sábado, 12 de julio de 2014

EL MUNDIAL DE FÚTBOL 2014: FRANCISCO I Y BENEDICTO XVI






En todos estos días, urbi et orbi, ha vístose in mundum universum una serie de viñetas y fotomontajes sobre el Santo Padre Benedicto XVI y el papa Francisco I, quienes aparecen como si fuesen símbolos del enfrentamiento que Alemania y Argentina tendrán en la final del mundial de fútbol del año del Señor de 2014.


Lo curioso de todo este asunto es que el enfrentamiento futbolístico entre Alemania y Argentina ha sido planteado por muchas personas como si se tratare de una rivalidad entre los papas Benedicto XVI y Francisco I.  Frente a ello, praeter opinionem/ contra toda espectativa, algunos interpretan la victoria de Alemania sobre Argentina como si ello fuera un indicio de que el papa Francisco (PF) fuera el falso profeta (FP). Pero más allá de eso, las exageraciones que han vístose en los últimos días llegan al paroxismo cuando desde la numerología algunos opinan, in ciberspatium, que Alemania poseía 3 campeonatos mundiales y Argentina para colegir que en numerología el 3 pertenece a la Santísima Trinidad y el 2 al hombre. Ergo, la victoria de Alemania hace poner a Dios en su lugar sobre el hombre, Así entonces, 3/2 = 1.5. Si elimínase el punto decimal obtiénese el número 15 que puede expresarse en la cifra 555. Para los fanáticos que así han elucubrado el 555 representa el triunfo de la Virgen María sobre Satanás.



In honorem artis, algunas de las caricaturas aparecidas en la web son de veras interesantes y tienen per se un quid divinum para provocar hilaridad en los hinchas de las respectivas selecciones nacionales de fútbol de Argentina y Alemania, tanto como en cualquier personaje del planeta que pueda contemplarlas con gusto estético y respeto para el Santo Padre Benedictus, per Divinam Providentiam Papam XVI y para el Romano Pontífice Franciscus, per Divinam Providentiam Papam I.




Otras fotografías aparecidas in universa Terra han sido extraídas de los archivos de la Santa Sede y muestran al Sumo Pontífice Francisco I y al Santo Padre emérito Benedicto XVI recibiendo simbólicas camisetas de equipos de fútbol que, in communio caritatis, les visitaron en el Palacio Apostólico Vaticano. En ellas es curioso contemplar la bonhomía de los dos pontífices para apreciar estos gestos de aprecio por parte de jugadores de fútbol que in illo tempore visitaban la Santa Sede in Roma aeternam, apud flumina Tevere.


Ha vístose también una curiosa foto que precede a las presentes líneas y que corresponde al retorno del Santo Padre Benedicto XVI a los jardines del Vaticano para residir definitivamente en el monasterio Sancta Mater Ecclesia, el 2 de mayo del año del Señor de 2013, luego de su renuncia al ministerio petrino y consecuente estadía pro tempore en el Palacio Apostólico de Castelgandolfo, cuando el Santo Padre Franciscus I recibióle en los predios de la Santa Sede para hospedarle en su actual residencia ad gloriam Dei.


La foto, que fue muy decidora de ese affectio originalis que existe entre los dos pontífices fue muy significativa in nostra Sancta Mater Ecclesia e, hic et nunc/ aquí y ahora, ha sido utilizada para colocar unas palabras irónicas que dicen: «Nos vemos en la final» en perfecta alusión al enfrentamiento de Argentina y Alemania el domingo 13 de julio del año del Señor de 2014. Ergo, algunas de las caricaturas aparecidas son de veras simpáticas mientras otras, horribilis et tristis, no representan para nada un respetuoso uso de la imagen para ironizar el enfrentamiento entre Argentina y Alemania en el mundial del fútbol, en pos de la copa 2014.


Sibi tamen, no obstante, valga la oportunidad para publicar la fotografía del encuentro del Santo Padre Francisco I con el Santo Padre emérito Benedicto XVI el día 23 de marzo del año del Señor de 2013 en Castelgandolfo, imagen que la Santa Sede la ha adecuado ex professo ante el partido final del Mundial de Fútbol, con las palabras del Sumo Pontífice Francisco I frente al fútbol: «Los mundiales lograron el encuentro de varias naciones y religiones. Que el deporte promueva la cultura del encuentro».


Post factum, una vez que Alemania ha ganado la copa del mundo el ingenio para simbolizar el triunfo entre los dos pontífices es exquisito en la precedente imagen y así, ex admirationem, vemos en la foto la caballerosidad del papa Franciscus PP. I ante Benedictus PP. XVI, una vez que Alemania ganó la copa mundial de fútbol Brasil 2014.

Pero también, para quienes exageran con la numerología, aducen que el futbolista alemán Mario Götze, autor del gol de la victoria germana, hizo el tanto en el minuto 112:21 del marcador excedido; lo que indica que el triunfo de Dios y María será para el tiempo final. Por otra parte, Mario es la variante masculina de María, la elegida, la amada por Dios. Y Götze es un diminutivo de Gött que significa Dios, dicen quienes guíanse por estas exageradas lucubraciones.

No obstante, in stricta veritas, aprovechamos mas bien la ocasión, in honorem Petrus, Principis apostolorum, para señalar un aspecto especialísimo que habremos de considerar en la relación existente entre el Santo Padre Francisco I y el Santo Padre emérito Benedicto XVI. Y así hemos de decir que por todos es conocido que los miembros de la Compañía de Jesús, los padres jesuitas, distínguense de las demás órdenes y congregaciones regulares por el llamado cuarto voto de obediencia incondicional al Sumo Pontífice. Aquí radica una de las razones de ser de esta orden fundada por San Ignacio de Loyola, quien la puso justamente al servicio del Romano Pontífice como un cuerpo eclesiástico con el que la Iglesia puede contar en cualquier momento de su historia y sobre todo en las circunstancias más difíciles de su apostolado.
Para un auténtico jesuita la veneración al papa es algo que lo identifica de profundis y así lo ha demostrado el papa Francisco, quien ha guardado siempre una veneración especial por sus predecesores: San Juan Pablo II y Benedicto XVI.



El hecho de haberle tocado la feliz coyuntura de cohabitar en la Santa Sede con un papa que renuncia y se retira en calidad de papa emérito, intra muros, dentro de la Ciudad del Vaticano, es una experiencia que la ha asumido con ese típico sentido de respeto a la autoridad que guarda un jesuita de pura cepa, como lo es Francisco I, pues la veneración que profesa para su insigne predecesor solo puede entenderse in stricta iustitia dentro del espíritu del cuarto voto que hace un jesuita profeso para la obediencia incondicional al Romano Pontífice.




Así, las actuaciones que ha tenido para con el Santo Padre Benedicto XVI no son casuales y en ellas refléjase el sensu stricto del cuarto voto. En una reciente entrevista a Civilttà Catòlica, una de las revistas más prestigiosas de la Iglesia en Italia, el papa Francisco I ha revelado que «él lo consulta, le pide su punto de vista». En la rueda de prensa tenida dentro del avión que lo transportó a Brasil para la Jornada Mundial de la Juventud, en julio del año 2013, Francisco I dijo reifiriéndose al papa emérito: «es como tener el abuelo en casa, tener el sabio dentro casa».



Ad effectum videndi, escuchemos nuevamente las palabras de monseñor Xuereb, su secretario particular, en una entrevista reciente: «El papa Francisco ha visto desde el principio esta presencia como un don inestimable, similar a aquel obispo sabio apenas elegido que encuentra un sabio sostén en su obispo emérito. Es significativo – por ejemplo – el hecho que haya querido arrodillarse en la capilla en Castel Gandolfo no sobre su reclinatorio, sino al lado del Papa Benedicto. Y luego, ha querido su presencia en la inauguración de la estatua de San Miguel Arcángel aquí, en los jardines vaticanos. Y lo convenció a participar en el consistorio que hubo para los nuevos cardenales. Es una presencia que enriquece el Pontificado del papa Francisco».


Mas recientemente, el pasado 27 de abril, Domingo de la Divina Misericordia o Dominica in Albis, en la ceremonia de canonización de Juan XXIII y Juan Pablo II, el papa Benedicto XVI se ha encontrado nuevamente, en la Plaza de San Pedro, con el papa Francisco I, quien demuestra en su trato el profundo respeto que lo prodiga in camera caritatis, como un jesuita que recuerda el voto de obediencia incondicional al Romano Pontífice.

Quizás, Benedicto XVI no habría tenido que vivir estas experiencias si su sucesor en la Silla Apostólica no era un jesuita de profunda autenticidad, como lo es el papa Francisco I, quien tiene tras de sí el legado de la suprema humildad demostrada por el papa emérito con su ejemplar renuncia al solio pontificio. 


Y en este aspecto podríase abrir hic et nunc un amplio debate sobre este acto heroico del papa Ratzinger, quien injustamente ha sido juzgado por su tendencia a resguardar las tradiciones y solemnidades in Sancta Mater Ecclesia, sin que por ello no pueda ser un personaje incluso más humilde que el propio papa Francisco al haber renunciado al Sumo Pontificado, con todas las prerrogativas y circunstancias que conlleva el ejercicio del ministerio petrino in Roma aeternam.


Así, conviene que digamos que esta histórica dimisión constituye un hecho que lo encumbra como un pontífice para quien la humildad no está más en las formas cuanto en la esencia del corazón del hombre, guiado, como estaba siempre, del pensamiento agustino que lo conoce con absoluta certidumbre como Doctoris Ecclesiae, por lo que en tan particular momento de su vida habrá tenido presente, con toda seguridad, las inmortales palabras del obispo de Hipona y doctor de la Iglesia Latina: «Noli foras ire in teipsum reddi, in interiore hominem habitat veritas/ No vayas fuera, entra en ti mismo, en el interior del hombre habita la verdad».

Mas Francisco I sabe, más que nadie, la gran valía de su predecesor y por ello está consciente que sería una gran pérdida no aprovechar de esta gran fuente copiosa de sabiduría y de experiencia ab intra del cuerpo místico de Cristo que es nostra Sancta Mater Ecclesia pro mundi beneficio.

His cum affectibus vobis, Pax Christi,




DIEGO DEMETRIO ORELLANA

Datum Concha, apud flumina Tomebamba, mensis Iulii, die XIV, currentis Anno Salutis Nostrae MMXIV

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