domingo, 12 de julio de 2015

EL PAPA FRANCISCO I Y LA DOLOROSA DEL COLEGIO


Fotografía del archivo del colegio «Rafael Borja»

El papa Francisco, como jesuita de pura cepa, conoce que la Dolorosa del Colegio es la virgen paradigmática de la Compañía de Jesús en el Ecuador. Así, según el embajador del Ecuador en la Santa Sede, Francisco Latorre Tapia, el pontífice le ha confesado en varias ocasiones su afecto filial por la Madre Dolorosa. Latorre cuenta emocionado lo que el Santo Padre le dijo in Roma aeterna en un encuentro diplomático. Leamos pues sus palabras de verbo ad verbum: «Embajador, le cuento que yo soy muy devoto de la Dolorosa, le rezo todos los días y tengo su imagen en mis efectos personales». Estas son las palabras del papa jesuita a dicho embajador. Francisco, en su visita al Ecuador, pidió un encuentro personal con el cuadro auténtico del milagro de la Dolorosa del Colegio «San Gabriel» y la cita tuvo lugar el martes 7 de julio del año 2015 en la iglesia de la Compañía de Jesús, en la capital de la república.


Fotografía del archivo del colegio «Rafael Borja»

La inolvidable Mater Dolorosa, a la que conocemos desde siempre como la Dolorosa del Colegio «San Gabriel» de Quito, es una oleografía pletórica de simbolismo, con varios elementos que encarnan, en conjunto, a la pasión de Nuestro Señor Jesucristo. El retrato es, de maxima ad minima, una sui generis representación pictórica de la madre de Cristo, ya que la figura de la sagrada imagen rompe los esquemas tradicionales que se han acostumbrado seguir, en la iconografía católica romana, para graficar a la Virgen Dolorosa, a la cual se la pinta casi siempre, en el Calvario, junto a la Cruz y con el apóstol San Juan, imagen universalmente reconocida por cualquier fiel católico romano del planeta.

Fotografía del autténtico cuadro del milagro de la Dolorosa del Colegio
Archivo del colegio «Rafael Borja»

A contrario sensu, la epónima efigie mariana del colegio jesuita de la capital de la república representa el busto de Nuestra Señora de los Dolores, con el corazón visible traspasado por siete puñales, mientras en la mano izquierda, la sagrada Virgen sostiene los tres clavos de la Cruz del Señor y, con la derecha, estrechándola sobre su pecho, abraza la corona de espinas.

Se trata de un cuadro de cromolitografía de cincuenta y dos centímetros de largo por cuarenta de ancho. La imagen de la Santísima Virgen es sencilla y, per se, está pletórica de colores suaves y sutiles. A la vez, el rostro de María se muestra con una expresión de gran serenidad, bondad y melancolía; en efecto, la mirada de la Virgen está llena de dulzura y ternura, mientras las lágrimas que caen por sus mejillas enfatizan su tristeza con un inefable rictus de dolor y angustia. Su expresión es de una sorprendente ecuanimidad, con un gran equilibrio espiritual, sin paroxísticos dramatismos ni exagerados impresionismos.


Cuenta el proceso canónico del prodigio respectivo que, en el momento del milagro, la imagen se encontraba localizada en el comedor del internado del colegio «San Gabriel», en Quito. Así entonces, el viernes 20 de abril de 1906, a la hora de la cena, siendo las 20:15, 35 niños vieron parpadear a la cromolitografía de la Mater Dolorosa que desde entonces es un ícono refulgente in patria aequatorianae.


Fotografía del R.P. Iván Lucero

Gracias al Reverendo Padre Iván Lucero, SJ, párroco de La Dolorosa en Quito, se cuenta con un hermoso registro fotográfico de la visita papal a la Dolorosa del Colegio «San Gabriel», la cual brilla sicut lumen in coelis/ como luz en el cielo, junto al altar mayor de la iglesia de la Compañía de Jesús antes de la llegada del papa Francisco en la noche del martes 7 de julio del año del Señor de 2015.

Fotografía del R.P. Iván Lucero

El Santo Padre hace su arribo al templo y desciende del papamovil mientras el provincial de los jesuitas ecuatorianos, Gilberto Freire, y el superior de la residencia de los jesuitas en la iglesia de la Compañía de Jesús, el Reverendo Padre José Benítez, SJ, le reciben ad portas ecclesiae.

Fotografía del R.P. Iván Lucero

Con gran expectación, et super omnia cum reverentia, el Sumo Pontífice ingresa al templo que luce reluciente ad maiorem Dei gloriam para la llegada del primer papa jesuita de la historia, quien conoce de profundis la importancia trascendental de esta iglesia jesuitica in patria nostra.

Fotografía del R.P. Iván Lucero

El anfitrión, Reverendissime pater José Benitez, SJ, entregó al papa un precioso ramo de orquídeas, que fue la ofrenda que Francisco obsequió a la Madre Dolorosa en su admirable encuentro con ella, Mater Dei et Mater Nostra.

Fotografía del R.P. Iván Lucero

Fotografía del R.P. Iván Lucero

Ante omnia, el pontífice dirigióse al altar de Santa Mariana de Jesús, Paredes, Flores y Granobles, de quien confesó que era también muy devoto. Ante dicho altar y bajo la Virgen de Loreto, Franciscus, PP.I oró con profunda devoción y reverencia portando en sus manos el ramo floral destinado a la Dolorosa del Colegio.

Fotografía del R.P. Iván Lucero

Enseguida, el pontífice dirigióse al altar mayor del templo donde lo esperaba la Madre Dolorosa, portando siempre su ofrenda amabilis et singularis pro Mater Dei y en compañía de Gilberto Freire y José Benítez, sus hermanos jesuitas in nomine Christi.

Fotografía del R.P. Iván Lucero

Una vez frente a la Madre Dolorosa, el Santo Padre Francisco I obsequióle su regalo especialísimo, en un instante de veras conmovedor, pues es la primera vez, en 109 años del maternal milagro de la Madre Dolorosa, que un romano pontífice pide visitarla vis a vis sicut caput Sancta Mater Ecclesiae in patria aequatorianae.
Fotografía del R.P. Iván Lucero

Es conmovedora la imagen del Santo Padre en profunda oración ante la inolvidable Mater Dolorosa. Su rictus de piedad revelan ipso facto su profunda fe, su gran veneración a la Mater Dei in aeternum, pero sobre todo su especial «sensus fidei» o «sentido de fe» ante la dulcis Virgo María in vita suam.

Fotografía del R.P. Iván Lucero

Luego de orar singularis et originalis ante nostra Mater Dolorosa, la mira con afecto filial, observando ad contemplationem las características esenciales de la epónima efigie de María Santísima, mientras concluye su profunda oración de auténtico jesuita in persona Christi capitis ad initium tertio millenio.

Fotografía de la cuenta de facebook Jesuitas Ecuador

Mientras tanto, en el sitio de facebook de la Compañía de Jesús en el Ecuador encuéntrase esta otra bella imagen de la Madre Dolorosa y el papa Francisco I, ante la cual muy bien podríase decir: «TALIS MATER QUALIS FILIUS» in nostra Sancta Mater Ecclesia. 


Fotografía del R.P. Iván Lucero

 Enseguida, Franciscus, per Divinam Providentiam Papam I, ora ante el relicario de Santa Mariana de Jesús con la misma piedad de la que es un verdadero maestro, pues en la espiritualidad jesuita la «oración» y el «discernimiento» son dos cosas importantísimas que delinean a capite ad calcem/ de la cabeza a los pies a un auténtico jesuita como lo es el Vicario de Cristo número 266 in Sancta Romana Ecclesia.

Fotografía del R.P. Iván Lucero


Con esa misma piedad que lo caracteriza como un pastor bonus et fidelis, el papa toca el relicario de Santa Mariana de Jesús y se santigua in nomine Christi, Pontifex fidelis et misericors ad gloriam aeternam.

Fotografía de la parroquia San Ignacio de Loyola, de Solanda, 
Quito - Ecuador

Fotografía del R.P. Iván Lucero

Y justamente una imagen de Santa Mariana de Jesús, la Azucena de Quito y santa jesuitica par excellence in Societate Iesu, fue obsequiada al Santo Padre Franciscus PP. I por el provincial de los jesuitas ecuatorianos, Gilberto Freire, SJ.

Fotografía de la parroquia San Ignacio de Loyola, de Solanda, 
Quito - Ecuador

Según los jesuitas de la parroquia de San Ignacio de Loyola en Solanda, Quito, el papa comentaba al P. Benítez, SJ y al P. Freire, SJ las siguientes expresiones: «Tengo dos imágenes a quienes rezo todos los días: Santa Marianita y la Dolorosa del Colegio», lo cual prueba in honorem veritatis que para él era muy especial esta visita al templo de la Compañía de Jesús de Quito, visita que fue privada solo para los jesuitas ecuatorianos y un reducido grupo de seglares y que para el papa representó un encuentro fraternal con sus hermanos jesuitas in camera caritatis et amicitia semper fidelis

Fotografía del R.P. Iván Lucero

Fotografía del R.P. Iván Lucero

Con la bendición de diversos objetos que pertenecen seguramente a los participantes de este entrañable encuentro y la foto grupal de los jesuitas ecuatorianos que fueron partícipes de esta inolvidable visita, el Santo Padre Franciscus, per Divinam Providentiam Papam I, concluyó esta maravillosa visita a la iglesia de la Compañía de Jesús, en donde la Mater Dolorosa, Mater Ecclesiae lo esperaba contristatam et dolentem, prudentissima et amabilis sicut vera mater nostra in communitate aequatorianae.


DIEGO DEMETRIO ORELLANA
In Concha, apud flumina Tomebamba, Dominica XV per annum, Anno Dominicae Incarnationis MMXV


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