sábado, 25 de junio de 2022

EL PARQUE CALDERÓN: UN LIBRO FOTOHISTÓRICO QUE ULTRAJA A CUENCA

 

«In vita civitatis» o «En la vida de la ciudad» cáusanos grima contemplar cómo el buen nombre de nuestra amada Cuenca, «Atenas del Ecuador», empáñase cada vez en la morlaquía con esperpénticas y horripilantes obras que fungiendo de originales aportes representan mas bien bárbaros atropellos e ignominias a la «ciudad cargada de alma», cuyos autores sorprenden a los incautos con horrendas monstruosidades en un cínico ejercicio de burlarse de nuestra inteligencia ad captandos vulgos.

Es lo que acaece en las últimas semanas con un fachoso libro fotohistórico intitulado: «EL PARQUE CALDERÓN», de autoría de Adriano Merchán Aguirre, un neófito personaje que actúa con impericia en el mundo de las letras cuencanas, cuya audacia parece de veras avasalladora para  presentarse como fotohistoriador cuencano cuando sólo representa un cantinflesco personaje in ciberspatium, desde donde parapétase como un mero compilador de viejas fotografías, a las cuales no puédelas ubicar cronológicamente ni describirlas en su real contexto histórico, a fuer de sus vergonzosos desconocimientos históricos que engólfanlo para cometer irresponsables omisiones y viles inventos de falsos históricos que ultrajan a nuestra historia ora en las redes sociales, ora en conferencias a las que invítaselo cual si fuese un erudito de la historia comarcana, ora en los adefesiosos libros que entrega a la urbe y donde oblíganos a corroborar, ex tota claritas, que la fotohistoria es una disciplina muy complicada que va más allá del coleccionismo de anticuarios y para dominarla es menester que conózcase muy bien la historia citadina, pues basta que colóquense equívocos pies de foto en las vetustas imágenes que acópianse con avidez para hacer de la historia una inverecunda afrenta a la memoria histórica de nuestra comunidad adversum veritatis et contra dignitatis.

ADRIANO MERCHÁN AGUIRRE

Y tal cual hémoslo dicho en el precedente parágrafo eso es lo que viene haciendo Adriano Merchán Aguirre con sus fantasmagóricos y espeluznantes libros. En el caso de su nuevo proyecto editorial sobre el PARQUE CALDERÓN, que en este espacio coméntase in via veritatis, las cantinfladas y zoquetadas son de tal calibre que la obra en sí es un fachendoso e hilarante bodrio en el mundo cultural cuencano super flumina Tomebamba.


Así, en la página 15 léese una barbaridad que representa un infame estropicio en contra de nuestra historia cuando Merchán Aguirre cuenta la historia de la pileta colonial de la Plaza de Armas de Cuenca. Leámoslo in scriptis y sorpredámonos ab irato: «En el siglo XVII la picota es reemplazada por una hermosa pileta de mármol que fue retirada en 1931 para dar paso a lo que hoy conocemos como el monumento a Abdón Calderón». Esto es falso de toda falsedad pues la pileta colonial del parque Calderón no fue levantada en el siglo XVII sino en el siglo XVIII ya que, según los registros históricos de Octavio Cordero Palacios analizados desde las actas de cabildo, el 5 de enero de 1754 el procurador de la ciudad reclamaba que era menester colocar la pila de agua en la Plaza Mayor de la ciudad, cuyos trabajos principian en 1755.

Justamente, en aquellos postrímeros años de la década de 1750, existe un testimonio sobre la pileta colonial de Cuenca por el padre Juan de Velasco, SJ, el ilustre historiador de la Compañía de Jesús que historió el Reino de Quito, quien al visitar Cuenca por aquellos años escribió el siguiente testimonio in honorem veritatis: «La plaza mayor es grande y cuadrada, con pequeña pero bella fuente al centro…». Por lo tanto, dedúcese que Merchán Aguirre habla disparates en su malhadada historia del parque Calderón. Mucho más cuando arguye que los españoles han llamado a este central punto de la urbe como «Plaza Pública» cuando en verdad llamábasela «Plaza Mayor», tal como bien consígnalo el benemérito padre Juan de Velasco, SJ, cuyo fidedigno texto acabamos de transcribirlo ex integro. Tampoco es cierto que los españoles cambiaron el nombre de «Plaza Pública» a «Plaza de Armas» puesto que, por extensión, toda «Plaza Mayor» era una «Plaza de Armas» in America meridionalis, sin que jamás fuese menester que así débase establecerlo por disposición escrita de la Corona española in historia civitatis o en la historia de la ciudad.

Tampoco es verdad que Cuenca háyase negado a que el parque central llamárase Plaza Vargas Torres en la época del liberalismo y menos por rebeldía, como señala Merchán fungiendo de magister dixit, puesto que en el propio parque Calderón colocóse una inscripción epigráfica en la antigua casa de los canónigos, la cual dice claramente hasta hoy: «PLAZA DE VARGAS TORRES» como puédese apreciar en la precedente fotografía. Esto acaeció en los primeros años del siglo XX, a tal punto de poder comprobar cómo el dato de Merchán es equívoco y conviértese en un falso histórico o un vil invento de quien -a fuer de sus desconocimientos históricos- sorprende a los incautos con la audacia de mentirnos dentibus albis.


Pero es en la página 16 del horripilante libro fotohistórico cuando Merchán Aguirre cáese de bruces al hablar de un grabado de Cuenca realizado por Guamán Poma de Ayala. En la referida página 16 Adriano Merchán Aguirre consignó estúpidas deducciones que devienen en chifladuras de una mente que no sólo desconoce a nuestra historia sino fantasea sobre ella a la manera de una fábula. Escuchémoslo, ad absurdum, y observemos patidifusos la cantinflería del entuerto: «El primer dibujo pictográfico de la ciudad se encontró cuando se publicó en 1936 el facsímil fotográfico publicado por L’institut d’Ethnologie de la Universidad de París bajo la dirección del doctor Paul Rivet, donde se tiene conocimiento que Guamán Poma, un cronista indígena peruano, había realizado a lo largo de 80 años en sus viajes del Reino de las Indias del Perú un dibujo efectuado de la ciudad de Cuenca. Se destaca en esta pintura en el centro de la plaza una fuente de agua y a su costado izquierdo unas cúpulas de lo que podría haber sido la iglesia de los jesuitas; no existe una fecha determinada cuando Guamán Poma estuvo en la ciudad; podría haber llegado a finales del siglo XVI y primeros del XVII».


Ahora, in via veritatis, desmenucemos las barbaries proferidas por Merchán Aguirre, quien por tener un lenguaje farragoso y abstruso redacta sin precisión semántica para indicar que Guamán Poma de Ayala ha realizado un dibujo sobre Cuenca durante el lapso de 80 años, lo cual es de veras un absurdo, en tanto que débese redargüir que si Guamán Poma de Ayala estuvo en Cuenca a finales del siglo XVI y primeros del XVII, como señala Merchán, entonces conviene recordar que en aquellos años no existían jesuitas en Cuenca y menos habíase levantado el colonial templo de la Compañía de Jesús.

Veritas sit visibilis/ La verdad debe ser visible y así dígase, con ataraxia y firmeza, que los beneméritos padres jesuitas llegaron a Cuenca el 7 de abril de 1638 para fundar el primer colegio de la Compañía de Jesús en la capital de la morlaquía, por lo que es desde este año cuando la iglesia de los jesuitas empezó a levantarse ad gloriam Dei. Esta desubicación de Merchán Aguirre pruébanos su negligencia investigativa y la torpeza con la cual profiere, ad absurdum, sus cantinfléricas deducciones frente a la fotohistoria cuencana.

 


Por otro lado, en el grabado, no pintura, de Guamán Poma de Ayala no apréciase una fuente de agua, como dice Merchán Aguirre, sino la picota colonial que tuvo la Plaza Mayor de Cuenca por aquél entonces y si considérase que tal cronista murió en 1615, 23 años antes de la llegada de los jesuitas a Cuenca, es obvio que las cúpulas de aquél templo que Merchán confunde con la inexistente iglesia de los jesuitas deben ser mas bien una alegoría de la iglesia matriz de Cuenca, hoy Catedral Vieja, al ubicársela en la plaza mayor por Guamán Poma dibujada con la picota colonial de la urbe. Así puédese inferir entonces que cuando desconócese la historia puédense establecer deducciones estúpidas que cáusanos hilaridad y son fuente copiosa de cantinflerías sin cuento ad aburdum et contra veritatis.

En el despliegue fotográfico que Merchán Aguirre publica en este esperpéntico libro hállanse terribles dislates que reflejan absurdas desubicaciones, terroríficas confusiones de fechas y personajes o fachosas descripciones que si no trátanse de verdades de perogrullo son mas bien cantinflescas expresiones que devienen ridículas y contradictorias haciendo de la fotohistoria cuencana un compendio de desafueros e imprecisiones que atropellan a la historia contra dignitatis. Así, veamos algunos ejemplos de los tristes desatinos que in crescendo llegan a los supremos límites de la estulticia in honorem invincibilis ignorantiae:

  1. En la página 19 léese: «dibujo de Felipe Guamán Poma. Posiblemente de 1615». Luego agrégase: «El 14 de febrero de 1615 Felipe Guamán Poma informa al rey Felipe III de España que acaba de terminar una crónica o historia general, este manuscrito fue impreso por primera vez en 1908 por Richard A. Pietschamanem. En esta se conoce el dibujo efectuado por éste, de la ciudad de Cuenca, donde se destaca en el centro de la plaza mayor una fuente de agua; no existe una fecha determinada cuando Guamán Poma estuvo en la ciudad; podría haber llegado a finales del siglo XVI y primeros del XVII». Aquí digamos que Guamán Poma murió en 1615 y el grabado no debía ser del mismo año de su muerte. En segundo lugar, ya dijimos que no es una fuente de agua lo que el cronista consigna en la ilustración sino la picota colonial de la Plaza Mayor de Cuenca, mientras que Merchán repite nuevamente el parágrafo de la página 16 donde presume que el cronista habría estado en Cuenca a fines del siglo XVI o comienzos del XVII. En tercer lugar, Merchán Aguirre contradícese ipso facto en este punto cuando dice que el dibujo de Guamán se publicó por vez en primera en 1908 cuando líneas más arriba dijo ya que «El primer dibujo pictográfico de la ciudad se encontró cuando se publicó en 1936 el facsímil fotográfico publicado por L’institut d’Ethnologie de la Universidad de París bajo la dirección del doctor Paul Rivet». Este tipo de inconsistencias o incongruencias dentro de las investigaciones históricas hacen de ellas aportes que carecen de credibilidad y sólo muestran incapacidades o incompetencias que llevan a sus autores a incursionar en las disciplinas históricas a la manera del tristemente famoso maestro de Siruela que no sabía leer y puso escuela in Hispania semper fidelis.


  1. En la página 33 publicóse una foto de la calle Benigno Malo y el dato histórico es errado a capite ad calcem/ de la cabeza a los pies, mientras que el pie de foto está pletórico de imprecisiones cuando dice ad litteram: «Calle Benigno Malo 1890». Allí se ven los muros de la catedral de la Inmaculada levantados a una altura que era imposible que hubieran alcanzádose en apenas 4 años desde que colocárase la primera piedra del templo catedralicio, el 12 de diciembre de 1886. Cotejando con otras imágenes de la época es fácil deducir que la foto de marras no es de 1890 como Merchán, ad arbitrium, señala con tanta irresponsabilidad. Por otra parte, el susodicho dice que: «En 1822 se llamó Calle del Toril, en 1900 Boyacá y desde 1933 calle Benigno Malo». Todos estos datos son equívocos y nunca ha sido cierto que desde 1822 tal calle haya llamádose Calle del Toril y menos que desde 1900 llamóse Boyacá. ¿De dónde habrá obtenido estos viles inventos que prodúcenos hilaridad en quienes leemos con estupefacción las absurdas aseveraciones con las que Merchán pontifica in excelsis para burlarse de nuestra inteligencia?



  1. En esta fotografía de la página 109 Merchán escribió en el respectivo pie de foto: «En la fotografía se observa al cuartel militar y la cárcel de varones derribadas por 1950 y en su lugar se levantó la casa municipal diseñada y dirigida por Gatto Sobral». Tamaño yerro es inconcebible pues el actual edificio municipal nunca erigióse en el sitio en donde hallábase el cuartel militar. Ese predio corresponde a lo que hoy es el BanEcuador o antiguo Banco de Fomento por lo que trátase de una desubicación estrepitosa de Merchán Aguirre contra veritatis.
  1. Igual cosa acaeció con esta foto de la calle Cordero cuya nota explicativa fue descrita de esta manera: «Calle Luis Cordero y Sucre 1940. La calle aún de tierra, con una hermosa lámpara de alumbrado público a su costado izquierdo. En 1822 se denominaba calle episcopal, en 1930 calle Carabobo». Preguntémonos otra vez: ¿De dónde obtendría estos datos equívocos el cantinflesco Merchán? ¿Calle episcopal en 1822, en el año de la Batalla de Pichincha, y Carabobo en 1930?


  1. En esta imagen confundió la fecha de los funerales del padre Julio María Matovelle. Así, en el pie de foto léese in honorem stultitiae: «Parque Calderón, 19 de junio de 1919. Cortejo fúnebre de Julio María Matovelle». No obstante, la verdad histórica señala que el padre Matovelle murió 10 años después, en 1929, el 18 de junio.


  1. Quid pro quo, ahora veamos un ejemplo del lenguaje farragoso de Merchán Aguirre, quien describe las cosas con verdades de Perogrullo. Leámoslo ad pedem litterae: «Parque Calderón 1920. Se observa un monumento a la estatua de la libertad elaborado en material reciclado que posteriormente a la celebración de las fiestas fue retirado. Son trabajos muy bien realizados».

La verdad histórica señala que en el año 1920 la Junta del Centenario de la Independencia preparó la elaboración de lo que llámanse monumentos itinerantes para ser colocados con motivo de los 100 años de la Independencia de Cuenca. Uno de ellos era la estatua de la libertad, dedicado a la diosa Libertas. Estos monumentos itinerantes fueron realizados por Abraham Sarmiento y no en material reciclado sino en yeso. Algunos de ellos aún puédeselos apreciar hoy en día en el museo Remigio Crespo Toral. Mas venir a proferir la expresión: «un monumento a la estatua de la libertad» es la palpable muestra del farragoso modo de redactar con el que Merchán ultraja a nuestra incomparable lengua de Castilla.  


  1. En esta fotografía, el fachoso investigador Merchán desconoce que la casa en donde hoy hállanse los almacenes VATEX es conocida como la casa Jerves Calero in historia nostra, cuya primera planta habíase ya levantado en 1920. Pero Merchán, al describirla escribió ad absurdum: «Se aprecia al fondo a la derecha, la casa Ordóñez Mata, en medio; aún no construida la casa actual donde funciona Almacenes Vatex…». Huelga decir que demás está indicar que la sintaxis de los textos farragosos es otra de las infamias en contra de nuestra maravillosa lengua de Castilla en este fachendoso investigador de la fotohistoria cuencana.

 

  1. Otro ejemplo de la farragosa redacción de Merchán Aguirre halláse en la página 116 cuando describe esta antigua fotografía cuencana de la siguiente manera: «Parque Calderón. 1930. Se encuentra todavía el parque con verjas y plantas de amapola…». Si miramos la fotografía cum accurata diligentia o con precisa diligencia hemos de descubrir que ninguna planta de amapola aparece por allí. Mas bien aprécianse unos floripondios que para Merchán han sido amapolas. Confundir este espécimen botánico, que es arbustivo, con las amapolas, que son plantas ornamentales que no se verían si allí estuviesen en la imagen histórica es hilarante  a fuer de la jocundia super flumina Tomebamba.  

 


  1. En la página 39 Merchán Aguirre coloca esta imagen que señálala como del año 1910. Leamos el respectivo pie de foto in scriptis: «Parque Calderón 1910. Observamos al fondo, a la izquierda, el convento del Carmen de la Asunción…».


  1.  Pero luego, en la página 97 vuelve a colocar la misma foto pero señalando que es del año 1920 como puédese leer en su pie de foto que copiámoslo in extenso: «Parque Calderón, 1920. En la fotografía observamos las camineras del parque…». Este tipo de inconsistencias son dignas de apabullante risa dentro de un libro fotohistórico que parece mas bien un homenaje a la estulticia in honorem invincibilis ignorantiae.


  1. Un poco después, en la página 111 Merchán Aguirre coloca una imagen del parque Calderón y confúndese con el templo de Santo Domingo. Así pues, escribió un pie de foto en donde hállase una imprecisión en el año de la fotografía. Leámoslo: «1926. Hermosa fotografía. Se aprecia la casa Arce terminada y al fondo las torres de la iglesia de Santo Domingo». In stricta iustitia, dígase la verdad: estas torres no fueron las definitivas de la iglesia de Santo Domingo y son aproximadamente de 1920. Para 1926 estaban ya completamente levantadas las actuales torres de 40 metros de alto, por lo que la desubicación de Merchán Aguirre es irredimible dentro de la fotohistoria cuencana.

 


  1. Una nueva confusión aparece en la página 141 donde Merchán colocó un pie de foto que dice de verbo ad verbum: «Calle Luis Cordero 1935».

 


  1. Pero 7 folios después, en la página 155 Merchán colocó otra vez la misma imagen indicando que es del año 1940. Ad effectum videndi leámos ex integro el disparatado pie de foto: «Calle Luis Cordero y Sucre. 1940».

Este tipo de desubicaciones son producto de la negligencia investigativa y la obsesión compulsiva por impresionar a los lectores con un supuesto conocimiento de fotohistoria cuencana que no acreditánles a los audaces como serios actores culturales dentro de esta disciplina científica. Mas valdría que se callen para siempre a que la historia no los condene un día ab aeterno como los culpables de los bárbaros atropellos de los que nuestra amada urbe, Cuenca del Ecuador, es víctima en el oscurantismo cuencano que, desde este espacio de CRÍTICA Y OPINIÓN CULTURAL, hemos denunciádolo en varias ocasiones in honorem Conchae et in reverentia et respectum pro histórica veritas.

 



14. En esta otra fotografía Adriano Merchán alteró la fecha de la consagración episcopal de monseñor Manuel Serrano Abad cuando escribió: «Parque Calderón. 1951. Consagración del arzobispo auxiliar de Cuenca Manuel Serrano Abad...» Cabe indicar que es en 1954, tres años después de lo que escribió Merchán, cuando tal purpurado es elevado a la condición de obispo auxiliar de monseñor Daniel Hermida. Por lo tanto nunca fue arzobispo auxiliar pues en aquel año de 1954 Cuenca no era arquidiócesis. Justamente es a Manuel de Jesús Serrano a quien cúpole el privilegio de convertirse en el primer arzobispo de Cuenca, gratias Deo, en el año del Señor de 1957. Por lo tanto, las aseveraciones de Adriano Merchán Aguirre, desde toda perspectiva, son infamias en contra de nuestra historia. Muy bien debemos recordar que fue el Santo Padre Pío, por la Divina Providencia Papa XII, quien nombró a Serrano Abad como obispo titular de Arsinoe en Arcadia, en fecha 18 de agosto de 1954, con el cargo de obispo auxiliar en Cuenca del Ecuador. En la solemnidad de San Diego de Alcalá, el 13 de noviembre de 1954, tuvo lugar la consagración episcopal de la que da cuenta esta vieja fotografía que ha permitido errar estrepitosamente in regnum tenebrarum a Adriano Merchán Aguirre, tristemente célebre fotohistoriador cuencano apud flumina Tomebamba. Aquel acto apoteósico registróse en los fastos de la historia comarcana porque era la primera vez que un obispo consagrábase en la nueva catedral de Cuenca bajo el altar de la Mater Dolorosa que existe dentro del templo catedralicio y que fue además el primero de todos los altares del magno templo y el único que tiene retablo de madera. Para ello estuvo en la capital de la morlaquía el cardenal Carlos María de la Torre, in illo tempore arzobispo de Quito, y la MISSA SOLEMNIS de tal suceso fue también concelebrada por monseñor Bernardino Echeverría Ruiz, OFM, obispo de Ambato in diebus illis, y nuestro epónimo obispo de las misiones salesianas, monseñor Domingo Comín, SDB, vicario apostólico de Méndez in illo tempore in nostra Sancta Mater Ecclesia.

Estos son solo ejemplos de las barbaridades que Merchán Aguirre consigna en este libro intitulado «EL PARQUE CALDERÓN A TRAVÉS DEL TIEMPO», más allá de las verdades de Perogrullo con las que aténtase en contra de la esplendorosa lengua de Castilla, tanto como la simpleza y la ordinariez de las descripciones que junto a las alteraciones de fechas históricas expavécennos de profundis e indígnanos que hayan personajes que pretendan pasarnos gato por liebre con investigaciones afrentosas a la historia de nuestra amada urbe que no merece este vejamen inverecundo y ríspido adversum veritatis in historia civitatis. Pero para que el pecado sea de veras mortal todas las imágenes escogidas dentro de la esperpéntica obra son de pésima calidad y aparecen oscuras, pixeladas y maltratadas dando cuenta que ni siquiera como coleccionista de fotos antiguas el ciudadano Merchán actúa con perspicuidad in culuralis aspectibus.

Esperamos que con estas aclaraciones que sólo tienen por objeto elevar nuestra voz en defensa de la historia de nuestra amada Cuenca los sorprendedores de la historia comarcana y los negligentes investigadores que ultrájanla per fas et per nefas tanto como los lectores y seguidores de nuestras publicaciones recuerden la sabia y apodíctica verdad de los antiguos libros didácticos: «INDOCTI DISCANT ET AMENT MEMINISSE PERITI/ APRENDAN LOS IGNORANTES Y GUSTEN RECORDAR LOS DOCTOS».

Diego Demetrio Orellana

Datum Conchae, mensis Iunii, die quintus supra vicesimus, reparata salute Anno Dominicae Incarnationis MMXXII, octava solemnitate Sacratissime Cor Iesu.


OPINIONES CIUDADANAS

TERRIBILIS IN CULTURALIS RES: EN LA LABOR DE CRÍTICA QUE VENIMOS HACIENDO LA MAYORÍA DE LOS ALUDIDOS SUELEN QUEDARSE CALLADOS.  UNOS CUANTOS SUELEN RESPONDER AL ESTILO DE LAS MINDALAS DE MERCADO, QUERIENDO INTIMIDAR O AGREDIR, LO QUE HA HECHO QUE SIEMPRE NOS DEFENDAMOS DENUNCIÁNDOLOS POR INTIMIDACIÓN EN LA FISCALÍA.  PERO MI ÚLTIMA CRÍTICA SOBRE EL ESPERPÉNTICO LIBRO DEL PARQUE CALDERÓN HA PROVOCADO QUE SU CANTINFLÉRICO AUTOR, ADRIANO MERCHÁN AGUIRRE, ME HAYA ENVIADO UN MENSAJE QUE HACE HONOR A SU VERA EFFIGIES DE CANTINFLESCO FOTOHISTORIADOR CUENCANO, MENSAJE QUE PERMÍTOME COMPARTIR PARA QUE PUÉDASE VER TAL CANTINFLERÍA MIENTRAS ES EVIDENTE INFERIR, IN VIA CLARITATIS, CUÁNTO HA DOLÍDOLE AL DISPARATADO Y FACHENDOSO AUTOR QUE NUESTRO GRITO EN DEFENSA DE LA HISTORIA DE NUESTRA AMADA URBE NO HA SIDO LA VOX CLAMANTIS IN DESERTO O LA VOZ QUE CLAMA EN EL DESIERTO. LO QUE MÁS CUENTA NO ES QUE NADIE ME LEA SINO QUE EL CANTINFLÉRICO ADRIANO MERCHÁN AGUIRRE HÁYAME LEÍDO PARA QUE VEA QUE SIEMPRE HABRÁ ALGUIEN QUE PUEDA DECIR: «UN RATITO.  NO NOS VAN A PASAR GATO POR LIEBRE.  ESE LIBRO ES UNA INFAMIA EN CONTRA DE LA HISTORIA»

Es un honor que me haya tomado en cuenta. Me ha elevado sin querer a la altura de Juan Cordero I., Jorge Dávila Vázquez. Aunque la crítica debe ser proba y bajo parámetros de respeto y consideración, algo que usted no tiene. Una pena que ya nadie le lea a usted. Un saludo fraterno y hasta siempre. Posdata: cuando menos debió comprar el libro y no servirse de otros para obtenerlo gratis. ******************************
DE: nelly benavides <direcnelly@yahoo.com>
Para:DIEGO DEMETRIO ORELLANA
dom, 24 jul a las 23:27

Queridísimo DIEGO;


Siempre es un deleite leerlo, aunque sea por estos desafueros, por ese uso maravilloso que tiene del idioma, que hasta envidia le tengo y que no conozco hasta el momento, un intelectual de su talla, con ese exquisito manejo de idiomas y con ese vasto conocimiento de historias, de cuentos, de sucesos y de vainas. Ya quisiera tener la  cuarta parte de ese vasto conocimiento y que los simples politiqueros, deberían acuñar a este valioso Ser Humano y por lo menos nutrirse de su sabiduría, pero nooo, ellos andan por otro camino.

Respecto al tema que me ocupa, no es de extrañarse tratándose de compatriotas conformistas, que ya no les importa leer; es lo que menos hacen, que no hayan reaccionado y que no les importe que el mundo se caiga encima, total ellos están bien . . . !!!! Si mal no recuerdo, envié a Usted un estudio realizado con estudiantes universitarios, acerca de la caracteriología de los ecuatorianos; entonces este ciudadano que no sé su nombre y no viene al caso, por lo simplón y estúpido, cae en la mayoría de esa caracterización como mediocre, inepto, oportunista, audaz, deshonesto, desconfiable, prepotente; a eso se suma lo atrevido e insolente, al esgrimir como defensa que nadie lee a Diego Orellana, claro que no leerán los imbéciles, sin cultura, mediocre educación, holgazanes, conformistas con su status quo, que les llena el estómago, pero eso no quita el fraude cultural de este sujeto sin principios éticos y sin conciencia.

Me ha dejado atónita, no la actitud insana de este sujeto, que de su calaña está plagado este pobre país, sino la capacidad y brillantez intelectual que a Usted lo caracteriza, para enterarse de las bestialidades que a diario debe lidiar y sobre todo, ese coraje para enfrentarse a tanto facineroso de igual o peor calaña, que buscarán encubrirse entre bandidos y sacarse la espina infectada. Felicitaciones, tenga la plena certeza de que lo admiramos como Ser Humano y como Intelectual de gran talla. Cordial saludo.

Dra. Nelly Benavides
Quito - Ecuador.
Los capaces e incorruptibles, somos inadaptados políticos e incómodos burocráticos
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Y QUERIENDO DEFENDER LO INDEFENDIBLE EL CANTINFLÉRICO AUTOR DEL INFAME LIBRO SOBRE EL PARQUE CALDERÓN ESCRIBE EN LA PÁGINA «CUENCA MEMORIA Y TESTIMONIO» OTRO FARRAGOSO TEXTO SOBRE LA PILETA COLONIAL DE LA PLAZA MAYOR DE CUENCA PERO LA VERDAD ES QUE NO SABE CÓMO SALIRSE DEL EMBROLLO POR ÉL PRODUCIDO EN SU INFAME LIBRO DONDE DICE QUE GUAMÁN POMA DE AYALA DIBUJÓ UNA PILETA EN SU GRABADO DEL SIGLO XVI CUANDO POR AQUÉL TIEMPO NO EXISTÍA TAL PILETA, QUE CONSTRUYÓSE EN 1755, SINO LA PICOTA COLONIAL DE LA PLAZA MAYOR, QUE ES DIFERENTE. EL CANTINFLÉRICO AUTOR DEL INFAME LIBRO SOBRE EL PARQUE CALDERÓN NO SABE CÓMO MAQUILLAR A LA VERDAD PROSTITUIDA EN TAL ESPERPÉNTICA OBRA PARA SALIRSE DE SEMEJANTE TÚNEL AL QUE CAYÓ POR INVINCIBILIS IGNORANTIA. PERO LEAMOS AD PEDDEM LITTERAE EL NUEVO ENTUERTO DE MERCHÁN: «...no existe una fecha determinada cuando Guamán estuvo en Cuenca, podría ser que llegó entre finales del siglo XVI y primeros del XVII. Esta pileta de agua si pudo haber existido, si consideramos que el 10 de febrero de 1686, en la sesión del cabildo se solicita se haga una fuente (pileta de agua) en la plaza pública, y se traiga agua a ella (libro Quinto de los Cabildos de Cuenca, traducción de Juan Chacón Z). El Regidor Diego Suárez fue la persona que trajo el agua por acequia, entonces existe la posibilidad que esta fuente si se construyó, pero debió ser remplazada posteriormente por la pila materia del presente estudio». DESPUÉS DE LEER EL TEXTO EN ROJO, DEL CANTINFLÉRICO AUTOR DEL INFAME LIBRO DEL PARQUE CALDERÓN, HÁGASE NOTAR QUE SI GUAMÁN POMA DE AYALA ESTUVO EN CUENCA ENTRE FINALES DEL SIGLO XVI Y PRIMEROS DEL XVII, COMO DICE MERCHÁN AGUIRRE, Y CASI UN SIGLO DESPUÉS, EL 10 DE FEBRERO DE 1686, SE SOLICITA QUE SE HAGA UNA PILETA DE AGUA, COMO DICE EL MISMO MERCHÁN, ES EVIDENTE QUE GUAMÁN POMA DE AYALA NUNCA PUDO DIBUJAR LO QUE NO EXISTÍA Y MAS BIEN LO QUE DIBUJÓ ES LA PICOTA COLONIAL DE LA PLAZA MAYOR DE CUENCA CONFUNDIDA POR MERCHÁN AGUIRRE CON LA INEXISTENTE PÌLETA DE AGUA GRACIAS A LA INVINCIBILIS IGNORANTIA SUPER FLUMINA TOMEBAMBA.
Enrique Davila Cobos
Ah, caray, apreciado Diego. He tomado el tiempo necesario para leer detalladamente toda tu minuciosa crítica de ésta que parece ser una una obra repleta de imprecisiones. Bueno maestro, leyendo tus escritos se aprende el idioma castellano y sus riquezas y se admira tu capacidad investigativa.  Muchas gracias
MI ESTIMADO AMIGO ENRIQUE: QUÉ BUENO QUE TE GUSTE LEERME. HABÍA QUE PONER EN SU SITIO A ESTE FACINEROSO LIBRO DE LA FOTOHISTORIA CUENCANA. ESE LIBRO ES UNA INFAMIA CONTRA LA HISTORIA DE NUESTRA AMADA URBE Y NO DEBE QUEDARSE IMPUNE ADVERSUM DIGNITATIS. UN ABRAZO FRATERNAL IN HONOREM AMICITIAE NOSTRAE.
DIEGO DEMETRIO
OCTAVA SOLEMNITATE SACRATISSIME COR IESU IN ANNO SALUTIS NOSTRAE MMXXII.


Jorge Suarez <jorgesuar1@yahoo.com>
Para:diegoorellana2002@yahoo.es


Tremendo.
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Clara De Santis
Ma basta! Quanto mi dispiace caro Diego. La storia si ripete. Se solo fosse una bella storia! Capisco la tua indignazione. Tu sei per la correttezza morale e culturale. Difendi la tradizione e la storia. Ti ammiro molto.

CARISSIMA AMICA Clara De Santis : GRAZIE DI CUORE PER IL TUO APPREZZAMENTO E INTERESSE NELLA STORIA DELLA MIA CITTÀ CHE IO AMO PER LA SUA DIFESSA DELLA IGNORANZA CON CUI ALCUNI SCRITTORI FANO UNA INFAMIA CONTRA LA VERITÁ. MI PIACE MOLTISSIMO VEDERE LA TUA INDIGNAZIONE. NON È DI MENO CERTAMENTE QUANDO SIAMO INSIEME COOPERATORES VERITATIS O COOPERATORI DELLA VERITÀ. TI RINGRAZIO MOLTISSIMO E TI ABBRACCIO FORTE TRA NOI. PAX TIBI IN HONOREM AMICITIAE NOSTRAE.
DIEGO DEMETRIO
OCTAVA SOLEMNITATE SACRATISSIME COR IESU IN ANNO SALUTIS NOSTRAE MMXXII.

miércoles, 22 de junio de 2022

CUENCA DEL ECUADOR: UNA HILARANTE IMPRECISIÓN IN CIBERSPATIUM

 

Isabel Escobar

Quito una ciudad encantadora


La ciudad lleva el nombre de Santa Ana de los Ríos de Cuenca en honor a la ciudad de Cuenca en España


DILECTISSIMA Isabel Escobar: HAY UN GRAVE ERROR EN TU PUBLICACIÓN PUES CUENCA DEL ECUADOR NO LLÁMASE «SANTA ANA DE LOS RÍOS DE CUENCA» EN HONOR A CUENCA DE ESPAÑA. NUESTRA AMADA URBE NUNCA FUE FUNDADA CON ESE NOMBRE. SIMPLEMENTE FUE «CUENCA» Y CIERTAMENTE SU FUNDADOR, EL MARQUÉS DE CAÑETE ANDRÉS HURTADO DE MENDOZA, QUISO QUE FUNDÁRASE UNA CIUDAD HOMÓNIMA DE SU NATIVA CUENCA DE ESPAÑA EN SUS DOMINIOS Y POR ESO, EL CAPITÁN GIL RAMÍREZ DÁVALOS FÚNDALA EL 12 DE ABRIL DE 1557 EN LOS ANDES MERIDIONALES DE LO QUE FUE LA REAL AUDIENCIA DE QUITO ESTABLECIDA EN 1563. ES CON EL PASAR DE LOS SIGLOS QUE CUENCA DEL ECUADOR FUE LLAMADA COMO «SANTA ANA DE LOS RÍOS DE CUENCA» PERO TAL APELATIVO NO TIENE RELACIÓN CON CUENCA DE ESPAÑA. POR OTRO LADO, LA FOTO QUE PUBLICAS SUPONGO QUE SERÁ DE CUENCA DE ESPAÑA PORQUE ESO NO ES CUENCA DEL ECUADOR. Y FINALMENTE, DEBAJO DE TU PUBLICACIÓN PUSISTE: «Quito una ciudad encantadora». ¿POR QUÉ ESA CONTRADICCIÓN? TE MANDO UN ABRAZO FRATERNAL IN HONOREM AMICITIAE NOSTRAE.

DIEGO DEMETRIO
OCTAVA SOLEMNITATE CORPUS CHRISTI IN ANNO SALUTIS NOSTRAE MMXXII

Isabel EscobarGracias eres un gran historiador Tienes razón. Pero me parece tan linda esta fotografía. La voy a quitar.

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