viernes, 14 de agosto de 2015

UN OLIVO CONFUNDIDO CON UN MAPLE EN CUENCA DEL ECUADOR


UN OLIVO CONFUNDIDO CON UN MAPLE EN CUENCA

Aunque parezca de Ripley, en diario «El Mercurio», como ya es su costumbre con la negligencia investigativa de sus periodistas, vuélvese a cometer un grave desliz al confundir un viejo olivo de 300 años de edad, en El Salón del Pueblo de la Casa de la Cultura del Azuay, con un árbol de maple.


El hecho es risible ad summum  y  efectivamente ha acontecido con la periodista Brígida San Martín, una de las autoras de los más grandes atentados en contra de la historia en la página cultural del matutino. Ergo, San Martín escribe ad absurdum en la edición de hoy viernes 14 de agosto del año del Señor de 2015: «¿El señor hace actos de magia? preguntó un transeúnte a Jorge Dávila, justo en el momento cuando Francisco Aguirre declamaba poemas de Efraín Jara Idrovo, allá en ese rincón que da a la puerta arqueada del Salón del Pueblo, cerca del árbol de maple. No, dijo Jorge. Entonces el curioso ciudadano se fue. Entre el claro de las luces y el oscuro de la noche, Pancho seguía con la declamación y de la otra vereda se oyó “hable Padre Jesús”, un fuerte grito que sacó sonrisas al actor y espectadores que estaban debajo de las ramas del maple».


La equivocación es sorprendente, pues dentro de dicho espacio cultural no existe ningún maple sino un olivo que es el árbol ornamental más antiguo de Cuenca, pues tiene aproximadamente 300 años de edad y trátase de un especimen patrimonial de la urbe que deberíase preservar in iustitia et veritas. El olivo es un árbol muy raro en nuestro medio. Era una especie propia de algunos huertos cuencanos de las casas patrimoniales y según se puede constatar por la Historia, no fue un árbol utilizado para adornar espacios públicos. La ciudad cuenta –intra muros- con un centenario olivo en el jardín interior del Salón del Pueblo de la Casa de la Cultura. Se trata de un ejemplar valioso, único en su género, que debe ser preservado. Sin parangón alguno, está comprobado que no existe otro ejemplar que le iguale en la urbe y podría decirse que es el árbol más raro de Cuenca por sus colosales dimensiones y su espectacular belleza. Su nombre científico es Olea europaea. De la familia Oleaceae, sus hojas son persistentes y su fruto es la aceituna. Crece abundantemente en los climas mediterráneos y en Europa produce abundantes frutos. En el proceso de adaptación que ha experimentado en nuestro clima ecuatorial se ha visto que el olivo, cuando se aclimata, crece con majestuosidad pero  no produce frutos. El olivo del Salón del Pueblo es una especie que seguramente fue plantada por las monjas Carmelitas Descalzas del Monasterio del Carmen de la Asunción, pues el lugar en el que se halla emplazado fue uno de los huertos interiores de este claustro fundado en 1682. La parte que hoy ocupa el Salón del Pueblo de la Casa de la Cultura, sus oficinas y el huerto interior fue cedida por la Comunidad Carmelita en la década de 1970. Es entonces un árbol centenario, emblemático, de espeso follaje verde claro que llama la atención a propios y extraños y aún respira lozanía y juventud si se ha de considerar la longevidad de los olivos probada en Jerusalén, en donde, según la tradición oral y escrita, existen ejemplares de más de dos mil años, testigos fidedignos de la oración de Nuestro Señor Jesucristo, en el Huerto de los Olivos de Getsemaní, momentos previos a su prendimiento y ajusticiamiento.


Mas como la redacción de la periodista es confusa, podría ser que ella esté hablando de los árboles que hállanse fuera del Salón del Pueblo, frente a la catedral de la Inmaculada Concepción, por lo que en este caso la equivocación sería mucho más grave, ya que estos árboles son álamos, como puede verse en la foto aérea que ilustra este análisis, especímenes de tronco alto y generalmente recto, con hojas espesas verde claro, caedizas, simples y alternas, de crecimiento rápido, que requiere de un ambiente de pleno sol para su desarrollo y que adaptóse fácilmente en Cuenca para convertirse en un nuevo habitante natural de sus campiñas in partibus infidelium.


 Mas para dilucidar bien a qué árbol refiérese Brígida San Martín, hemos consultado a Pancho Aguirre Andrade, el actor teatral al que ella refiérese en la nota de prensa, y el artista declara ex tota veritas: «que no se trata del olivo sino del primer álamo de la parte exterior del Salón del Pueblo», por lo que, riddendo et solus riddendo, debemos manifestar ex tota fortitudine que es de veras sorprendente que puédase confundir al álamo con un maple, que son dos especies totalmente diversas in omnia Terra.


MAPLES O ARCE RUBRUM


Lo cierto es que el maple es un árbol de cuatro estaciones que nunca se ha adaptado en Cuenca y, por consiguiente, no existe ningún ejemplar in puris naturalibus. Su nombre científico es Acer rubrum y trátase del arce rojo americano, el arce rojo de Canadá, símbolo de su bandera, y es una de las especies caducifolias más conocidas en el primer mundo.


Es sorprendente, ad concludendi, que la despistada periodista Brígida San Martín lo confunda con el álamo, árbol que, a contrario sensu, sí ha adaptádose a nuestro medio y justamente en las afueras del Salón del Pueblo hállase el especimen objeto de su confusión. Debería existir más cuidado al momento de redactar una nota cultural de prensa para que la negligencia no sea la característica del tan terrible modus operandi para atentar en contra de la cultura en diario El Mercurio, hodie et nunc et semper.

PAX VOBIS,


DIEGO DEMETRIO ORELLANA
Datum Concha, mensis augusti, die XIV, vesperas sollemnitate Benedicta Maria Virgo, Regina in coelum assumpta, AD MMXV

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