lunes, 11 de febrero de 2013

UN LIBRO SALESIANO Y SUS ERRORES HISTÓRICOS


Santa Ana de los Ríos de Cuenca, Ecuador,  febrero 13 del año del Señor de 2013
In sollemnitate quarta feria cinerum

Reverendo Padre
Marcelo Farfán, SDB
INSPECTOR DE LOS SALESIANOS EN EL ECUADOR
Quito.

Reverendo Padre
Javier Herrán, SDB
RECTOR DE LA UNIVERSIDAD POLITÉCNICA SALESIANA
Cuenca.

De mi consideración:

«Quod verum est, pro omnibus et semper verum esse debet»
«Lo que es verdad debe ser verdad para todos y siempre»


 Como bien lo sabéis, con motivo del bicentenario del nacimiento de San Juan Bosco y los 125 años de la llegada de los salesianos al Ecuador, cuyo aniversario se celebra en estos días, circula en el país un libro intitulado «La presencia salesiana en el Ecuador», promovido por la Sociedad Salesiana en el Ecuador y la Universidad Politécnica Salesiana. No obstante, ex admirationem, dentro de esta obra existen muchos errores que conspiran en contra de la verdad histórica que debió cuidarse ad summum puesto que, en el caso de la ciudad de Cuenca e incluso con respecto al Ecuador, se escribieron tristes yerros que reclaman una FE DE ERRATAS en esta obra voluminosa de 765 páginas, por respeto a los lectores y a la propia Congregación de San Francisco de Sales, cuyos miembros son los padres salesianos, que han sido objeto de este proyecto editorial en el que participaron 24 investigadores abordando diversos aspectos de la obra salesiana que, al parecer, no resplandecen con el rigor científico y metodológico que exige la Historia y la verdad, fons et culmen de cualquier proyecto investigativo de tal calibre.


Marcelo Quishpe, Lola Vázquez, Blas Garzón, 3 de los 24 investigadores de la obra


Ad gloriam Dei, quiero demostraros, a cápite ad calcem, en defensa de la historia de Santa Ana de los Ríos de Cuenca y la comunidad salesiana, los graves disparates que causan grima a los lectores, no sin antes denunciar que estas equivocaciones, en el caso cuencano, tienen como responsables a los ciudadanos: Marcelo Quishpe Bolaños, Juan Fernando Regalado Loaiza, Blas Garzón Vera, Natalia Esvertit Cobres y Galo Sarmiento Arévalo, quienes según puédese columbrar, han escrito unos ensayos históricos con deslices que son causa de ludibrio por la notoria falta de acuciosidad que en ellos trasúntase in extenso.

Marcelo Quishpe Bolaños

PARS I. Los errores principian, ab origine, cuando el investigador Marcelo Quishpe Bolaños no puede discriminar si la sociedad salesiana es una congregación o una Orden religiosa, pues en varias oportunidades, dentro de su trabajo, refiérese a los padres salesianos como miembros de una Orden, cuando en realidad trátase de una congregación. Esta equivocación se repite constantemente en el largo corpus del trabajo y provoca confusión en los lectores ya que como bien lo sabéis -en el Derecho Canónico- una Orden religiosa es el  instituto aprobado por el Santo Padre, cuyos miembros viven bajo las reglas establecidas por su fundador o sus reformadores y, ad sollemnitatem, emiten votos solemnes, mientras que una congregación es un instituto religioso aprobado por la autoridad competente, que no necesariamente es el Papa, puesto que puede también ser un Obispo u ordinario de una diócesis y cuyos miembros emiten votos simples. Este es el caso de los padres salesianos, por lo que la siguiente afirmación de Quishpe no es precisa y hállase en la página 234, en donde escribió ad litteram: «…Este primer período concluyó con el triunfo de la Revolución Alfarista y la expedición de la constitución liberal, que fue la antesala de la incautación de las obras salesianas y la expulsión al Perú de la Orden, el 24 de agosto de 1896».


 Urna con los restos del Mariscal Sucre/ Catedral de Quito


PARS II. En la página 242, Marcelo Quishpe Bolaños habla sobre los talleres salesianos en la capital de la república y escribe: «En 1902 el gobierno liberal encargó la construcción de la urna para los restos del Mariscal Antonio José de Sucre, que reposan en la Catedral Metropolitana, para lo cual el presidente Eloy Alfaro envió un dibujo».

Mas resulta que en 1902 Eloy Alfaro Delgado no era presidente de la república sino Leonidas Plaza Gutiérrez, pues el primer período administrativo de Alfaro concluyó el 31 de agosto de 1901, lo cual hace colegir que Quishpe falsea las fechas históricas o no las verifica  bien, mientras podría también confundir a los personajes, dejando en entredicho el contexto de  la labor salesiana, que debería quedar siempre claro y definido para evitar que el lector se quede con dudas sobre la veracidad de los hechos narrados.



PARS III. Los precedentes yerros son solo el inicio de las aparatosas y pavorosas caídas de Quishpe Bolaños en su desafortunada investigación, pues en la página 261 relata otra cosa falsa, al hablar de las Bodas de Plata de los salesianos en el Ecuador, las cuales celebráronse entre el 19 y el 23 de junio de 1913, con varias misas en las participaron algunas comunidades religiosas de la capital. Al respecto, Quishpe dice ad peddem litterae: «Otro dato importante es la participación de los sacerdotes de las distintas órdenes religiosas de la ciudad, quienes estuvieron a cargo de las misas y los sermones que se desarrollaron en los días de fiesta y asistieron con los alumnos de los otros colegios católicos de la ciudad: Pensionado Elemental de los hermanos de la Compañía de Jesús, dirigido por el padre Pedro Pablo Borja; la escuela de los padres mercedarios, Escuela de los Hermanos Cristianos».

El párrafo transcrito lleva implícito una información falsa, pues los padres, no hermanos, de la Compañía de Jesús son los sacerdotes jesuitas y jamás han tenido en Quito ningún «pensionado elemental» en toda la historia ecuatoriana. Cuando retornaron a Quito, en 1862, traídos por Gabriel García Moreno, fundaron el colegio «San Gabriel» y para el año 1913, en el que acontece este homenaje salesiano, el único colegio jesuita de la capital de la república era justamente el «San Gabriel», el cual no fue «pensionado elemental» ni estaba dirigido por el padre Pedro Pablo Borja, quien jamás ha sido miembro de la Compañía de Jesús y no consta en el registro de sus religiosos, por lo que las aseveraciones de Marcelo Quishpe Bolaños son descabelladas y completamente falsas sobre los beneméritos padres jesuitas en el Ecuador in diebus illis.

Para demostrar la falsedad frente a este asunto, cabe indicar que en el año 1913, cuando se llevó a cabo el homenaje salesiano que Quishpe Bolaños distorsiona con estas falacias, el rector del colegio «San Gabriel» era el R.P. José Jouanen, S.J, quien fue un benemérito historiador jesuita y es él quien debió haber asistido al homenaje salesiano con los alumnos del colegio «San Gabriel», en vez del supuesto jesuita Pedro Pablo Borja, al que vuestro investigador hace director de un inexistente Pensionado elemental de la Compañía de Jesús.


PARS IV. Ad infra, más abajo, en la página 265, vuestro investigador realiza una errada interpretación al contextualizar la presencia salesiana en Cuenca. Copiamos ex integro sus palabras: «Si bien el emplazamiento en la ciudad de Cuenca (1893) tiene la finalidad de ser un punto de entrada para el Oriente, el interés local dará lugar a la creación de la Escuela de Artes y Oficios».

Es erróneo columbrar que los salesianos vinieron a Cuenca porque para ellos la ciudad era solo un punto de entrada para el Oriente, puesto que, in stricta veritas, el 8 de agosto de 1888 el Gobierno Nacional del Ecuador ya había decretado el establecimiento de los salesianos en Riobamba y Cuenca, antes que el Vicariato de Méndez y Gualaquiza fuese creado en 1893. El Art. 1 de dicho decreto decía: «Establézcanse escuelas de Artes y Oficios en Cuenca y Riobamba», lo que prueba que el gobierno quería extender la labor que venían desempeñando los padres salesianos, desde enero de 1888 en la capital, a otras ciudades del país y sin que se tenga de por medio la presencia salesiana en el Oriente.



Desde aquel entonces, el P. Julio María Matovelle era quien más deseaba que los salesianos viniesen a Cuenca para que desplegaran una labor apostólica en la urbe, centro vital del catolicismo decimonónico ecuatoriano, más allá de la labor misionera que les sería confiada en el Oriente.

Uno de los misioneros salesianos de la época en la que dicha comunidad religiosa arriba a Cuenca, el P. Francisco Matanna, SDB, escribe que cuando sus hermanos de congregación llegaron a la capital azuaya, el P. Matovelle los recibió con estas palabras: «Por fin han llegado ustedes para traer la salvación a esta provincia…», lo cual deja entrever, cum vera lux, que Cuenca no era tan solo punto de partida para llegar al Vicariato de Méndez y Gualaquiza, a ellos asignado, sino centro vital para la labor apostólica de la comunidad salesiana en la capital de la morlaquía y el austro ecuatoriano.


Lo que aconteció mas bien fue, in honorem veritas, que el P. Matovelle, estando de legislador durante la presidencia de Luis Cordero (1892 – 1895), aprovechó para que el presidente se comprometiera a brindar las facilidades a fin de que los padres salesianos arriben a la capital azuaya una vez que habíase pedido al Vaticano la creación del Vicariato de Méndez y Gualaquiza, hecho que concretóse el 8 de febrero de 1893 y por el cual Matovelle incidió también desde su posición de legislador.

 Es obvio que Cuenca era la entrada a las misiones de Gualaquiza y Méndez, pero eso no quiere decir que este objetivo era preeminente frente a la labor apostólica que los hijos de Don Bosco habrían de desempeñar en la capital azuaya, como afirma con insolencia vuestro investigador. Por lo tanto, en estricto orden de prelación, deberíase decir que la labor apostólica salesiana en Cuenca era preeminente para los habitantes de la morlaquía y que como la urbe era clave para llegar a las misiones orientales encomendadas a la congregación convirtióse en centro indispensable para dicha actividad apostólica. Post factum, por esta razón, los padres salesianos llegaron a construir, luego de varias décadas de presencia en Cuenca, la casa de la Misión Salesiana, hermosa edificación patrimonial ubicada en las calles Sucre y Borrero y que hoy es la residencia del ciudadano Alberto Delgado.



PARS V. En la página 266 Quishpe Bolaños vuelve a decir una inaceptable atrocidad, al hablar de la iglesia de San Francisco de Cuenca. Copiemos ex integro sus palabras: «el edificio de los franciscanos fue ocupado por los jesuitas, Hermanos de las Escuelas Cristianas, los soldados y los Protestantes que lo desocuparon en 1902…».

Esto es otra falsedad, pues los hermanos lasallanos jamás vivieron en el convento de San Francisco en ninguna época de la historia cuencana, desde su arribo a Cuenca en 1864 cuando llegaron a la urbe por el empeño entusiasta del presidente García Moreno. Lo que se sabe es que, pro tempore, ocuparon una capellanía en un espacio contiguo, pero jamás el convento franciscano, mientras que es absurdo decir que «los soldados y los protestantes» también hayan vivido allí, en ese antiguo claustro.

Al respecto, caben unas preguntas para combatir a estos ex abruptos: ¿Quishpe se está refiriendo a los cristianos de la religión protestante viviendo en una edificación de la Santa Madre Iglesia, a fines del siglo XIX y comienzos del XX, en una urbe eminentemente católica? Si así fuese, la conjetura es irracional o descabellada y el hecho vuélvese falso y ridículo. Por otra parte, ¿qué soldados vivieron allí? ¿los militares alfaristas? Que se sepa, no hay registro histórico escrito que así lo pruebe. La milicia liberal tomó para sí algunos edificios de la Iglesia Católica en Cuenca, como la propia casa episcopal, pero nunca fue tomado San Francisco. Por otra parte, ¿al decir protestantes acaso Quishpe refiérese a los cuencanos que resistieron al Alfarismo, sub specie instantis, en los primigenios momentos de la Revolución Liberal, pues en Cuenca el triunfo alfarista fue más complicado? Tanto si fueren los unos como los otros hemos de decir que la Historia jamás ha registrado que en aquel convento hayan vivido tales grupos, por lo que las palabras de Quishpe son falaces al ciento por ciento.


Lo que la verdad histórica ha confirmado, in veritatis splendor, es que la iglesia y convento de San Francisco pertenecieron a la Orden de Frailes Menores desde la Colonia y hasta fines de la década de 1860. Ya en el acto de la fundación castellana de Santa Ana de los Ríos de Cuenca, el 12 de abril del año del Señor de 1557, determinóse dicho solar para el establecimiento de los religiosos de San Francisco, quienes desplegaron una intensa labor durante toda la vida colonial cuencana hasta mediados del siglo XIX. Ad exemplum, justamente, Fray Vicente Solano, OFM, vivió allí hasta su muerte, el 1 de abril de 1865.



Post factum, por un Rescripto del hoy Beato Papa Pío IX, en el año de 1869, la comunidad franciscana de Cuenca fue suprimida y los frailes de San Francisco abandonaron la urbe para no retornar jamás a ella. La iglesia y el convento pasaron entonces a manos de la Curia diocesana de Santa Ana de Cuenca, administradora de estos bienes desde aquel entonces hasta los actuales días.

Después de 1876, cuando San Francisco ya era de la curia, los beneméritos padres jesuitas que dirigieron el antiguo colegio «San Luis», hoy llamado «Benigno Malo», radicáronse allí pro tempore hasta 1887, cuando los superiores de la Compañía de Jesús en el Ecuador cerraron  dicha residencia, pero después de este año la iglesia y convento de San Francisco han seguido siendo siempre propiedad de la Curia de Cuenca y allí han habitado, todo el tiempo, sacerdotes del clero diocesano que actúan, in  persona Christi, como párrocos de San Francisco. En un espacio contiguo al convento, en el período comprendido entre 1902 y 1918, los padres salesianos habitaron allí temporalmente, por disposición del administrador apostólico de la diócesis, Monseñor Benigno Palacios Correa, pero la iglesia en sí y el claustro principal han estado siempre en manos del clero diocesano de Cuenca.

Esta es la verdad histórica frente a este asunto, por lo que las afirmaciones escritas ut supra por parte de vuestro investigador representan viles inventos y mendaces aseveraciones desde todo punto de vista, las cuales atentan en contra de la historia de la capital de la morlaquía.
Parque María Auxiliadora, al fondo iglesia y convento parroquial/ Cuenca

PARS VI. Pero como abyssus abyssum invocat/ el abismo llama al abismo, estas barbaridades quédanse cortas frente a las que el lector debe seguir confrontando en este ensayo. Así, enseguida, Marcelo Quishpe Bolaños escribe el absurdo más absurdo que podría aceptarse en relación a la geografía cuencana y a la propia historia salesiana, a la que empaña tristemente con sus desafueros, cuando afirma la siguiente temeridad que la copiamos ad arbitrium: «…se mudaron al vetusto convento de San Francisco desde 1902 hasta 1918, cuando compraron los terrenos al pie del cerro de Cullca, donde fundaron el María Auxiliadora».

Quienquiera que leyere este parágrafo y que conozca la ciudad de Cuenca habráse de dar cuenta, ipso facto, que Quishpe Bolaños se está refiriendo a los terrenos en donde hoy se levanta el complejo salesiano del Centro Histórico de la «Atenas del Ecuador», conformado por la iglesia de María Auxiliadora, el convento parroquial salesiano, los salones parroquiales de uso público y el edificio de la editorial LNS, edificaciones que ocupan toda la manzana comprendida entre las calles Antonio Vega Muñoz, General Torres, Pío Bravo y Padre Aguirre; terreno que es verdaderamente plano y que no se encuentra al pie de ningún cerro de Cullca.

En segundo lugar, causa suma estupefacción ver que Quishpe pueda decir que Cullca es un «cerro», cuando en realidad trátase de una «colina», puesto que en la lengua castellana hay una diferencia abismal entre las dos palabras y, que se sepa, Cullca ha sido siempre una colina cuencana desde inmemoriales tiempos.

Colina de Cullca/ Cuenca - Ecuador


En tercer lugar, si tomamos en cuenta que a partir de la calle Pío Bravo, en sentido ascendente y detrás del complejo salesiano, se halla el sector de Bellavista, en el norte de Cuenca, habríamos de inferir que Quishpe no solo ha confundido a la colina de Cullca con un cerro sino que el propio sector de Bellavista, que hállase en la parte posterior del complejo salesiano, ha sido objeto de confusión con la zona de Cullca para vuestro desprevenido investigador.

Afirmaciones como éstas solo pueden ser obra de quienes desconocen la geografía del Centro Histórico de Cuenca y planteadas así las cosas, dentibus albis, solo se confirma que ha habido suma estulticia para escribir los asuntos históricos salesianos y una audaz capacidad para burlarse de la inteligencia de los lectores, mientras la historia narrada por Quishpe Bolaños adquiere tintes de desprestigio y falta de credibilidad a todas luces.

En cuarto lugar, en ese pequeño parágrafo que encierra tantos desatinos existe también un terrible error de concordancia en género, cuando Quishpe escribe: «donde fundaron el María Auxiliadora», expresión que no tiene sentido, pues al colocar el artículo masculino «el» junto al sustantivo femenino «María» incurre en un error gramatical que llama más la atención frente a los sorprendentes deslices que entraña este párrafo.

Pero más allá del gazapo gramatical, reverendos padres salesianos: ¿a quién puede ocurrírsele tamañas aseveraciones en un libro tan serio como el que analizamos, el cual debió ser realizado con más rigor científico y metodológico, al tratarse de un aporte a la bibliografía histórica de Santa Ana de los Ríos de Cuenca, desde la labor apostólica de los padres salesianos o hijos de Don Bosco?

P. Carlos Crespi Croci, SDB

PARS VII. En la página 271 el lector enfréntase a una inaceptable contrariedad dentro de un ensayo histórico cuando Quishpe, al hablar de los terrenos del actual colegio Técnico Salesiano en la Avenida Don Bosco, que fueron hasta inicios de la década de 1990 los espacios del colegio Agronómico Salesiano, escribe ad litteram: «En 1926 o 1927, el P. Crespi, junto a Monseñor Domingo Comín, vicario apostólico de Méndez y Gualaquiza, adquiere una quinta de 4 hectáreas a orillas del río Tarqui».

Enseguida de esta afirmación, Quishpe coloca un pie de página en el que señala in scriptis: «Otras fuentes señalan que la compra fue en 1926 y que tenía una extensión de 2 hectáreas; más tarde, por gestión del P. Spinelli, en 1930, se compraron otras dos hectáreas…»

En una investigación histórica dejar consignadas dos afirmaciones que, quid pro quo, se contradicen per se  pone en evidencia la falta de acuciosidad para validar las fuentes consultadas y la incapacidad para encontrar, como es lógico en estos casos, la escritura respectiva de la compra de los terrenos que los padres salesianos deberían tener guardada en su archivo del colegio Agronómico o que estarán en los archivos de las notarías, pues el año de 1926 es cercano como para pensar que estos documentos que confirman la propiedad de un bien para la comunidad salesiana se hayan extraviado.


PARS VIII. En la página 273 hállase, a ojos vista, una chusca y chocarrera contradicción que refleja una ausencia de previsión en la secuencia de las sucesiones de los rectores del colegio Agronómico Salesiano de la ciudad de Cuenca, pues Quishpe Bolaños dice: «A Gardini le sucedió en 1933 el P. Colombo; en 1936 el P. Duroni; en 1939 regresó Colombo como director del Noviciado y de la Escuela Agrícola; en 1994 fue sustituido por el P. Formagio y en 1948 por el P. Antonio Guerriero».

Conviene preguntarse: ¿cómo entender que después de 1939, al P. Colombo le suceda el P. Formagio en 1994, luego de 55 años, y este último es reemplazado por el P. Guerriero en 1948, retrocediendo 46 años? Esto es un despropósito inaceptable en asuntos de historia, pues más allá de que todos podemos equivocarnos si digitamos mal las cifras, cuando se trata de fechas y años, dentro de una investigación cualquiera, hay que tener cuidado ad summum para revisar lo escrito antes de que el libro vaya a la imprenta. No hacerlo es propio de los escritores que actúan con negligencia y hasta con holgazanería.

Antigua iglesia de María Auxiliadora e instituto «Cornelio Merchán»


PARS IX. En la página 288 Quishpe escribió: «En la Crónica de la Casa Salesiana (1983 – 1937 hay una interesante referencia al origen de la Escuela Técnica». No obstante, lo correcto era decir 1893 – 1937, pues este error pone en evidencia la falta de acuciosidad que tiene constantemente vuestro investigador para copiar correctamente los años de los documentos que son parte de la historia salesiana que ha distorsionado con dislates de diverso calibre.

PARS X. En la página 289 encuéntrase una nueva contradicción que hace pensar que Quishpe no solo tiene una falta de rigurosidad metodológica para escribir sobre temas históricos, sino que, al parecer, adolece de serios problemas con las matemáticas, puesto que escribió un dislate abstruso e ilógico al hablar del instituto «Cornelio Merchán», junto a la iglesia de María Auxiliadora de Cuenca, al decir ad peddem litterae: «En efecto, los trabajos comenzaron el 6 de noviembre de 1935, sobre base de un contrato privado ya aprobado por el Inspector y por el Consejo». No obstante, en el siguiente parágrafo manifiesta: «Los trabajos, por tanto, se iniciaron, según el contrato el 31 de octubre de 1933».

Rebus sic stantibus, estando así las cosas, la pregunta lógica que debemos hacernos es la siguiente: ¿cómo entender que si sobre la base de un contrato para la construcción del instituto «Cornelio Merchán» los trabajos inícianse el 6 de noviembre de 1935, enseguida se diga una cosa diferente para afirmar que los trabajos comenzaron por un contrato dos años antes, el 31 de octubre de 1933?

Quishpe Bolaños quizás podría argüir que esta contradicción débese al hecho de que se está basando en fuentes de la comunidad salesiana, pero ante esa eventualidad debemos nuevamente plantearnos que es obligación del buen investigador desechar las fuentes no confiables o contradictorias y validar aquellas que confirman per se la integridad del hecho histórico al momento de escribir sobre un asunto pretérito, a riesgo de salvar a la verdad histórica por sobre todas las cosas. De lo contrario, habríase de inferir que Quishpe ni siquiera puede copiar exactamente las fechas constantes en los documentos investigados y menos inferir aquellos que no son confiables, lo cual devendría en algo más intolerable todavía.

PARS XI. Ad infra, más abajo, vuestro investigador consigna otro yerro lamentable, al hablar del colegio Técnico Salesiano y así escribió de verbo ad verbum: «Para 1960 contaba con 253 estudiantes, 62 internados y 20 becarios cubiertos por el CREA. Como parte de las fiestas de fundación de Cuenca, el 3 de noviembre, en la sesión solemne el gobierno militar condecoró al señor Rosendo Mejía por ser el mejor mecánico de la ciudad».

José María Velasco Ibarra, presidente del Ecuador en 1960


Si reparamos en el año del que Quishpe está hablando habremos de vislumbrar que en 1960 el Ecuador no estaba en manos de un gobierno militar. El presidente constitucional de la república, en aquel 3 de Noviembre, era José María Velasco Ibarra, por cuarta ocasión en el poder, quien sería derrocado el 7 de noviembre de 1961, un año después del hecho que Quishpe engarbulla, para ser sucedido por Carlos Julio Arosemena Monroy, quien a la vez gobernó el país hasta 1963, cuando un golpe militar lo derrocó debido a sus desmanes. Por tanto, la pregunta lógica, hic et nunc, es la siguiente: ¿con qué año se equivocó esta vez vuestro investigador Quishpe?



PARS XII. Inmediatamente, Quishpe reincide en citar equívocas fechas y escribe: «el impulso alcanzado en las décadas de 1940 y 1950 será frenado el miércoles 18 de julio de 1962 con el incendio de las instalaciones del colegio», cuando dicho incendio del Cornelio Merchán ocurrió el 19 de julio de 1962 y así lo registran los diarios locales y nacionales que publicaron la noticia de uno de los flagelos más grandes y catastróficos de la historia de Cuenca. Bastaba con consultar la edición de diario El Mercurio del viernes 20 de julio de 1962 y se evitaba el desvarío.

Antiguo colegio Técnico Salesiano, en las calles Elia Liut y Vieja

PARS XIII. Nuevas contradicciones encuéntranse en las páginas 294 y 295 cuando Quishpe dice: «Los años 1962 y 1963 fueron importantes para los salesianos:… la donación de la quinta El Vecino de propiedad de la Asistencia Social». Sin embargo, en la nota de pie de página que vuestro investigador coloca sobre este asunto dice: «El terreno se ubicaba fuera de la ciudad, junto al campo de aviación. Crónica del Colegio Técnico Salesiano ‘Cornelio Merchán’, año lectivo 1959 – 1960, manuscrito pp. 10 - 11».

Entonces cabe hacerse la siguiente interrogación: ¿puede aceptarse que en un documento del año lectivo 1959 – 1960 se prevea el futuro al haber consignado una donación del terreno para la construcción del Colegio Técnico Salesiano, hecho que habría de acontecer 2 años lectivos después, cuando en 1962 ocurrió el incendio del instituto «Cornelio Merchán», junto a la iglesia de María Auxiliadora? ¿Otra vez nos demuestra Quishpe su incapacidad para validar las fuentes consultadas? ¿O acaso incurre nuevamente en una incapacidad para copiar correctamente las fechas históricas de la comunidad salesiana?

Pero para que el pecado sea mortal, en la misma página 295 se habla de varias cosas relacionadas con la construcción del nuevo edificio del colegio Técnico Salesiano, en las calles Elia Liut y Vieja,  y en todas las referencias Quishpe señala como fuente a este manuscrito del año lectivo 1959 – 1960 en el que, si hemos de dar fe a vuestro investigador, se predice el futuro con 3 años de anticipación. De ninguna manera débese aceptar este tipo de dislates cuando se trata de una investigación histórica.

General Guillermo Rodríguez Lara

PARS XIV. Riddendo semper ante stultitia, en la página 297 encontramos un nuevo atentado en contra de la historia del Ecuador, al momento que Quishpe Bolaños vuelve a confundir años y personajes de la siguiente manera. Lo copiamos ad peddem litterae: «En 1975 se inauguró el taller de automotriz con la presencia del Jefe del Triunvirato, general Rodríguez Lara».


Triunvirato militar de 1976 - 1979

Al respecto, debemos hacer notar que el General Guillermo Rodríguez Lara nunca fue jefe de ningún triunvirato y menos en 1975, ya que en enero del año de 1976 fue derrocado por la Junta Suprema de Gobierno integrada por el General Guillermo Durán Arcentales, el General Luis Leoro Franco y el Almirante Alfredo Poveda Burbano, quien la presidía. Esta junta militar ha sido llamada como «triunvirato» en nuestra historia, por lo que podríase colegir que Quishpe se equivocó de año, mientras el hecho al que se refiere no debería haber acontecido en 1975 o, lo que sería igual de grave, Quishpe Bolaños ha confundido a dos personajes, entre Guillermo Rodríguez Lara y Guillermo Durán Arcentales.

No obstante, Oh sancta simplicitas, como vuestro investigador dice que la inauguración del taller automotriz del colegio Técnico Salesiano fue realizada con la presencia del jefe del Triunvirato y acota que tratábase de Guillermo Rodríguez Lara, cuando en realidad el Almirante Alfredo Poveda Burbano ocupaba este cargo, la confusión de Quishpe resulta entonces tremebunda y absurda hasta los límites del paroxismo, poniendo en evidencia que errores de esta naturaleza constitúyense en negligencias imperdonables de un investigador irresponsable que coge la pluma para hablar sobre temas históricos sin conocimiento de causa.

Antiguo bloque del colegio Técnico Salesiano en las calles Vieja y Elia Liut


PARS XV. Inmediatamente, vuestro  incompetente historiador cita otro documento que predice el futuro del colegio Técnico Salesiano cuando afirma, en el mismo año 1975: «El prestigio del colegio siguió creciendo y fue un importante aporte tecnológico a la región… La Refinería de Esmeraldas, por pedido del director de Relaciones Industriales de Corporación Estatal Petrolera Ecuatoriana, CEPE, pidió 21 bachilleres para trabajar en sus instalaciones». Mas, según Quishpe, la referencia de esta afirmación es una nota de El Mercurio del 18 de mayo de 1968, en la Crónica Anual del curso 1967 – 1968, 7 años antes del acontecimiento. ¿Cómo podemos entender este asunto si hemos de dar crédito al investigador de marras?  Igual cosa acontece en la página 302 cuando se dice que en 1982 el colegio firma un convenio de cooperación con INECEL, pero en la referencia se dice que el documento que sustenta la afirmación es la Crónica de 1981.

PARS XVI. En la página 304 se escribió: «Los pocos datos existentes sobre graduados muestran que existe una alta tasa de deserción». Esta afirmación es absurda, pues no puede entenderse que un colegio como el Técnico Salesiano, que en este año 2013 celebra sus BODAS DE DIAMANTE, no tenga en sus registros la lista de las promociones de graduados como para aceptar esa conclusión de Quishpe Bolaños.



PARS XVII. En la misma página 304, Quishpe cae en otra imprecisión al hablar de la escuela Carlos Crespi, pues escribió: «La escuela fue fundada en octubre de 1936 por el padre Crespi y otros salesianos y se denominó Instituto Cornelio Merchán».

Con todo respeto a la obra salesiana debo decir que esto es falso, pues dicha institución fue fundada con el nombre de Escuela Popular «Cornelio Merchán» y jamás ha llevado el nombre de Instituto «Cornelio Merchán». En 1982, cuando el P. Crespi fallece, la institución educativa primaria cambia su nombre para ser llamada Escuela Popular «Carlos Crespi». El instituto «Cornelio Merchán» es otra cosa, fue creado por la comunidad salesiana para brindar una formación a futuros obreros en varios oficios y funcionó en el mismo local de la escuela popular desde enero de 1938, siendo luego lo que hoy es el colegio Técnico Salesiano, por lo que las imprecisiones  de Quishpe dejan lagunas en los lectores frente a los hechos clave de la vida salesiana en nuestra urbe y restan al libro una adecuada secuencia y precisión en los hechos que se relatan para historiar la grandiosa labor salesiana en Cuenca.

Iglesia de San José de El Vecino

PARS XVIII. En la página 307 Quishpe Bolaños escribe una barbaridad que afecta a la historia de Cuenca cuando afirma: «La obra educativa salesiana cuidó su relación con el mundo exterior a través de varias actividades, la labor pastoral con oratorios festivos que dieron origen a tres parroquias eclesiásticas: María Auxiliadora, El Vecino y Don Bosco…».

Más imprecisiones y datos absurdos no pueden hallarse juntos como los hay en este parágrafo. En primer lugar, la parroquia de El Vecino nunca ha sido administrada por los padres salesianos. La verdad histórica señala que la parroquia de San José de El Vecino fue creada en 1915 y estuvo administrada por sacerdotes del clero secular hasta 1938.

En segundo lugar, en 1938 Monseñor Daniel Hermida, XI Obispo de Cuenca, entregó la iglesia de San José de El Vecino a los padres mercedarios, quienes levantaron el convento de este templo como una réplica de aquel de la Merced de Quito y hasta los actuales días tienen a su cargo el cuidado pastoral de dicha zona, por lo que la obra educativa salesiana jamás dio origen a la parroquia de El Vecino como afirma Quishpe Bolaños.
Rebus sic stantibus, las descabelladas afirmaciones de vuestro investigador son falsas y no tienen sustento alguno ni siquiera como elucubración histórica, a la vez que las imprecisiones constantes en sus equívocas palabras le hacen olvidar que los padres salesianos han gestado otras importantes parroquias e iglesias en la Arquidiócesis de Cuenca, más allá de las comunidades parroquiales de María Auxiliadora y San Juan Bosco a las que Quishpe sí se refiere, puesto que -gracias a su gran labor apostólica- los hijos de Don Bosco son también, Deo gratias, los gestores de las parroquias Domingo Savio y Quinta Chica y de las iglesias de las comunidades de las ciudadelas Católica, Calderón y San Miguel de El Cebollar, mientras también atienden pastoralmente a las iglesias de Cristo Rey de Cullca y el templo del Asilo de ancianos Cristo Rey, por lo que debemos concluir que Quishpe Bolaños comienza postulando la historia salesiana de Cuenca con hipótesis apócrifas y falsas para luego extraer conclusiones estúpidas a las que solo pueden llegarse cuando se distorsiona el hilo conductor del trabajo investigativo, mientras en el desarrollo de su ensayo, quod erat demonstrandum, incluye graves errores, deslices, imprecisiones, ambigüedades y negligencias que empañan todas juntas a la verdad histórica de la acción pastoral de los hijos de Don Bosco en la ciudad de Cuenca.

Colegio Técnico Salesiano/ Av. Don Bosco


PARS XIX. En la misma página 308 Quishpe Bolaños enlista a 18 profesionales cuencanos como exalumnos salesianos, entre los cuales consigna nombres de personajes que estudiaron en el colegio «Rafael Borja», de la Compañía de Jesús, el cual encuéntrase celebrando también el Año Jubilar de sus BODAS DE DIAMANTE, siendo por lo tanto exalumnos de los jesuitas y no de los salesianos, como es el caso de los Dres. Polivio Arce y Rómulo Arce. El dislate de Quishpe asusta a todos quienes ubicamos a estos personajes como colegas y ex compañeros borjinos  y vuélvenos a confirmar que esta es otra de las curiosas imprecisiones en las que Quishpe incurre por toda la obra, amén de que al registrarlos equívocamente, dentro de ese listado de ex alumnos salesianos, afirma que Polivio Arce es médico cuando en realidad es odontólogo.

Al final de dicha lista se señala que la fuente ha sido «El Eco del exalumno salesiano», número 1, Cuenca, 1974; lo que hace presumir que este yerro subyace en datos erróneos que no ha podido filtrar vuestro negligente historiador, quien ha actuado con liviandad en casos similares, verbi gratia, cuando cita documentos que aparentemente predicen el futuro de la vida de los salesianos en el Ecuador.

PARS XX. Ni qué decir tiene, desde otro punto de vista, la farragosa forma de redactar, junto a la serie de gazapos gramaticales y errores ortográficos que se encuentran en todo este ensayo, la falta de una adecuada sintaxis, las dificultades para el uso preciso de los enclíticos, la ausencia de una correcta precisión semántica, las confusiones para utilizar las mayúsculas, ciertas inaceptables repeticiones o redundancias y los constantes traspiés en la escritura de algunas palabras, errores todos que no se deben de considerar peccata minuta como gajes del oficio, pues son copiosos y deshonran a nuestra incomparable lengua de Castilla, ya que es inadmisible que, exempli gratia, a modo de ejemplo solamente, se hayan escrito desafueros como éstos: «La prensa fue un aliando importante», en vez de «aliado», «patriótas», «Insectoría», por «Inspectoría», «Quita El Vecino», en vez de «Quinta El Vecino»; «Colegio técnico Salesiano, cuenca», en vez de «Colegio Técnico Salesiano, Cuenca»; «trasfirió», por «transfirió»; «una aliado», por «un aliado».

PARS XXI. En la página 265 Quishpe Bolaños escribe unas aseveraciones que se contradicen con un texto de la página 440, de Juan Fernando Regalado Loaiza, otro de los autores de este libro salesiano, cuando ambos hablan sobre los primeros salesianos que llegaron a Cuenca en 1893. Leamos primero lo que dice Quishpe in extenso: «Llegaron a Cuenca el 14 de marzo de 1893 el padre Agustín Bruzzoni, director; padre Joaquín Spinelli, director espiritual; padre Luis Valetto, profesor; Elías Maldonado y Luis Pinto, maestros, y José Delgado, artesano…».

Por su parte, Regalado afirma: «En 1893 llegaron tres salesianos y dos clérigos: director, Agustín Bruzzone; prefecto, Luis Valetto; catequista, Joaquín Spinelli; clérigos, Elías Maldonado (primer ecuatoriano) y Luis Pinto como asistente».

Como se ve, cum vera lux, las contradicciones son las siguientes: para Quishpe llegaron 6 salesianos a Cuenca, mientras que Regalado dice que eran solo 5; Quishpe afirma que el padre Joaquín Spinelli es director espiritual y Regalado dice que es catequista; para Quishpe el P. Luis Valetto venía como profesor, mas Regalado asevera que era prefecto; Quishpe señala que Elías Maldonado y Luis Pinto eran maestros, sin embargo, Regalado dice que fueron clérigos y que Maldonado fue también el primer ecuatoriano.

Aquí cabe hacer una digresión in honorem lingua nostra: resulta sorpresivo que el investigador Juan Fernando Regalado Loaiza no distinga que, en nuestra lengua de Castilla, la palabra «clérigo» es un sustantivo para referirse a todos los religiosos que han recibido las órdenes sagradas, por lo que es bastante torpe señalar que de los 5 salesianos que llegaron a Cuenca, según él, solo Maldonado y Pinto eran clérigos, ya que también los PP. Spinelli, Valetto y Bruzzoni eran justamente clérigos con todas las prerrogativas que les confiere el sacramento del orden sacerdotal.

Sorprende, a la vez, que en el pie de página respectivo, Regalado afirme además que según el P. Creamer, SDB, en un libro intitulado «La obra salesiana en el Ecuador durante el Rectorado de Don Miguel Rúa 1888 - 1910», Luis Valetto era Luis Bálteo y Luis Pinto en realidad era Juan Milano.

PARS XXII. Pero también, en las páginas 271 y 459 hállanse otras contradicciones entre Quishpe y Regalado sobre la historia del colegio Agronómico Salesiano, cuando  el primero manifiesta que en Yanuncay fue creada, en 1927, la «escuela agrícola denominada Quinta María Auxiliadora», mientras el segundo dice, por su parte, que «inicialmente se había nominado Casa Colonia Agrícola Salesiana María Auxiliadora».

Dr. Isidro Ayora Cueva

Asimismo, en las páginas 272 y 459 Quishpe y Regalado contraponen cifras entre los dos cuando dicen que el presidente Isidro Ayora entregó 10 becas mensuales para el naciente Colegio Agronómico Salesiano, pero se embrollan de la siguiente manera. Leamos a Quishpe: «El proyecto llama la atención del presidente Isidro Ayora, que entrega 10 becas de 20 sucres cada una y un aporte mensual de 400». Ahora leamos a Regalado: «Una gestión del P. Crespi en 1928 logró del gobierno de Isidro Ayora -entonces todavía presidente interino en el contexto de la Revolución Juliana la designación de 20 becas con la suma mensual de S/.400».

Pero eso no es todo en la cantinflesca actuación de Quishpe y Regalado, pues en las páginas 304 y 472 los dos investigadores contraponen sus criterios en relación al destino del museo del P. Carlos Crespi y cambian las fechas y el sentido mismo del hecho en sí con tres años de diferencia y diferente contexto.


Pero juzguemos exactamente las palabras de cada quién; Quishpe dice al respecto: «En 1980, con la venta del museo del P. Carlos Crespi al Banco Central del Ecuador se concluyó la construcción (de la escuela popular ‘Carlos Crespi’)». Regalado, a su vez, expresa, a contrario sensu, algo diverso: «En 1977, el paso de la colección museográfica del P. Crespi al Banco Central fue la última etapa de una labor en el campo cultural y educativo llevada en constancia»

Este modus operandi de vuestros investigadores demuestra esa incapacidad para validar las fuentes que se consultan y deja para los lectores una incertidumbre frente a los hechos narrados a punto de alterar las fechas exactas y el verdadero sentido de los acontecimientos, trastocar los nombres de las instituciones salesianas, hacer aparecer o desaparecer personajes o confundirlos y simplemente darles doble identidad como el caso de Luis Pinto, el cual quédase en una especie de limbo puesto que, según se ve, en realidad parecería que no era tal sino Juan Milano, creyendo ilusamente que con publicar las fuentes contradictorias han salvado ya la responsabilidad que tenían para actuar, ex informata conscientia, con rigor metodológico ante la ciencia histórica.

Reverendos padres salesianos: este tipo de contradicciones entre dos investigadores que escriben la misma historia dentro del propio libro es el reflejo certero de que, ex ungue leonem, este proyecto investigativo no guardó la rigurosidad científica que la Historia exige frente a los hechos del pasado, mientras los coordinadores del proyecto: Lola Vázquez, Blas Garzón Vera, José E. Juncosa, Víctor Hugo Torres y el propio Juan Fernando Regalado, autor de varios errores en su trabajo individual, no pudieron ser como el tamiz preciso por el cual filtrar una auténtica historia de la comunidad salesiana en el país. Por lo tanto, es pertinente que nos preguntemos: ¿dónde está la verdad histórica que seguramente esperábais de parte de vuestros coordinadores de investigación, junto con Quishpe y Regalado, si tanto el uno como el otro comienzan confundiendo los oficios, los cargos y hasta el número exacto de los primeros salesianos que llegaron a Cuenca o el nombre correcto del Colegio Agronómico Salesiano fundado en 1927, las cifras de los montos de las becas que, ab initio, dicho colegio consiguió y el año del traspaso de los bienes del museo del P. Crespi al Banco Central del Ecuador?


 PARS XXIII. En las páginas 269 y 485 hay contradicciones entre Quishpe Bolaños y Natalia Esvertit, otra de las investigadoras de esta historia salesiana, al confundir el nombre y el año de creación de la Junta Orientalista. Así, in errorem incido, Quishpe dice: «Por iniciativa del doctor Julio Matovelle, en agosto de 1916 se formó la Junta Promotora de Colonización Oriental del Azuay», mientras que Esvertit manifiesta: «Julio Matovelle creó la Sociedad Orientalista de Cuenca en 1917», confundiendo a los lectores acerca de una misma institución relacionada con un mismo personaje, cuyo año de fundación no es preciso.


Pág 456 libro La presencia salesiana en el Ecuador


PARS XXIV. Pero el libro contiene otros errores con algunas de las fotografías publicadas dentro de él; así, exempli gratia, en la página 456 publícase una imagen del P. Carlos Crespi Croci, SDB, caminando en una procesión por la Bajada de El Padrón y en el pie de foto se escribió: «Padre Carlos Crespi, acompañando un desfile. Sector El Padrón, bajando hacia el puente El Centenario. Cuenca-Azuay, cerca de 1988)».

Pero si analizamos rigurosamente a la foto columbramos que este texto representa una hilarante patochada debido a dos datos que nunca fueron considerados: el primero es que el P. Crespi murió el 30 de abril de 1982, 6 años antes de lo que consta en la fotografía; el segundo es que si miramos las características del P. Crespi en la imagen, éstas corresponden a una persona que bordea los 60 años de vida, por lo que mas bien esa foto podría corresponder al 8 de diciembre de 1950, fecha en que el benemérito religioso tenía 59 años y día en el que fue coronada pontificalmente la imagen de María Auxiliadora venerada en la iglesia salesiana de Cuenca, puesto que dicha ceremonia se llevó a cabo en el estadio municipal, hoy bautizado con el nombre de Alejandro Serrano Aguilar, y para llegar a ese sitio es lógico que la copiosa muchedumbre debió haber pasado por el puente de El Centenario, por lo que no se trata de un desfile sino de la procesión de la coronación canónica de María Auxiliadora en Cuenca, dispuesta por el Santo Padre Pío, por la Divina Providencia Papa XII, reinante en aquel Año Santo de la Redención.

Pág. 470 libro La presencia salesiana en el Ecuador


PARS XXV. En la página 470, asimismo, se publicó otra fotografía del P. Carlos Crespi, SDB, en cuyo pie se hizo constar la siguiente leyenda: «El banquete de 22 platos que el P. Crespi (fondo) ofrecía regularmente a más de 500 niños pobres. Instituto Cornelio Merchán. Cuenca – Azuay, (cerca de 1938)».

Este texto tiene asimismo una imprecisión, puesto que si escudriñamos con detenimiento a esta imagen vemos que la silueta del P. Crespi ya es de un hombre sexagenario, en edad provecta, aspecto por el cual la foto debería corresponder a la década de 1950 y no a 1938, como se afirma erróneamente en la leyenda.


PARS XXVI. Por otra parte, Juan Fernando Regalado Loaiza, al hablar de los aspectos sociales e históricos de la educación salesiana, en la pág. 202 escribe un desacierto inadmisible relacionado con la ciudad de Cuenca. Lo transcribimos ad peddem litterae: «Una importante conferencia sobre las misiones salesianas fue efectuada el 27 de mayo de 1917 en la capilla de María Auxiliadora en Cuenca (Ceslao Moreno, 1917). Un siglo después, la celebración de 2011 se efectuó el día 20 con una procesión llamada la Marcha de la Fe».

Ante esta afirmación cabe hacernos una pregunta: ¿si los salesianos ocuparon un espacio adyacente a San Francisco de Cuenca hasta 1918, cuál es la capilla de María Auxiliadora a la que refiérese Regalado en 1917? Por otra parte, la Marcha de la Fe, que es una procesión en honor de María Auxiliadora en la capital azuaya, no se ha realizado un siglo después de la tal conferencia del P. Ceslao Moreno, O.P, tenida en 1917, sino que se trata de una tradición que tiene lugar todos los años, generalmente en la víspera del 24 de mayo, solemnidad de la Santísima Virgen María, Auxilium Christianorum, con los ex alumnos y alumnos del colegio Técnico Salesiano de Cuenca, quienes llevan a la Auxiliadora hasta la iglesia salesiana de Cuenca en una apoteósica manifestación de piedad mariana, por lo que las apreciaciones de vuestro investigador Regalado comienzan también con un mal paso y desbórdanse al abismo como lo veremos en los siguientes acápites.

PARS XXVII. El mismo error de Quishpe Bolaños para no discriminar si la comunidad salesiana es una Orden o congregación religiosa encuéntrase en Regalado cuando en la página 200 dice: «En política interna el gobierno ecuatoriano expidió un decreto que autorizaba la labor misionera y educativa a la Orden de Don Bosco».

Don Bosco y niños del oratorio


PARS XXVIII. En la página 440, Juan Fernando Regalado vuelve a hablar sobre los salesianos en Cuenca, repitiendo el error ya referido líneas arriba por el que no discrimina el sentido preciso de la palabra «clérigo» y consignando otra equivocación crasa al afirmar sensu stricto que: «En 1893 llegaron tres salesianos y dos clérigos a una sección cedida por la Curia, con la capilla de San Miguel Arcángel. Allí funcionó un Oratorio y un taller con cuatro jóvenes. Apoyó entonces el Obispo Miguel León».


Esto no pudo ser realidad jamás, ya que Monseñor Miguel León y Garrido no era Obispo de Cuenca en 1893. Tres años antes, en 1890, había sido suspendido a divinis por la Santa Sede, luego de un proceso canónico por el que el Santo Padre León XIII dispuso su suspensión. En 1893, a la llegada de los salesianos a Cuenca, la diócesis estaba gobernada por Monseñor Benigno Palacios Correa, nombrado como Administrador Apostólico en sede vacante y la verdad histórica confirma que este benemérito purpurado apoyó a la comunidad salesiana a su arribo a Cuenca, por lo que Regalado ha confundido al Obispo Miguel Léon con Monseñor Palacios Correa, lo cual es inaudito dentro de la presente investigación histórica que comentamos.


PARS XXIX. Luego, Regalado incurre en una imprecisión más al señalar la ubicación del local que los salesianos ocuparon junto a San Francisco. Transcribimos el desliz: «Desde el 6 de noviembre de 1902, el administrador apostólico Benigno Palacios Correa cedió un espacio en el antiguo convento de San Francisco, entre la Calle Larga y Padre Aguirre…», cuando en realidad ese espacio se halla en las actuales calles Padre Aguirre, entre Juan Jaramillo y Presidente Córdova.

PARS XXX. Pero tal como si se tratara de una mancha más al tigre, en la página 452, Regalado escribió una imprecisión más al hablar del I Congreso Eucarístico de Cuenca realizado entre el 6 y el 12 de junio de 1938. Así entonces escribió: «Se adhirió la directora de la escuela municipal Herlinda Toral». No obstante, lo correcto era decir: «Se adhirió la directora del colegio Herlinda Toral», puesto que en la ciudad nunca ha existido una escuela con tal nombre.

Corona de María Auxiliadora en Cuenca realizada por Julio Segovia


Imagen de María Auxiliadora de Cuenca, una vez coronada pontificalmente el 8 de diciembre de 1950


PARS XXXI. Al pasar a la siguiente página, Regalado confunde a un personaje valioso de la orfebrería cuencana en la Coronación Pontificia de María Auxiliadora. Así pues, escribió: «La corona fue burilada por don Luis Segovia», lo cual no es cierto ya que el nombre correcto del personaje es Julio Segovia Andrade.

 Monumento a la Virgen de Bronce/ Cuenca - Ecuador

PARS XXXII. Una conclusión equívoca anotó Regalado en la página 454. Copiemos de verbo ad verbum sus palabras: «Con la labor salesiana se completaron las referencias católicas que habían predominado con las devociones a la Virgen del Carmen, El Rosario y la Inmaculada o la Virgen del Bronce».


En esta deducción existen varios absurdos; ad exemplum, es disparatado discurrir que los cuencanos hayamos tenido devoción por la Virgen de Bronce; eso es un despropósito ilógico, puesto que la Virgen de Bronce es un monumento que jamás ha producido veneración mariana en los habitantes de la morlaquía como sí ha acontecido con las imágenes de la Morenica del Rosario, la Virgen del Carmen o la Inmaculada Concepción, mientras es falso que con María Auxiliadora se completaron las devociones marianas en la capital azuaya, ya que después del culto a la Auxiliadora todavía estaba por desarrollarse la profunda veneración que toda la ciudad de Cuenca ha desplegado hacia la Dolorosa del Colegio «San Gabriel» in aeternum, cuyo prodigio del 20 de abril de 1906, ocurrido mucho después del establecimiento de los salesianos en Cuenca, hubo de provocar una eclosión de multitudinarias manifestaciones piadosas hacia esta advocación en Cuenca, durante la vigésima centuria, a la vez que Regalado  olvida que existen otras advocaciones marianas de profundas expresiones religiosas en la urbe como es el caso de la Virgen de la Merced, en las iglesias de San José de El Vecino y la Merced, la Virgen del Perpetuo Socorro de los Padres Redentoristas, en San Alfonso; la Virgen de las Nieves, en San Sebastián; la Virgen de los Remedios en San Blas o la Virgen de Fátima, surgida en pleno siglo XX y luego de la presencia salesiana. Por lo visto, no es correcto decir que con María Auxiliadora se completaron las advocaciones por las que los cuencanos muestran devoción mariana como señala, con ligereza, vuestro investigador.



PARS XXXIII. En la página 455 encuéntrase una nueva imprecisión cuando se dice: «Azuay –Cuenca- y Cañar habían sido zonas abiertas a las corrientes artísticas, especialmente en Arquitectura y Literatura».

Lo dicho es parcialmente cierto, ya que Cuenca ha sido siempre afecta a las manifestaciones literarias, pero también a las artes plásticas y la música y no tanto a la arquitectura, pues la ciudad carecía, en el pasado, de edificaciones que fueran relevantes dentro de la Arquitectura como para hacerla grandilocuente a la manera de Regalado en este texto.

P. Carlos Crespi Croci, SDB


PARS XXXIV. Luego, Regalado hace unas afirmaciones falaces sobre el P. Crespi, las que seguramente asombran a cualquiera que conozca la vida del benemérito religioso y denotan la poca acuciosidad que se ha tenido para escribir una sinopsis biográfica. Léase, de facto, lo que escribió vuestro investigador: «Muy especialmente el P. Crespi logró vincular las ciencias naturales y las obras musicalesEl P. Crespi había sido enrolado como soldado en el Ejército Regio Italiano».

Resulta raro enterarse de un hecho quizás apócrifo en la vida del P. Crespi, no referido en las biografías ya publicadas sobre este personaje al que Regalado hace soldado en el Ejército Regio Italiano. La cosa es para dudar si se ha de considerar que en 1907, cuando el P. Crespi tenía 16 años y era un adolescente, según la mayoría de sus biógrafos, ingresó a la congregación salesiana para nunca salir de ella hacia la vida civil y menos a la milicia por lo que esta afirmación de Regalado tórnase fachosa y hasta ridícula desde toda perspectiva.

Bien es sabido que el P. Crespi fue compositor y que tocaba el piano, mas su talento musical fue una cualidad más que exornaba a su gran personalidad, pero nunca al punto de aseverar que el religioso vinculó las ciencias naturales y las obras musicales, ya que la música por él creada trátase sobre todo de himnos y cantos piadosos que nada tienen que ver con la naturaleza, mientras resulta más apropiado, a fuer de direccionar a la natura con las artes, decir que el P. Crespi vinculó el cine con la naturaleza, más que la música, ya que sus películas sobre el Oriente ecuatoriano y los famosos shuaras o jíbaros abordaban aspectos de la belleza natural de la amazonía ecuatoriana, por la que Crespi mostró siempre un especial interés dadas sus condiciones de espíritu científico que le eran innatas en su egregia personalidad.


PARS XXXV. En la página 457 hállase otra imprecisión cuando Regalado dice exactamente: «El Primer Congreso de Cuenca contó con música del P. Crespi (Himno a la Eucaristía y Misa a cuatro voces)…». El himno al que esta afirmación refiérese se llama mas bien «Gloria a Cristo en su gran sacramento» y es más conveniente decir que era el Himno del Congreso Eucarístico de Cuenca del año 1938.

Los salesianos impulsaron carreteras en el Oriente


PARS XXXVI.  Pero las contradicciones en vuestros investigadores continúan y así, en las páginas 460 y 494 Juan Fernando Regalado contradícese con otra de vuestras autoras, Natalia Esvertit Cobes, frente a la construcción de la carretera El Pan – Méndez, obra del P. Albino del Curto, SDB. Leamos entonces a Regalado: «De modo convergente estaba consolidándose un camino de herradura desde el Pan hasta Méndez por impulso del Padre Albino del Curto», mientras Esvertit manifiesta: «Los salesianos participaron activamente en el proyecto de abrir una vía de comunicación entre el Pan y Méndez, de unos 80 kilómetros de recorrido… A partir de 1918, el gobierno de Alfredo Baquerizo Moreno concedió una asignación anual y encargó la construcción de la vía al Centro de Estudios Históricos y Geográficos de Cuenca, entidad que nombró director de la obra al P. Albino del Curto ».

Instituto Cornelio Merchán, Cuenca


Se sabe que la labor del P. del Curto fue la construcción de una carretera, sin embargo, para Regalado es solo un camino de herradura, mientras que Esvertit habla de una vía de comunicación, expresión que hace pensar en que trátase de una carretera, la cual inauguróse en 1931.



PARS XXXVII. En la página 467, Regalado incurre en una nueva contradicción al hacer una reseña de la labor salesiana en Cuenca durante todo el siglo XX y la primera década del XXI para terminar manifestando ad absurdum: «Aquella experiencia azuaya acumulada fue enlazada muy bien con el interés por la prensa y la divulgación de la sociedad salesiana a finales del siglo XIX. Recuérdese que el Boletín Salesiano se había venido publicando desde 1896».

Si la labor salesiana en Cuenca empezó en 1893 y durante todo el siglo XX y parte del XXI se fue acumulando esa experiencia azuaya, a la que refiérese Regalado, ¿cómo entender que justamente esa experiencia acumulada en la vigésima centuria ya era de interés para el Boletín Salesiano editado en Turín, a inicios del siglo XX, cuando la obra recién comenzaba? ¿No habría sido mejor decir que el Boletín Salesiano editado en Turín desde 1896 mostró siempre interés por la labor salesiana de Cuenca durante todo el siglo XX y parte del XXI? De esta manera, se hubiese evitado caer en una farragosa redacción que adolece de precisión semántica para la comprensión de los lectores.



PARS XXXVIII. Enseguida, Regalado cae en un nuevo texto contradictorio cuando escribe en la página 468: «La congregación salesiana había apelado a la información de prensa por lo menos desde los años veinte. Posteriormente, ese movimiento en Cuenca fue impedido por la acción del padre Crespi. El padre fue uno de los más constantes en vincular la prensa cuencana con la labor misionera».

Sustine et abstine, debemos preguntarnos: ¿cómo entender que los salesianos, a partir de los años veinte, hayan apelado a la difusión de sus actividades en la prensa y, en la misma época, este movimiento es impedido por la acción del padre Crespi, quien mas bien trabajaba con la prensa, a punto de que El Mercurio, en los mismos años veinte de la vigésima centuria, publicaba todo cuanto a su actividad relacionábase? ¿No era mejor señalar que el P. Crespi favoreció más aún el trabajo periodístico para la difusión de la labor misionera salesiana?


PARS XXXIX. En la página 471 Regalado cae una vez más en el error al hablar del instituto «Cornelio Merchán» y señalar un equívoco año de fundación. Escuchémoslo: «En la antigua edificación se dio paso al Instituto Cornelio Merchán, en el período comprendido entre los años 1942 y 1946, dedicado a la enseñanza de oficios y participación de algunos obreros».

Esto no es verdad, pues el instituto Cornelio Merchán abrió sus puertas, para la enseñanza de oficios, en enero del año 1938, siendo éste el germen del nacimiento del actual colegio Técnico Salesiano, por lo que sorprende la desubicación para concatenar adecuadamente los hitos esenciales de la historia salesiana.

PARS XL. Inmediatamente, Regalado, al igual que Quishpe Bolaños, confunde la fecha del incendio del instituto Cornelio Merchán y dice: «La noche del 16 de julio de 1962, un incendio destruyó la enorme edificación del colegio, parte de la documentación y el museo» Ya hemos dicho ut supra que dicho flagelo aconteció el 19 de julio de 1962, pero el hecho de que dos investigadores se confundan con el mismo hecho dentro del mismo libro es algo que desprestigia a la investigación ad summum.

P. Julio Matovelle, en edad provecta

PARS XLI. Natalia Esvertit Cobes, por su parte, en su ensayo sobre el vicariato apostólico de Gualaquiza y Méndez, comete serias equivocaciones como cuando afirma en la página 485: «Julio Matovelle (1852 – 1929… fundador de la Orden de Oblatos de María» cuando lo correcto es decir «fundador de la Congregación de Misioneros Oblatos de los Corazones Santísimos de Jesús y María», por lo que nótase negligencia investigativa para averiguar el nombre exacto de la comunidad de padres oblatos, mientras al igual que Quishpe y Regalado confunde a la congregación salesiana con una Orden religiosa, como lo podemos ver en la página 507 cuando Esvertit dice: «Inicialmente, las escuelas se sostenían con limosnas y recursos propios de la orden». Esta confusión se repite frecuentemente en diversas partes de su investigación, por lo que esta equivocación vuélvese común en todos los ensayistas que han participado en este proyecto investigativo de la Sociedad Salesiana del Ecuador.



PARS XLI. En la página 487, Natalia Esvertit trastoca el verdadero nombre del X Obispo de Cuenca (1907 – 1919) y dice: «Las autoridades religiosas, entre ellas el Obispo Espinosa Pólit, elogiaron las tareas desarrolladas por los salesianos a favor de la colonización del Oriente». Inmediatamente, en el respectivo pie de página señala adversas veritas: «Manuel María Espinosa Pólit. Alocución a favor de las misiones orientales del Vicariato Apostólico de Méndez y Gualaquiza, Cuenca, 24 de mayo de 1917».

Si reparamos con mucha atención al año del documento citado in scriptis, que es 1917, colúmbrase que se trata de Monseñor Manuel María Pólit Lasso, quien fue el X Obispo de Cuenca entre 1907 y 1919, lo cual es diferente a decir Manuel María Espinosa Pólit como señala Esvertit trastocando los apellidos del célebre purpurado ¿Con qué personaje habráse confundido vuestra investigadora? ¿Acaso, con el R.P. Aurelio Espinosa Pólit, S.J., benemérito sacerdote jesuita fundador de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador, quien, en todo caso, es otro personaje? Se sabe que Monseñor Pólit era tío carnal del P. Aurelio, pero eso tampoco debería ser una causa para semejante equivocación.


PARS XLII. En la página 494 Natalia Esvertit escribe sobre las misiones orientales, al hablar de Méndez, y dice: «La misión de Méndez se fundó en 1917 y respondió al proyecto que tenían los salesianos de convertir a Méndez, área que daba nombre al Vicariato, en su centro neurálgico…». Este dato se contradice con Quishpe Bolaños, quien afirma en la página 268: «Luego de fundada la misión de Méndez, en 1916…» ¿Cuándo mismo fue creada la misión de Méndez? He aquí la interrogación que es menester que nos la hagamos ante esta imprecisión de los dos investigadores dentro de un mismo libro que perseguía símil objetivo.


PARS XLIII. Un grave error de cálculo encuéntrase en la página 517 cuando Esvertit manifiesta: «Cuando en 1944 tuvo lugar el cincuentenario de la obra salesiana en el Ecuador, se organizó una gira de varios shuar que circularon por todo el país para demostrar los logros de los salesianos». Sin embargo, si consideramos que los salesianos llegaron al Ecuador en enero de 1888 debemos deducir, ipso facto, que dicho cincuentenario celebróse en 1938, pues en 1944 la congregación salesiana llevaba ya, a cuestas, 56 años de presencia en el Ecuador.

En efecto, cabe decir que el 28 de enero del año del Señor de 1888, ocho salesianos dirigidos por el P. Luis Calcagno, SDB, arribaron a Quito. Apenas pisaron tierra ecuatoriana pusieron un telegrama a San Juan Bosco, agonizante en Turín, con el que le decían: «Bosco- Turín (Italia) llegamos bien. Calcagno». Este mensaje fue leído a Don Bosco el 30 de enero, quien ya en el umbral de su muerte los bendijo in persona Christi capitis.
Mapa vial de Morona Santiago con las misiones salesianas


PARS XLIV. En la página 522, otro de vuestros investigadores, Galo Sarmiento Arévalo, trastoca el papel protagónico ejecutado, de momento ad momentum, por algunos actores importantísimos en la evangelización del Oriente ecuatoriano a lo largo de los tiempos y dice: «durante más de tres siglos hayan fracasado las misiones católicas emprendidas, primero por los dominicos, luego las diócesis de Quito y de Cuenca, con el clero secular, los jesuitas, los franciscanos y hasta bien entrado el siglo XX también los salesianos».

Lo dicho no guarda sindéresis con la verdad histórica, pues mucho antes de la diócesis de Cuenca, creada en 1779, a fines del siglo XVIII, fueron los padres jesuitas, en un correcto orden de prelación, quienes desde los inicios del siglo XVII emprendieron la más ambiciosa y eficaz tarea apostólica para la evangelización del Oriente; prueba de ello son las famosas reducciones del Marañón, nunca igualadas en la historia, cuyo desarrollo hubo de colapsar en el año del Señor de 1767, con la expulsión de los beneméritos padres jesuitas de los terrenos de la Real Audiencia de Quito.


PARS XLV. Sarmiento Arévalo, al igual que Quishpe Bolaños, Regalado y Esvertit, tampoco puede discriminar la diferencia sustancial entre lo que es una Orden  y una congregación religiosa y así, en todo su trabajo escribe repetidamente esta confusión cada vez que nombra a los clérigos regulares de algunas Órdenes religiosas o a los padres salesianos en las misiones del Vicariato Apostólico de Méndez y Gualaquiza. Exempli gratia, en la página 523 escribió: «En la época de García Moreno se alentó la presencia misionera en el Oriente y muchas congregaciones como la jesuita pudieron establecerse en la región».

PARS XLVI. En la página 526 Sarmiento escribe unos datos que se contradicen con un texto de la página  de Natalia Esvertit, cuando ambos hablan de un  mismo hecho del año 1870. Leamos primero a Sarmiento, ad peddem litterae: «Los jesuitas entraron a Gualaquiza el 5 de enero de 1870… La misión jesuita de Gualaquiza no prosperó, a pesar que desde Guayaquil llegó la hoy beata Mercedes Molina para ayudar en la educación de los nativos: las enfermedades de los misioneros, las epidemias que azotaron a los shuar y las guerras tribales se volvieron insostenibles, y en mayo de 1872 la misión jesuita abandona Gualaquiza. Se dice que García Moreno estaba muy disgustado por el poco progreso de la misión y el mucho gasto que representaba mantenerla».

IHS, IESUS HOMINEM SALVATOR, el inmortal anagrama de los jesuitas


Por su parte, Esvertit asevera, en la página 484, algunas cosas diversas que dejan en entredicho la verdad sobre este asunto: «Las hostilidades fueron especialmente intensas durante la década de 1870, cuando se produjeron ataques a los entables de Cuchipamba y Bomboiza que se saldaron con la muerte de numerosos jornaleros, lo que produjo la retirada de los jesuitas».

Para Sarmiento las causas por las cuales los padres jesuitas se retiran de Gualaquiza, en 1872, no son las mismas que para Esvertit, quien hace entrever que las hostilidades de los nativos que llegaron a muertes dolorosas habrían incidido para que los padres de la Compañía de Jesús se retirasen de dicha zona a los dos años de haberse emplazado allí. Hubiese sido mejor que las conclusiones de este importante hecho de la historia de las misiones ecuatorianas no sean contradictorias, pùesto que siempre hay que buscar la causa de lo causado en una investigación histórica que guarda rigor metodológico para quienes son los actores del proyecto investigativo; solo así resguárdase que dos investigadores no se contradigan cuando han ido tras las huellas de un mismo acontecimiento dentro de un solo libro. Cuando esto no acontece el lector quédase dubitativo frente a la verdad histórica que resulta distorsionada porque la veracidad del hecho se deslustra a causa de estas ligerezas. Y en ello, los coordinadores de la investigación son quienes debieron precautelar que no acontezcan estas contradicciones que desmerecen el valor real del proyecto histórico salesiano.
 En la foto encuéntrase el P. Francisco Mattana, SDB


PARS XLVII. Algo parecido sucede entre Sarmiento y Regalado, cuando ambos investigadores hablan sobre la expulsión de los salesianos del Ecuador, en 1896 y durante el gobierno alfarista, puesto que tanto Regalado, en la página 441, como Sarmiento en la página 537 cuentan un mismo hecho con diversas causas y distorsionan esa verdad histórica que debióse precautelar ad súmmum.

Prima, leamos a Regalado: «En 1896… los salesianos debieron salir en diversas direcciones. Con la decisión del gobernador Virgilio Morla, allegado a los salesianos, y la carta del superior Francisco Mattana dirigida a Alfaro, la misión de Gualaquiza logró mantenerse».

Ahora confrontemos a Sarmiento y veamos cómo los lectores quédanse en la incertidumbre ante la verdad de los acontecimientos: «Si quieren quedarse los salesianos en Gualaquiza que se queden’ habría dicho Alfaro, seguramente convencido que muy pronto morirían de inanición; pero el padre Mattana, desafiando al presidente y a todos los problemas que le vendrían luego, prefirió quedarse con sus jíbaros, así como lo hicieron algunos jefes conservadores que se refugiaron en esta región  y que Alfaro mandó a buscar sin éxito».

Como veis, reverendos padres salesianos, la verdad histórica sobre la expulsión de los salesianos en 1896, dentro del gobierno alfarista, quédase distorsionada para el lector que desee conocer la relación fidedigna de los asuntos que imbrícanse en esta apasionada historia misionera de la congregación salesiana.


PARS XLVIII. El primer director de las misiones salesianas en el Vicariato de Méndez y Gualaquiza fue el P. Francisco Mattana, SDB, como se ha probado en el mismo libro que comentamos. Sin embargo, Galo Sarmiento Arévalo termina haciéndolo un fraile de la Orden de San Francisco, lo cual es ridículo e inaudito ad verecundiam. Pero no os asustéis con lo que os digo, reverendos padres salesianos, simplemente leed a vuestro investigador Sarmiento en la página 542, nota No. 18: «Ochenta habitantes (en Gualaquiza), según el informe del padre franciscano Mattana al presidente de la república, 1 de agosto de 1906».


PARS XLIX. Al hablar de la fundación de la misión de Macas, Galo Sarmiento se contradice con dos aseveraciones suyas escritas respectivamente, una tras otra, con solo virar una página del libro. Así, en la página 547 dice: «Luego de algunas visitas temporales de los misioneros (a Macas), Comín decide fundar la misión de Macas, para lo cual, el 7 de marzo de 1924 envía al P. Salvador Duroni junto con el padre Alberto Castagnoli y el coadjutor Víctor Arévalo, con el encargo de dar inicio a la nueva obra». Enseguida, en la pág. 548 escribió sensu stricto: «Poco a poco se fueron consolidando otras presencias misioneras en Méndez (1916), Aguacate (1921), Macas (1926)…».


PARS L. En la página 551, Sarmiento digita mal un año y hace retroceder un siglo a una secuencia de fundaciones salesianas como lo podemos ver en el respectivo texto: «Así, en 1943 se funda la Misión Salesiana de Sevilla Don Bosco, en 1943 la de Yaupi, en 1951 la de Bomboiza, en 1954 la de Chiguaza, en 1858 la de Taisha, en 1968 se establece la misión en Santiago…».

Señor Blas Garzón/ Otro coordinador del proyecto y Director de Cultura de la UPS

PARS LI. Asimismo, uno de los coordinadores del proyecto editorial, Blas Garzón Vera, comete las siguientes equivocaciones en la introducción de la tercera parte de la obra. En primer lugar, se hace eco de uno de los errores más graves de Juan Fernando Regalado Loayza, a quien no ha supervisado correctamente, y dice, a su manera, en la página 406 sponte sua: «Los datos históricos demuestran que la primera casa salesiana en Cuenca fue establecida en 1893, con el apoyo de personalidades como el ex presidente Luis Cordero, el padre Julio María Matovelle y el obispo Miguel León». Ya hemos probado ut supra, en la parte XXVIII de esta carta, que el obispo Miguel León nada tuvo que ver en la llegada de los salesianos a Cuenca en 1893, porque 3 años antes había dejado de ser Obispo de la diócesis y quien apoyó fue mas bien Mons. Benigno Palacios Correa, in illo tempore Administrador Apostólico de Cuenca en sede vacante.



PARS LII. En la página 407, al hablar del P. Crespi, Blas Garzón Vera incurre en una imprecisión sine scrupulus: «Actualmente, la vida de este sacerdote se encuentra en causa de beatificación». Esto no es apropiado decir, puesto que la vida del P. Crespi no es la que se encuentra en causa de beatificación sino el propio benemérito salesiano que hállase en la eternidad. Se halla en trámite, ante la Santa Sede, una causa de beatificación para la cual se ha presentado un informe sobre la vida y las virtudes del P. Crespi, como lo prescribe el Derecho Canónico, pero esto es muy diferente a lo expresado por Garzón.



PARS LIII. En la página 408, Blas Garzón confunde  a las instituciones salesianas relacionadas con el P. Crespi y escribe: «A este salesiano también se le otorga la fundación de varios establecimientos educativos, destacándose… en el ámbito de las artes y oficios la Escuela Cornelio Merchán, que más tarde daría paso al Colegio Técnico Salesiano». Lo dicho no es verdad, pues la Escuela «Cornelio Merchán» es hoy la Escuela «Carlos Crespi» y fue el instituto «Cornelio Merchán» el que dio paso al Colegio Técnico Salesiano de la ciudad de Cuenca.

Misión de Kuchantsa/ Méndez

Reverendos padres salesianos: todas estas observaciones que me permito haceros llegar in scriptis, a través de esta misiva, atañen a la ciudad de Cuenca y su área de influencia para la labor salesiana con el Vicariato Apostólico de Méndez y Gualaquiza, ámbito dentro del cual he encontrado estos graves atropellos en contra de la historia salesiana y la propia historia cuencana o ecuatoriana. Existen dentro del libro varios ensayos dedicados a la labor salesiana en Quito, Guayaquil, Riobamba y algunas otras esferas de acción pastoral de los hijos de Don Bosco, ante las cuales sería bueno que quiteños, guayaquileños, riobambeños y otros ciudadanos ecuatorianos se pronuncien si encontraren equivocaciones que alteren su propia historia, por lo que mi análisis no abarca con detalle a todo este libro, pero deja una idea clara de que, al menos con respecto a la ciudad de Santa Ana de los Ríos de Cuenca y a la obra salesiana realizada en esta zona, existen graves yerros que empañan a este proyecto editorial de gran envergadura y así, consumatum est, la obra constituye un trabajo de dudosa credibilidad.


Por ello, cum animus corrigendi, quiero que sepáis que en mi análisis subyace un honesto deseo de levantar una voz en defensa de la verdad histórica que no reluce en este libro a causa de estos dislates y despropósitos que debieron ser revisados y corregidos antes de que el libro vaya a imprenta.

Es de veras grave tomar a los hechos históricos con liviandad y ligereza para luego, post factum, coger la pluma con lenidad e irresponsabilidad y, tal como si fuese un escalpelo, blandirla como espada veleidosa que destroza a la historia, per fas et per nefas, en su más profunda esencia. Ese modus operandi que es propio de los investigadores irresponsables debe ser condenado de vita et moribus en una época en la que muchos académicos disfrazan su ineptitud con la exhibición de títulos de cuarto nivel que no garantizan ese rigor científico y metodológico que la ciencia histórica exige a los verdaderos hombres de pluma que tienen conciencia de que hay que escribir siempre in veritas semper fidelis.

Debemos manifestar, cum bona diagnosis, frontal rechazo a las publicaciones mal hechas realizadas in honorem invencibilis ignorantia et adversas respectum pro Historia.

Recibid un cordial saludo in Iesu, Pontifex qui tradidisti temetipsum Deo oblationem et hostiam,

Diego Demetrio Orellana
Datum Concha, super flumina Tomebamba, mensis februarius, die XIII, reparata salute Anno Dominicae Incarnationis MMXIII, in sollemnitate quarta feria cinerum

OPINIONES CIUDADANAS

DE: Edwin Chávez Medina
PARA: DIEGO DEMETRIO ORELLANA
FECHA:  feb 24 a las 3:26 PM

Navegando con mi barca virtual por los imprevistos mares de la red, sin pensarlo atracó mi nave en inesperado puerto que resultó ser su interesante blog. Me llamó particularmente la atención las observaciones que Ud. hace al libro que un grupo de investigadores publicó sobre  la obra de los salesianos en el Ecuador. Muy acuciosas y precisas sus correcciones a la serie de errores que los investigadores cometen en el libro de marras. No he leído el libro motivo de su análisis, para un agnóstico como yo resulta un tanto indigesto leer un libro de carácter histórico-religioso de mas de 700 páginas.
EDWIN CHÁVEZ. 
  

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