domingo, 18 de septiembre de 2016

FRANCISCO I Y LOS EX ALUMNOS JESUITAS EN INOLVIDABLE ENCUENTRO

Andrés Ballerino Moeller, ex alumno de ASIA JAVIER y presidente 
de la Federación Latinoamericana de ex alumnos jesuitas 
y el papa Francisco I 
in Roma aeterna, ex aedibus vaticanis



Ad maiorem Dei gloriam/ A la mayor gloria de Dios, el Santo Padre Francisco, por la Divina Providencia papa I, recibió ayer sábado 17 de septiembre del año 2016 a 150 compañeros ex alumnos jesuitas llegados a la «Ciudad Eterna» desde todos los confines del planeta. El encuentro pontificio aconteció en el día en que la Santa Madre Iglesia recuerda a San Roberto Bellarmino, jesuita y doctor de la Iglesia, por lo que, sin que háyaselo buscado, los antiguos alumnos de la Compañía de Jesús han experimentado una singular bendición celestial en este evento promovido por la Confederación Europea de ex alumnos jesuitas y la asamblea general de la Unión Mundial de Antiguos Alumnos Jesuitas.


Bajo el lema  «Misión global y crisis de refugiados: tiempo de contemplar y actuar», el servicio jesuita para refugiados convocó en Roma a los antiguos alumnos de la Compañía de Jesús a fin de abordar sus respuestas a «la crisis y la integración de los refugiados y migrantes». Entre el 14 y el 18 de septiembre, los participantes de esta singularísima reunión estudiaron las raíces de la migración forzada, la crisis y la integración de los refugiados y los migrantes para considerar, quid pro quo, a la vez, la propia responsabilidad en relación a esta problemática, mientras que, entre otras actividades, han podido visitar los principales lugares ignacianos en Roma, entre los que encuéntranse la iglesia del Gesù, la iglesia de San Ignacio y la capilla de la Storta, en donde, secundum histórica veritas, San Ignacio tuvo la visión en que Nuestro Señor Jesucristo, Dominus ac Redemptor decíale: «Ego ero propitio in Roma/ Yo os seré propicio en Roma».



In communio caritatis, los antiguos alumnos jesuitas tuvieron sesiones educativas guiadas por diversos expertos en el tema. Ad exemplum, el padre Josep Buades Fuster, SJ, del Servicio Jesuita a Migrantes de España y el padre Tom Smolich, SJ, director internacional del Servicio Jesuita a Refugiados (JRS) fueron dos de los expositores en estas jornadas que han concluido con el encuentro pontificio.



El tema «Misión Global y Crisis de Refugiados: Tiempo de contemplar y actuar» introyéctase de profundis en el pensamiento de San Ignacio de Loyola, quien decía in Exercitia Spiritualia que debemos ser «contemplativos en la acción», siendo ésta una de las características esenciales del apostolado jesuita in aeternum, el cual, ad initium tertio milenio, no pierde su vigorosa actualidad que refuérzase precisamente en los Ejercicios Espirituales de San Ignacio, base del carisma jesuita del que podemos dar testimonio in nomine Christi.



El momento excelso de esta experiencia constituyó la audiencia privada con el papa Francisco I, el primer romano pontífice jesuita de la historia, para quien es siempre gratificante, ex tota anima suam, el reunirse con los ex alumnos de los jesuitas in universa Terra.



Así, el encuentro de los compañeros ex alumnos de los jesuitas con el papa tuvo lugar en la llamada «Aula del Consistorio», el sitio en que hace 3 años y medio, el Santo Padre Benedicto, por la Divina Providencia Papa XVI, anunciaba su dimisión al ministerio petrino permitiendo ciertamente el arribo del primer papa jesuita in nostra Sancta Mater Ecclesia.




Francisco I llegó al aula del Consistorio y, ante omnia, saludó emotivamente con los 150 antiguos alumnos de la Compañía de Jesús, en una especie de ágape fraterno que  volvióse peculiarísimo por las emociones intensas que prodúcense cuando un viejo maestro reencuéntrase con sus antiguos discípulos. Y es que Francisco, en tanto es un jesuita de pura cepa, sabe con apodíctica certeza que un ex discípulo de la Compañía de Jesús es, ante omnia/ante todo, «un hombre de fe, amante de la verdad y la justicia, solidario y comprometido, que procura ser un buen cristiano y predica el evangelio con acciones más que con palabras, dispuesto siempre a trabajar por el prójimo a la mayor gloria de Dios, con gran conocimiento de sí mismo, de sus fortalezas y debilidades, así como con una clara diagnosis del mundo, teniendo la certeza de saber a dónde quiere ir, con ingenio para innovar constantemente y adaptarse a las graves circunstancias de un mundo cambiante y con actitud positiva, mostrando confianza en sí mismo y proyectándola a los demás».



Enrique Rebés (Barcelona, Spain), President of the European Confederation of Jesuit Alumni #ecja2016


El papa recibió el saludo del representante de la delegación de ex alumnos jesuitas, muy motivado porque el ambiente era jesuítico par excellence, pues los antiguos alumnos de la Compañía de Jesús somos parte esencial del carisma ignaciano que pervive redivivo en nuestras acciones y aflora ex tota fortitudine cuando la espiritualidad de San Ignacio confronta, inter nos, para fraternizar entre los que conformamos la gran familia jesuita que peregrina en la Tierra ad maiorem Dei gloriam.




Luego, el Santo Padre tomó la palabra y en su discurso habló de la actual crisis migratoria, «la crisis humanitaria más grande después de la segunda guerra mundial», según dijo, con 65 millones de personas que en el mundo han sido obligadas a abandonar los propios lugares de residencia. Un número sin precedentes, señaló el Papa, que va más allá de toda imaginación. Extraemos ex integro una impactante reflexión:. «Son hombres y mujeres, chicos y chicas que no son distintos de los miembros de nuestras familias y de nuestros amigos. Cada uno de ellos tiene un nombre, un rostro y una historia, así como el inalienable derecho de vivir en paz y de aspirar a un futuro mejor para los propios hijos».



El sumo pontífice recordó al padre Pedro Arrupe, SJ, el inolvidable Prepósito General de la Compañía de Jesús, luego del Concilio Vaticano II, a quien la Confederación Europea y la Unión Mundial de Ex Alumnos y Alumnas de los jesuitas están  dedicadas. Y lo recordó por su valiente respuesta a la situación de los «boat people» sud vietnamitas. a quienes procuró un servicio que hacíales más dignos como seres humanos. El papa mencionó los innumerables conflictos en los cuales encuéntrase el mundo de hoy, como la «terrible guerra en Siria» y «las guerras civiles en el Sud-Sudan», razones por las cuales el encuentro jesuitico es «para contemplar y actuar» en relación a la cuestión de los refugiados.



Publicamos otras expresiones del Santo Padre especialmente dirigidas hacia nosotros como ex alumnos de la Compañía de Jesús: «Sepan también ser valientes en el responder a las necesidades de los refugiados del tiempo presente. Como alumnos de los padres jesuitas, les hará bien, en el momento de tratar los problemas que experimentan los refugiados, recordar sus raíces ignacianas. Mientras en sus países se dedican a comprender las causas de la inmigración forzada y a servir a los refugiados, es necesario que ofrezcan al Señor ‘toda su libertad, su memoria, su inteligencia y su entera voluntad». «Con su ayuda, la Iglesia será capaz de responder más plenamente a la tragedia humana de los refugiados a través de actos de misericordia que promuevan su integración en el contexto europeo y más allá de éste. Los animo, por lo tanto, a dar la bienvenida a los refugiados en sus hogares y comunidades, de modo que su primera experiencia de Europa no sea aquella traumática de dormir en el frío en las calles, sino la de una cálida y humana acogida. Recuerden que la auténtica hospitalidad es un profundo valor evangélico, que alimenta el amor y es nuestra mayor seguridad contra los viles actos de terrorismo».




El pontífice exhortó además a «echar mano a las alegrías y éxitos de la cual la educación jesuita les ha provisto, en el cuidado de la educación de los refugiados en el mundo»: «es un dato de hecho preocupante– señaló – que menos del 50% de los niños refugiados tienen acceso a la escuela primaria. Desafortunadamente ese número se reduce al 22% en lo que respecta a los adolescentes refugiados inscriptos en escuelas secundarias, y a menos del 1% para quienes pueden acceder a una instrucción universitaria». «Junto al Servicio Jesuita a Refugiados pongan en movimiento su misericordia y ayuden a transformar esta situación en el campo educativo», «recuerden que el amor de Dios los acompaña en este trabajo - les dijo - y ayuden a transformar sus comunidades en lugares de bienvenida donde todos los hijos de Dios tengan la oportunidad no sólo de sobrevivir, sino de crecer, florecer y dar frutos». «Y mientras perseveran en este trabajo constante para asegurar acogida e instrucción a los refugiados, piensen en la Sagrada Familia –María, José y el Niño Jesús–, en su largo viaje a Egipto como refugiados, mientras escapaban de la violencia, y encontraban refugio entre los extranjeros. Recuerden asimismo, las palabras de Jesús: 'tuve hambre y me diste de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me acogisteis' (Mt 25:35). Llévense estas palabras y acciones con ustedes hoy. Que puedan serles de aliento y consolación».


Al concluir su mensaje, el papa Francisco I expresó su habitual petición para que oremos por él, petitorio en el que subyace una profunda raíz ignaciana, puesto que en la espiritualidad jesuita la «oración» y el «discernimiento» son dos cosas esenciales de su carisma, ya que tanto los jesuitas como sus antiguos alumnos aprendemos a «discernir» en todas las circunstancias de nuestro trabajo apostólico lo que sea mejor para la mayor gloria de Dios, mientras «oramos» para llegar a ese discernimiento apoyándonos en ese estado de gracia para actuar en beneficio del prójimo. Así pues, el Santo Padre Francisco I concluyó diciendo: «les aseguro mi oración y les pido por favor que no se olviden de rezar por mí».





Luego del discurso del pontífice, el presidente de la Unión Mundial de antiguos alumnos de la Compañía de Jesús, Alain Denef, entregó algunos presentes al papa y muchos compañeros ex alumnos jesuitas hicieron lo propio, mas todos, uno a uno, tuvieron el privilegio de saludar a Francisco, vis a vis, personalmente, intercambiando unas cuantas palabras.





Los ex alumnos jesuitas del Ecuador estuvimos muy bien representados por el compañero Andrés Ballerino Moeller, distinguido ex alumno del colegio Javier de la ciudad de Guayaquil, quien –para honor de todos nosotros- es el actual presidente de la Confederación Latinoamericana de ex alumnos de los jesuitas. Ergo, Andrés, que es además un ejemplar ignaciano que vive profundamente nuestra consigna jesuitica: «EN TODO AMAR Y SERVIR» saludó personalmente al papa Francisco I, en compañía de su esposa, en un encuentro entrañablemente caluroso que percíbese en esta imagen que habla más que mil palabras. Felicitamos a Andrés, por esta bendición y por su magnífica representación en nombre nuestro y de todos los antiguos discípulos de la Compañía de Jesús en Latinoamérica.




En el encuentro del papa Francisco I con Andrés Ballerino, éste entregó al pontífice un cd con el himno «Amigos para siempre, amigos de verdad», que ha constituídose, diem per diem et in perpetuum, como el himno de los ex alumnos jesuitas ecuatorianos. El papa recibe emocionado este significativo recuerdo mientras Andrés hácele partícipe también de los saludos del padre Paquito Cortés, el amigo entrañable del papa Francisco en el colegio Javier de la ciudad de Guayaquil.



Para el sumo pontífice, seguramente, ha resultado curioso que el actual presidente de la Confederación Latinoamericana de ex alumnos jesuitas sea ex alumno del colegio Javier de la ciudad de Guayaquil y porte, in Roma aeterna, apud sancte Petrus, el saludo de su mejor amigo, el padre Paquito, rememorando la visita especialísima que hiciera a la capital del Guayas en su viaje apostólico, in patria nostra, el 6 de julio del año 2015. Así, Andrés Ballerino Moeller, mientras ha mantenido un pequeño diálogo con el Vicario de Cristo en la Tierra, el primer papa jesuita de la historia, logró también que el Dulce Cristo en la Tierra bendijese un rosario que vuélvese icónico y simbólico de tan vivificante experiencia in vita suam ad maiorem Dei gloriam.




Que la Madre Dolorosa, mater semper amata, bendiga a los ex alumnos jesuitas de todo el mundo y al papa Francisco I, quien encontróse con ella, el 7 de julio del año del Señor de 2015, en la iglesia de la Compañía de Jesús de Quito, la capital ecuatoriana y centro jesuitico de incomparable belleza in America Latina meridionalis, in nomine Christi, Pontifex fidelis et misericors, et solus ad maiorem Dei gloriam in patria aequatorianae et in nostra Sancta Mater Ecclesia catholica, apostolica et romana cum antiqui Societatis Iesu alumni.


OMNIA AD MAIOREM DEI GLORIAM


Diego Demetrio Orellana
In Concha, super flumina Tomebamba, mensis septembris, die XVIII, currentis Anno Domini MMXVI, in Anno Misericordiae.

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