martes, 5 de agosto de 2014

NUEVOS YERROS HISTÓRICOS EN EL MERCURIO





Santa Ana de los Ríos de Cuenca, agosto 5 del año del Señor de 2014
In vesperas sollemnitate Transfigurationis Domini

Dr. Nicanor Merchán Luco
Director de diario «El Mercurio»

Lcda. Marina Merchán Luco
Gerente de diario «El Mercurio»
Ciudad.

De mi consideración: 

«VERITAS ANTE OMNIA CUM HISTORIA IN CONCHA/ 
LA VERDAD ANTE TODO CON LA HISTORIA EN CUENCA»

En la edición de diario «El Mercurio» correspondiente al 4 de agosto de 2014 publícase un artículo intitulado «Desde ayer, los museos se abren todos los domingos», en donde se han escrito las siguientes imprecisiones que alteran a la verdad histórica, por lo que sería conveniente que vuestro matutino publique una aclaración por respeto a los lectores que no deberíamos ser desinformados a causa de este tipo de equivocaciones contra veritas in historia nostra.
Catedral Vieja o iglesia de El Sagrario


PARS PRIMA. El autor de la crónica es Christian Sánchez, quien dice in scriptis: «La iglesia más antigua de Cuenca es la Catedral Vieja como hoy es conocida, se construyó apenas 10 años después de la fundación española de la ciudad según la historia». Esto no es verdad, pues la Catedral Vieja o iglesia de El Sagrario erígese desde la época de la fundación castellana de Santa Ana de los Ríos de Cuenca, el 12 de abril de 1557, como iglesia matriz de la naciente urbe, junto con el cabildo, la cárcel, la carnicería, el hospital y los solares repartidos a las comunidades religiosas de Santo Domingo y San Francisco, tanto como a los primeros vecinos. 
Catedral Vieja de Cuenca del Ecuador

 In veritas et sinceritas, conviene precisar que ya en el Primer Libro de Cabildos consta in honorem veritatis que el 7 de Julio de 1557, casi a los tres meses de fundada Cuenca, dispónese que se ejecuten los trabajos de erección del templo, por lo que no es cierto que su construcción háyase iniciado en 1567, 10 años después de la fundación de Cuenca, tanto más cuanto que en las ciudades españolas que fundábanse en América lo primero que se construía era justamente la iglesia mayor. 

Museo de las Culturas Aborígenes

ALTERA PARS. Al hablar del Museo de las Culturas Aborígenes léese en la investigación: «Los objetos pertenecen a las culturas valdivia, machalilla, chorrera, narrio, cañari y a la inca, que están divididas en cinco periodos: formativo, desarrollo regional, integración y incaico». No obstante, el periodista enlista a cuatro y no a cinco de dichos períodos, lo cual crea confusión en los lectores, que no entendemos cómo mismo se habrá organizado ese museo.
Iglesia de Todos los Santos, nunca «Todosantos»


PARS TERTIA. Luego, ad infra, encuéntrase otro dato erróneo cuando léese «1924 es la fecha en la que fue construida la actual iglesia de Todosantos, es un centro religioso de las madres Oblatas». Esto no es verdad ya que la actual iglesia de Todos los Santos, nunca «Todosantos», fue erigida a fines del siglo XIX sobre la antigua capilla colonial de San Marcos, por iniciativa de Monseñor Miguel León y Garrido, Obispo de Cuenca, quien había entregado los predios de la edificación religiosa a la congregación de hermanas oblatas de los Sacratísimos Corazones de Jesús y de María, fundadas por el Siervo de Dios, R.P. Julio María Matovelle, y 1924 es la fecha en la que conclúyese el frontispicio de la edificación y no la fecha en que constrúyese la iglesia. 


Justamente sobre el rosetón de la puerta principal puede hoy leerse grabado en letras con color ladrillo: «25 de marzo de 1924», en alusión al cincuentenario de la Consagración del Ecuador al Sacratísimo Corazón de Jesús, pues con tal objeto concluyóse el templo que es la iglesia de la Congregación de hermanas oblatas de los Santísimos Corazones de Jesús y de María, por lo que las afirmaciones del Señor Sánchez son equívocas a capite ad calcem.

La verdad histórica no debe ser alterada con datos imprecisos que muy bien podrían evitarse si se realizacen más acuciosamente los diversos artículos y reportajes que publícanse en el diario independiente de la mañana, por lo que en respeto a las disposiciones constitucionales de la Carta Magna respecto del derecho de rectificación deberíase publicar la respectiva fe de erratas. Sin nada más por el momento, suscribo de ustedes con un cordial saludo in nomine Iesu, Pontifex fidelis et misericors.



Diego Demetrio Orellana

In Concha, apud flumina Tomebamba, die V, mensis Augusti, in vesperas sollemnitate Transfigurationis Domini, Anno Dominicae Incarnationis MMXIV.

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