miércoles, 2 de diciembre de 2009

MAGNAM CELEBRATIONEM X ANNIVERSARII CONCHA «PATRIMONIUM CULTURALIS IN MUNDI»

Fotografía: Fausto Cardoso Martínez
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DILECTISSIME AMICI IN CONCHA ET IN MUNDI:
«PAX VOBIS»
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Se cumplen 10 años de la declaratoria del Centro Histórico de Cuenca como «Patrimonio Cultural de la Humanidad». La capital azuaya vive por ello, una fiesta cívica de gran escala para conmemorar este hecho de esencial significación y valor para los anales de la historia local.
En efecto, el 1 de diciembre de 1999, la UNESCO declaró al Centro Histórico de Santa Ana de los Ríos de Cuenca como «Patrimonio Cultural de la Humanidad».

Esta declaratoria es de fundamental importancia para las cuencanas y cuencanos, pues debe acrecentarse la conciencia de que vivimos en un espacio físico pródigo de belleza y valores culturales, en el que se han forjado obras que nos distinguen de otros pueblos, nos dan identidad y deben conservarse para el bienestar de todos los habitantes del planeta.

Fotografía: Fausto Cardoso Martínez

Es pertinente que, como cuencanos de nacimiento, con alma, vida y corazón, empecemos a desarrollar el concepto de que el Centro Histórico de nuestra ciudad no es algo que nos pertenece tan sólo a nosotros sino que, en tanto es un bien auténtico y excepcional, dadas sus características culturales, es de propiedad de todos nuestros congéneres en el mundo en el que vivimos, al igual que cualquier otro lugar o sitio que ha sido declarado en esta condición.

Fotografía: Fausto Cardoso Martínez
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¿Qué es el Patrimono Mundial?


Es el conjunto de monumentos y sitios que, en diversos lugares del planeta, deben ser conservados como bienes al servicio de la humanidad y que han configurado la cultura de los diversos pueblos a lo largo de la historia. Se clasifica en dos grandes grupos: Patrimonio Cultural, que aglutina a los bienes creados por la mano del hombre, y Patrimonio Natural, en el que se compendian aquellos sitios geográficos de la naturaleza que deben ser conservados y preservados porque están destinados al bienestar del género humano, no sólo de los habitantes próximos a su emplazamiento.
Fotografía: Fausto Cardoso Martínez

El Patrimonio Cultural se subclasifica, a su vez, en el Patrimonio Cultural tangible, constituido por los bienes materiales realizados por la mano del hombre, como las edificaciones arquitectónicas dignas de conservación y el Patrimonio Cultural intangible que agrupa a las expresiones culturales de un pueblo manifestadas en las tradiciones, las costumbres, la música, la gastronomía, el folclore, las danzas populares, etc.

La Convención del Patrimonio Mundial


La Convención Mundial del Patrimonio Cultural y Natural, al que hasta hoy se han adherido 129 países del mundo y ha sido adoptada por la Conferencia de la UNESCO en 1972, tiene como misión definir este patrimonio mundial, tanto cultural como natural; es decir, confeccionar la lista de monumentos y lugares situados en los países cuyo interés se considera como excepcional y su valor como universal, por lo que su protección interesa a toda la humanidad.
Un patrimonio amenazado


La historia reciente prodiga múltiples ejemplos de los peligros existentes para la desaparición de estos tesoros. Recordemos, tan solo, los ataques en contra de los talibanes en la guerra de Afganistán, que despedazaron las milenarias pirámides de Buda, o el saqueo de Bagdad en la guerra del Irak, que hizo desaparecer innumerables bienes culturales de la antigua Sumeria, considerada una de las primeras civilizaciones del mundo en que vivimos.

No más lejos está, por ejemplo, el devastador efecto de los bombardeos nazis, en la Segunda Guerra Mundial, que ocasionaron, en varias ciudades europeas, la destrucción de hermosos edificios patrimoniales creados por el hombre, en la polifacética actividad cultural que el viejo continente ha desarrollado en Occidente, a lo largo de la Historia.

Y en nuestra querida Cuenca, los ejemplos no pueden dejarse de mencionar. ¿Cómo entender, por ejemplo, que por falta de conciencia patrimonial se destruyeron alguna vez, el Convento, iglesia y colegio de los Sagrados Corazones para construir los multifamiliares del Corazón de Jesús? ¿Cómo dejar de lamentar la desaparición de algunas edificaciones que ya no están y que eran excepcionales como bienes patrimoniales, tales como la Casa de los devotos de Tierra Santa, en la esquina de las calles Sucre y General Torres, la antigua Gobernación de la provincia, el antiguo Ayuntamiento cuencano, el viejo Carmen Bajo de Cuenca, la villa Rosa Elena o la mutilación que sufrió el mismo Carmen de la Asunción, cuando hacia las calles Benigno Malo, Presidente Córdova y parte de la misma Padre Aguirre desaparecieron amplios jardines y edificaciones coloniales para dar cabida a aquellos edificios, de la década del 70, los cuales, dicha sea la verdad, no han podido suplantar la excepcional atmósfera existente en dicha manzana, antes de su construcción?



Cuenca «Patrimonio Cultural de la Humanidad»

Para la Declaratoria del Centro Histórico de Cuenca como Patrimonio Cultural de la Humanidad se consideró que la urbe ha consolidado un auténtico sitio en el que la mano del hombre ha desarrollado importantes edificaciones unificadas con un espacio geográfico natural excepcional y un grupo humano con sólidas tradiciones culturales que otorgan identidad a nuestra comunidad.


Patrimonio cultural tangible

En la vieja ciudad existen centenares de edificaciones catalogadas como bienes patrimoniales arquitectónicos, entre las cuales se encuentran las iglesias o templos, conventos y monasterios, museos, casas particulares y edificaciones públicas o privadas de gran valor artístico y cultural.

A la vez, centenares de obras de arte en esculturas, tallas, pintura, orfebrería, libros, documentos y otros objetos que tienen relación con los períodos de la Colonia, Independencia y la República son bienes patrimoniales que requieren ser conservados y se encuentran localizados en múltiples locales y museos.

Pero también, son parte del patrimonio cultural tangible los vestigios arqueológicos de Pumapungo y Todos los Santos del período prehispánico de Cuenca, creados a lo largo de la historia por los pueblos aborígenes. Se trata de elementos que, investigados e interpretados científicamente por los arqueólogos, en equipo con otros científicos, nos permiten conocer innumerables aspectos de las culturas cañari e inca que, junto con la hispana, han definido a la morlaquía como un hecho singular de la cultura ecuatoriana.


Patrimonio cultural intangible
Cuenca guarda, a su vez, una serie de tradiciones que configuran su identidad como una urbe con personalidad propia y que se manifiestan en múltiples expresiones culturales de reconocida valía y trayectoria.

Entre ellas están el Pase del Niño, celebración que nunca deja de acontecer el 24 de diciembre de cada año, y el Septenario Eucarístico de la octava de Corpus Christi, que se celebra anualmente en mayo o junio, dependiendo del calendario eclesiástico, pues se trata de una fiesta móvil.

Sin embargo, las celebraciones del Carnaval cuencano, con su tradicional juego con agua, su exuberante comida y música, junto a las peculiares celebraciones de Semana Santa, con la elaboración de la fanesca y el desarrollo de una serie de actividades religiosas, los preparativos del año viejo con la quema de monigotes en reuniones familiares muy queridas o en determinados espacios urbanos, el desfile del 6 de enero, en el que las comparsas y mascaradas de inocentes inundan las calles de la urbe, son igualmente tradiciones pertenecientes al patrimonio intangible de la urbe y han consolidado una fuerte identidad a la morlaquía.

Son bienes intangibles igualmente, la música, tanto académica como popular, el folclore, el teatro y la danza, los ritos y costumbres religiosas, los mitos, tradiciones y leyendas, los dichos y coplas que forman parte de la tradición oral de nuestro pueblo.


La fuerte personalidad de Cuenca no está definida solamente con este tipo de tradiciones, pues existen muchas manifestaciones del patrimonio cultural intangible que no se deben mirar de refilón. Entre ellas, vale anotar la gastronomía cuencana, caracterizada por especiales platos típicos en donde se distinguen preparaciones auténticas de la morlaquía como el mote pillo, los llapingachos, las carnes rojas asadas, el hornado, las papas locas, las habas con queso, el mote pata o la inigualable repostería cuencana de las fiestas de Corpus Christi o del día de los fieles difuntos, con sus guaguas de pan y la colada morada y que conjugan una esplendorosa riqueza patrimonial que no ha desaparecido, a pesar de los tiempos globalizantes en que vivimos.


Por todo ello, hay una obligación elemental en todos los habitantes de la urbe para seguirla manteniendo y fomentando, pues la conciencia de vivir en una ciudad patrimonial es algo que permite que los habitantes de la morlaquía y todos aquellos ciudadanos forasteros que visitan la urbe contribuyan, desde cada una de sus actividades, para acrecentar ese espíritu cívico que define la cuencanidad en su más pura esencia.


Por todo ello, la valoración de nuestro patrimonio es un deber cívico e imperativo para todos los ciudadanos y ciudadanas del mundo y su concienciación crea también importantes valores ciudadanos que debemos cultivar como habitantes de una ciudad patrimonial, dueña de un rico acervo que está al servicio de todo el género humano.


Datum Concha, apud flumina Tomebamba, in Annus Sacerdotalis in memoriam CL anniversaria Dies Natalis Sancte Ioannes Maria Vianney, ex aedibus FIDEH, districti meridionalis, ad initium mensis decembris, die primus, reparate salute Anno Dominicae Incarnationis bismillesimus nonus, in sollemnitate X anniversarii Concha «Patrimonium Culturalis in Mundi» declarationem.

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