementales lecciones cívicas que permítennos ser ciudadanos de bien in urbe nostra, super flumina Tomebamba . No obstante, sorpréndenos ad summum que Matías Abad Merchán no  aprendió estas obligatorias enseñanzas in patria aequatorianae. A similis, el hecho es muy parecido al caso del fementido danzante de Causacunchi, Martín Sánchez Paredes, quien inauguró su período de 8 años en la Casa de la Cultura de Cuenca con la bandera de la ciudad amada al revés. (Cfr. UNA INFAMIA A LA BANDERA EN LA CASA DE LA CULTURA).

 


La infamia de Matías no es casual y nuestro reclamo no débese de interpretar como un cansino llamado a la corrección en el respeto que merécese la provincia y la «ciudad cargada de alma». Ya es común inter nos que la bandera cuencana ízase siempre a la maldita sea, al revés, como pruébase en la precedente imagen, siendo inadmisible que un gobernador provincial desconozca esta elemental norma cívica. Al parecer, la estulticia de Matías no tiene arreglo habríase quizás de concluir al mirar que sus constantes atropellos en sus columnas de opinión déjanlo como un sofista que engarbúllanos constantemente contra veritatis, al escribir siempre de triviales verdades, lugares comunes y frases brillantes pidiendo prestado el tintero, mientras hoy ha dejádonos enmarañados al desconocer que la franja roja colócase encima en la bandera de la provincia.

 

La Gobernación del Azuay, el 9 de Octubre, 
sin la bandera provincial

In honorem veritatis, débese columbrar que la provincia agítase hasta los paroxísticos límites de la indignación cuando el pasado 9 de Octubre, luego del fiasco de Matías, el edificio de la gobernación lucía sin la bandera provincial en un día cívico de tanta trascendencia in patria nostra. 

Finalmente, el 22 de octubre, Matías Abad iza la nueva bandera provincial 
que tuvo que hacerla correctamente


No obstante, el 22 de octubre, con ocasión del embanderamiento cuencano por las inminentes fiestas novembrinas, el candoroso Matías acaba de colocar correctamente la bandera provincial en reivindicación de su fama enviada al abismo de las huestes infernales, por lo que es digno de congratulación in respectum et reverentia inter nos. Excelsior, excelsior, dilectissime Matías, inefabilis et singularis in provintia nostra.

 


 ¿Y por qué demoró Matías 25 días para reivindicar a la provincia y mandar a hacer correctamente una nueva bandera luego del tremendo papelón en el estreno de su cargo? Unos aluden a la vergüenza de Matías ante su triste desafuero, otros a su falta de luces; éstos al desgobierno de Matías; aquellos al ludibrio que el fachendoso gobermador habrá de sentir en su ríspido rostro de «rara avis in terra» ante la peor cantinflería de su vida terrena: llegar a la gobernación de la provincia y no saber que el lábaro patrio provincial colócase igualito a la bandera de Cuenca, con la franja roja encima. Solo unos pocos, de vez en cuando, penetran en la causa verdadera de esta desgracia: el conocimiento light de Matías, en la era de la globalización en donde erígese cual si fuese una «vaca sagrada» del pensamiento contemporáneo con la fatua vanidad de un gobernante del gobierno del encuentro donde quienes están en el poder anhelan la libertad cuando obedecen y comprímenla cuando llegan a mandar cual si tratárase de proteos políticos de invincibilis ignorantia con masterados que exhiben como perlas que cáenles cual chagrillo de sacra procesión eucarística in nostra Sancta Mater Ecclesia et in honorem invincibilis ignorantiae et stutiltia.


DIEGO DEMETRIO ORELLANA

Datum Conchae, mensis octobris, die XXIII, reparate salute Anno Dominicae Incarnationis MMXXI, octava XXIX Dominica per annum.

jueves, 21 de octubre de 2021

IN MEMORIAM: EUDOXIA ESTRELLA AD GLORIAM AETERNAM

 


IN MEMORIAM: 

EUDOXIA ESTRELLA AD GLORIAM AETERNAM

«VERA AMICITIA SEMPITERNA EST»

Ad vitam aeternam, constituye un deber de lealtad y gratitud el dedicar estas líneas en memoria de mi gran amiga Eudoxia Estrella viuda de Larrazábal, «LA DAMA DE LAS PALOMAS», la epónima artista cuencana que deja una lumífera estela de iridiscencia y refulgencia ad futuram rei memoriam in culturalis res et super flumina Tomebamba.

Nadie como ella permanecerá integérrima in via dignitatis, pues Eudoxia supo vivir la existencia con el valor de la autenticidad que hace digno a un ser humano que guarda sindéresis entre lo que dícese y hácese. 

Nadie como ella para ser libérrima y altiva, contestataria y soberana en el mundo cultural de la capital de la morlaquía, donde conocía, a capite ad calcem, la «vera effigies» de los personajes que hacen la vida cultural de la urbe y también de aquellos que atentan en contra de la historia y la cultura in honorem invincibilis ignoratiae.

Muchos de quienes nunca tratáronla, al mirar su rostro adusto, de severo aspecto, de iracundo rictus y penetrante mirada quizás temíanla por considerar que era cascarrabias y mal geniosa, sin imaginarse que si se introyectaban en su alma habrían de descubrir mas bien a un chispeante ser de fino humor y «gaudium vitae» o «alegría de la vida».

Pero, sic transit vita mundi, la hipocresía de la sociedad morlaca hacía que ciertos individuos lambiscones, que viven del adulo y la lisonja y hacen de la zalamería su modus operandi de indignos e infamantes esbirros, condecórenla a cada instante por conveniencias y apariencias que ella detectábalas ipso facto con la «SAPIENTIA CORDIS» o «SABIDURÍA DEL CORAZÓN», por la que era dueña de una cáustica habilidad para llamar a las cosas por su nombre y confesar justamente, en nuestras frecuentes visitas, que la sociedad cuencana habíala dejado sola y abandonada en los finiseculares tiempos de su vida terrenal. Ergo, su valentía para poner los puntos sobre las íes, su coraje para ridiculizar a los advenedizos pishquistas y sorprendedores in culturalis aspectibus serán siempre recordadas con amable reminiscencia en quienes fuimos sus amigos, puesto que pocas veces descúbrese, in vita communitatis, la fina elegancia de la ironía que ella poseía en una gratificante tertulia vespertina o sabatina.

Eudoxia supo hacer del arte su leit motiv o razón de vivir buscando los infinitos arcanos de las artes con admirable sensibilidad artística. Sus plantas, sus gatos y sus perros eran la cotidiana compañía de sus últimos días; pero, zahiriente como era, enseguida decía a su visitante: «pero no te preocupes, pues mi soledad me ha permitido descubrir quiénes son mis verdaderos amigos y por eso estás aquí, Diego Demetrio». Por todo ello, dígase aquí, en este espacio de crítica y opinión cultural, que el sorprendente «sensus vitae» o «sentido de la vida» para vivir intensamente la existencia es quizás lo que más admiraremos de Eudoxia quienes tuvimos el privilegio de ser contados por ella como sus amigos.

Otra de las sorprendentes facetas constitúyelo su gran amor a Guillermo Larrazábal Arzubide, el vitralista de origen vasco que llegara a Cuenca, en el año del Señor de 1954, traído por el canónigo Manuel María Palacios Bravo, para decorar la catedral de la Inmaculada con las estilizadas vidrieras a la moda del Greco, sino y signo de su talento artístico. Aunque Guillermo había llegado a la capital de la morlaquía con su esposa, Purificación Gordovil, es con Eudoxia con quien formó, in camera caritatis/ al calor del amor, una ejemplar connivencia de fidelidad y amor sempiterno. El hecho pruébanos, in via claritatis/ en el camino de la claridad, que cuando convertimos al ser amado que muere en un «ángel de luz» o «ángelus lucis» para nuestras vidas, la existencia sigue con el ritmo normal de la vida, como aconteció con la querida Eudoxia frente a su alma gemela in via caritatis.


La veterum sapientia que alcanzó en la edad provecta hizo que sus días transcurriesen animadamente entre la lectura de preciosos libros, el arte, su piano, la naturaleza y el amor a los animales, pues todo este caleidoscópico panorama era el exquisito mundo por el que refocilábase diem per diem ad bene placitum in anima sua. Su veneración a los animalitos, a quienes amaba con fruición, será motivo de grata recordationem semper viva in anima nostra, mientras era espectacular descubrir que conocíase de profundis los secretos de las palomas mensajeras, de la especie Columbia livia, que pululan por los cielos de la morlaquía, super flumina tomebamba, in via libertatis et in amicitia semper aeterna inter Eudoxia, dilectissima et originalis mulier in partibus infidelium. Requiescat in pace ad vitam aeternam in nomine Domini, dilectissima Eudoxia in amicitia semper fidelis inter nos. Aeternum vale in grata et amabilis memoria. Requiem aeternam dona eis Domine et lux perpetua luceat eis.

DIEGO DEMETRIO ORELLANA

Octava xxx Dominica per annum, mensis Octobris, die XXI, reparate salute Anno Dominicae Incarnationis MMXXI, in conchense urbe, apud flumina Tomebamba.