«MAGNA CALAMITATEM IN CULTURALIS MUNDUM» o «UNA GRANDE CALAMIDAD EN EL MUNDO CULTURAL» representa la Orquesta Sinfónica de Cuenca (OSC) en un catastrófico escenario que perfílase entre la desatención gubernamental, el irrespeto a sus artistas, las amenazas de destitución del actual director musical, Augusto Carrión, y frecuentes desavenencias con la directora ejecutiva de la institución, Johana Lucero Gushñay, gravemente denunciada de incapacidad para el cargo, mientras su elección como directora, según los denunciantes, hállase viciada de irregularidades, con trámite en la Contraloría, por lo que su legitimidad pónese en duda in claritatis honorem.
Quid pro quo, esta investigación ha realizádose amparados en el artículo 66 de la Carta Magna de la república, con el convencimiento de que «VERITAS SIT VISIBILIS» o «LA VERDAD DEBE SER VISIBLE» estando adelante el derecho ciudadano a una información veraz en torno al interés público. La investigación fundaméntase en fuentes y pruebas irrefutables. Ergo, dígase que, en la selección de Lucero, al parecer, han irrespetádose regulaciones, mientras el director musical, Augusto Carrión Rodas tiene un apoyo de un grupo de 24 músicos y hállase con la cuerda al cuello ante tintineantes anuncios de destitución. El problema complícase con frecuentes denuncias de acoso laboral dentro de la orquesta, en contra de sus dirigentes, al calor de persecuciones infames, a merced de los caprichos y al vaivén de los antojos de los cuestionados administrativos.
Para colmo, el espacio físico que ocupa la Sinfónica, en el viejo edificio del colegio Borja, en Pumapungo, hállase con goteras que no arréglanse a tiempo, obstaculizando el trabajo del conjunto orquestal in urbe nostra semper afflicta. El agua cae en medio de los asientos y los atriles de los músicos, en la sala de ensayos, mientras el Ministerio de Educación y Cultura ni preocúpase del salvataje de la edificación in communitate nostra.
La calamitosa situación del viejo edificio del querido colegio Borja, que no es para nada resguardado por el Estado, contraviene las normas técnicas en seguridad e higiene que el Ministerio de Trabajo ha expedido in sanitatis honorem.
CUESTIONADO PERFIL DE JOHANA LUCERO, DIRECTORA EJECUTIVA
En la página web del Ministerio de Educación y Cultura consúltase el perfil de JOHANA ALEXANDRA LUCERO GUSHÑAY, directora ejecutiva, a quien nunca ha conocídosela como mujer culta en el mundo musical morlaco in culturalis res. Supónese que quien está en tal cargo debería saber de música clásica y orquestal, mas los denunciantes afirman que Lucero exhíbese como profesora de piano sin haber tocado tal instrumento -ante la orquesta en pleno- y sin que los artistas sinfónicos hayan escuchádola interpretar nada en el teclado, toda vez que en su currículum vitae consígnase que es profesora de dibujo del colegio Corazón de María, donde dirigió el coro de las oblatas, a la vez que funge de corista del conservatorio José María Rodríguez, mas los artistas orquestales tampoco han escuchádola jamás interpretar música coral, sin que sépase si es cantante lírica o solista, ars gratia artis. En su perfil aparece como gestora de proyectos de vinculación con la Casa de la Cultura, lo cual aléjala más de los méritos para ser directora ejecutiva de la Sinfónica, Sin embargo, en su currículum ubícasela como destacada corista en el coro del conservatorio, ente que obtuvo la presea Guadalupe Larriva, en el año 2018. Mas si el conjunto coral beneficióse del galardón no significa que tal mérito débase a que Lucero sea su cantante, como hácese constar, ad absurdum in ciberspatium. Lucero exhibe dos maestrías en Musicoterapia y Educación Básica y su formación de cuarto nivel tampoco legitímala para ser directora ejecutiva de la OSC in culturalis res, mientras varios de sus estudiantes opinan que, como profesora de piano, en el conservatorio, fue pésima in calamitatis honorem y como inspectora fue malqueriente. Para colmo, los denunciantes dicen, en esta investigación, que ha habido maltratos a los coristas del conservatorio en complicidad con María Eugenia Arias, la directora. Para colmo, Lucero aparece como fotógrafa y diseñadora gráfica, actividades que nada tienen que ver con un perfil de directora ejecutiva de una sinfónica.
UNA DEPLORABLE LISTA DE CONTRINCANTES A LUCERO
En el concurso para director ejecutivo de la OSC hubo una hambruna para no contar con buenos candidatos, en una calamitosa lid donde no puédese saber quién mismo de los postulantes era mejor o peor in stricta veritas. Al truculento proceso presentáronse como aspirantes: Maza Arrobo Wilson, Chuquiguanga Morales Adrián, Arindia Cordero Cristina, Lucero Gushñay Johana y Sánchez Racines Gabriela. Ninguno destácase con buena retórica, por lo que es sorprendente que Lucero pudiere haber sido la que mejor habríase desempeñado in via artis et secundum artem. Tanto más cuanto que su calificación fue de 8.78, frente a Maza, que tuvo 8.14 ante al resto, que tuvo 7 puntos
EN LA CONTRALORÍA GENERAL DEL ESTADO DESCALIFÍCASE A LUCERO
El 12 de noviembre de 2025, Silvia Lorena Muñoz denunció a la Contraloría General del Estado que Lucero no cumple el perfil requerido para el cargo, al carecer de 5 años de experiencia administrativa en la función pública y no poseer un título en administración in veritatis honorem. No obstante, fue electa como directora ejecutiva, al socaire de este requerimiento. Muñoz afirma que la administradora del concurso, Tania Fernández, ocultó información a que el tribunal no verifique los méritos de Lucero, quien incluyó certificados que no avalan su supuesta experiencia administrativa en el sector público.
Augusto Carrión, director musical de la Orquesta Sinfónica, fue miembro del tribunal que calificó a Lucero, quien una vez electa ha mostrado una permanente ojeriza con Carrión, acaso en feroz represalia por haber éste pedido verificar la información de los méritos que Lucero no posee. No obstante, la Contraloría General del Estado hállase por emitir un informe final sobre este caso, con lo que Lucero podría perder su cargo para el que múltiples voces sinfónicas álzanse exigiendo justicia in claritatis via.
UN CUESTIONADO RESPALDO DEL CONSERVATORIO JOSÉ
MARÍA RODRÍGUEZ
AMENAZAS DE QUE EL DIRECTOR DE LA SINFÓNICA SERÁ REEMPLAZADO
Ab intra societatis, las amenazas constantes de que Augusto Carrión será defenestrado como director musical de la Sinfónica provocan división entre los músicos, en medio de frecuentes gritos estertóreos de Lucero y el estallido de traiciones infames. Así, el 29 de octubre de 2025 hízose una acta con los instrumentistas para proponer candidatos a la dirección orquestal. De 8 opciones, los músicos votaron por 5 candidatos: Iñigo Pirfano, Augusto Carrión, Andrea Vela, Yuri Sobolev y David Harutyunyan.
Al día siguiente, el 30 de octubre de 2025, el Ministerio de Educación y Cultura convocó una mesa de trabajo para definir una terna de entre los perfiles seleccionados para la sucesión del maestro Carrión. Sub specie instantis, el jefe de los metales, Dino Paccha, habiendo resuelto que respaldaría al maestro Carrión terminó apoyando a Andrea Vela para la dirección de la Orquesta Sinfónica de Cuenca, lo cual disgustó a sus mandantes.
Quid pro quo, la traición de Paccha hizo que 24 de los 50 artistas sinfónicos dirijan una carta a Gilda Alcívar, ministra de Educación y Cultura, con fecha 9 de diciembre de 2025, para que Carrión sea ratificado como director orquestal. Los músicos consideran que «el maestro Augusto Carrión ha logrado un notable nivel artístico de la orquesta, reconociendo su liderazgo, su vocación formativa y profesionalismo que ha promovido la cohesión interna, el desarrollo técnico y la proyección cultural».
El 10 de diciembre de 2025, el Ministerio de Educación y Cultura respondió a los artistas diciendo que valórase la adhesión pero «que este respaldo no es vinculante para el ministerio», habiéndose definido una hoja de ruta para la elección del nuevo director ejecutivo. Roberto Insuasti, Subsecretario de emprendimientos, artes e innovación, suscribió la misiva. El acuerdo ministerial No. MCYP-MCYP-2025-0179-A, del 1 de septiembre de 2025, regula el reglamento de designación de directores ejecutivos y directores orquestales sinfónicos. El ministerio aduce que el 30 de octubre del 2025 hízose la mesa de trabajo en Cuenca para preseleccionar perfiles para la sucesión del maestro Carrión, como hémoslo narrado ut supra. Los músicos han interpelado a Paccha, vis a vis, a causa de su oprobiosa felonía, hasta hacerlo confesar que: «…cuando fue a la mesa de trabajo, el 30 de octubre, la directora ejecutiva y la directora de talento humano le disuadieron para no dar el nombre de Carrión para la terna, entre los cinco maestros escogidos por el grupo. Así pues, mocionó a Andrea Vela para desplazar a Carrión…». Terribilis et horribilis in via maledicta… Trátase de una inverecunda traición que, para repararla, Paccha firmó la carta de respaldo a Carrión que 24 músicos sinfónicos enviaron a la ministra Alcivar el pasado 9 de diciembre.
Rebus sic stantibus/ Estando así las cosas, el proceso de selección de ternas para la sucesión de Carrión no parece transparente, dicen los denunciantes, a fuer de las amenazas de Lucero, las que escúchanse en los pasillos y los corrillos de la orquesta, diem per diem, con los anuncios de que «ya mismo viene el nuevo director…», «que el próximo mes…», «que después de carnaval…», «que a fines de marzo…», «que luego de la semana santa…», «que ya está la vuelta de la esquina…», «que el día de la madre…» y así, la vida pasa en la OSC ad calendas graecas, como las amenazas del emperador Trump para desaparecer a toda la civilización persa, sub specie instantis, sin que llegue el día de la debacle ni por obra y gracia del Espíritu Santo, Dominum et vivificantem…
In medias res, parece confirmarse que la animadversión de la directora
ejecutiva de la OSC contra el maestro Carrión es por haber exigido éste que se
muestre el curriculum vitae de Lucero para verificar sus méritos,
ipso facto, cuando elegíanla como titular administrativa de la
orquesta y su carpeta ocultóse a la verificación del jurado de selección. Ergo,
parapetada desde el impío andarivel de la revancha, entre incertezas, amenazas
y anuncios que no concrétanse, hay temor de que el maestro Carrión habría sido desplazado
de la terna que deberá contemplarse para su sucesión in via iustitiae…
Pero la cosa no quédase allí y, en un cruce de palabras, Lucero ni siquiera pudo cuidarse de evidenciar su malquerencia hacia Carrión al haber manifestado a éste que «así como ud. tiene sus amigos en la orquesta, yo también los tengo para apoyarme» en clara alusión a su antipatía al director musical de la sinfónica para que sea destituido y acaso demostrando cómo ha dividido a la orquesta.
MALTRATOS A LOS INTEGRANTES DE LA SINFÓNICA
El ambiente laboral de los 50 artistas sinfónicos es de cotidiano sobresalto. La situación es simple: dividir a los músicos a que los más sumisos y timoratos o los jóvenes que ingresan por contratos ocasionales o nombramientos provisionales sean serviles a la cuestionada administración. Así, hay nuevos instrumentistas que apoyan la mala gestión de Lucero y enzárzanse en conflagraciones y chismes. Los nóveles músicos son hoy la mayoría de la cincuentena de artistas e ingresan escuchando los gritos de Lucero de que pronto cambiará al director Carrión con ofertas de estabilidad a la orden del día, como si tratárase de una feria laboral, mientras los músicos más veteranos o aquellos de fuerte personalidad son perseguidos diem per diem in via iniquitatis… Hay una retahíla de represalias detrás de los artistas de la OSC.
Desde el año 2018, por gestiones de Michael Meissner y Gabriela Sánchez, los músicos sinfónicos tienen un régimen especial de trabajo con 4 horas de ensayos en orquesta y 2 horas de trabajo a domicilio. In via scientiae, Freddy Lojano dice que la razón de este peculiar régimen débese a que, in sanitatis honorem, considérase que el oído de un músico no puédese someter a constantes ruidos de altos decibeles. Los sonidos orquestales oscilan entre 140 y 200 decibeles si todos los instrumentos tocan; por eso, los artistas no deben tener más de 4 horas en ensayos globales. Sin embargo, denúnciase que bajo la cuestionada administración de Lucero preténdese incrementar a 8 horas el tiempo laboral diario, irrespetando el derecho alcanzado in dignitatis honorem. Ad interim, los sueldos de los músicos no han tenido aumento desde hace 15 años y no existe una homologación salarial. La ausencia de mejoras salariales desmotiva, en una especie de tedium vitae que afecta la armonía de la Sinfónica.
Los músicos jóvenes han devastado todo per fas et per nefas, integrando una asociación de defensa profesional que por estar al mando de músicos inmaduros no reivindica a los integrantes de la Sinfónica por los maltratos y vejámenes de los que son objeto, al no tratárselos como profesionales especializados de alto nivel. Ni siquiera han podido planificar una agenda u hoja de ruta en la defensa profesional de sus compañeros.
Las quejas contra Lucero multiplícanse in crescendo dentro de
la orquesta: acúsanla de incumplir su horario y llegar tarde a la oficina. Al
parecer, dice hacer gestiones para la orquesta sin resultados que mírense
tangibles pues no logra gestionar buenos escenarios para las presentaciones sinfónicas.
Prácticamente, acúsanla de no tener un modelo de gestión pro culturalis
beneficio. Los músicos deberían presentarse en teatros grandes; sin
embargo, Lucero solo consigue iglesias. En lo que va del año 2026 la OSC ha
realizado sus conciertos de temporada más en templos católicos que, además, no
son óptimos para conciertos sinfónicos. Asimismo, Lucero no entrega flores a
los solistas, un elemental signo de urbanidad en las sinfónicas mundiales. Existen
quejas a la Contraloría para intervenir, ipso facto, a fin de
verificar si en la renuncia del diseñador gráfico de la orquesta, Danny Calle, con
un salario de USD 986,00 mensuales, hay irregularidades en su sucesor ¿acaso
por parentesco con las cuestionadas autoridades de la orquesta?
A similis, denúnciase también que mientras los empleados de la administración de la orquesta tienen la prerrogativa de cobrar horas extras, los músicos de la Sinfónica no cuentan jamás con horas extras pagadas. Así las cosas, desde la otra orilla, la sala de ensayos de la orquesta es un peligro por las goteras y la destrucción del edificio, Los músicos no tienen una sala de descanso, menos un comedor, los baños de los artistas son una calamidad, en tanto las oficinas administrativas son lujosas a más no poder, con baños limpios y privados, disponiendo incluso de un exclusivo comedor para el personal.
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Adversum artis, dígase que el mal gusto de los administradores impera cuando, sin ningún sentido estético, mandaron a confeccionar unas horripilantes casacas institucionales, nada elegantes, que los músicos rehúsan utilizarlas como uniforme, a causa de su fealdad in extremis.
Para que el pecado sea mortal, en las redes sociales de la Sinfónica hay censura al libre pensamiento. Público que cuestiona a la institución es bloqueado y los comentarios que reclaman elimínanse en un santiamén. Al parecer, en la Sinfónica no acéptase el pensamiento crítico ni la disidencia in via libertatis. La directora de comunicación, Ana Dávila de Gárate, debería rendir cuentas de estos abusos, dicen los denunciantes.
El director musical, Augusto Carrión, ha pedido hablar de las necesidades de la OSC sin que háyanlo escuchado los administrativos e incluso el propio ministerio del ramo in quítense urbe. Es triste contemplar, in medias res, la indignación de los integrantes de la orquesta al tratárselos como trabajadores rasos y no como artistas de alto rendimiento. En este contexto, parecería que el reino del terror ha impuéstose en la Sinfónica de Cuenca con paroxísticos niveles, debido a la presencia de delirios persecutorios en la directora ejecutiva y sus colaboradores. Silencio, llanto, pánico y crujir de dientes experimentan los cuestionados directivos de la Sinfónica… In extremis, el pánico es de tal calibre, que han obligado a los 50 músicos de la orquesta a firmar un horroroso ACUERDO DE CONFIDENCIALIDAD Y NO DIVULGACIÓN DE LA INFORMACIÓN, con cláusulas inconstitucionales que atropellan los derechos ciudadanos de los artistas. En el numeral 3.2.1 estipúlase ad absurdum: «No revelar, divulgar o facilitar bajo cualquier forma a persona alguna, sea natural o jurídica, pública o privada, o de cualquier otra naturaleza y a no utilizar para su propio beneficio o para beneficio de un tercero, parte o toda la información generada o custodiada durante la vigencia de este instrumento…». Este absurdo acuerdo de confidencialidad fue firmado el 10 de febrero de 2026, haciendo que los músicos no quieran hablar públicamente de la desventurada y catastrófica situación de la Sinfónica de Cuenca. Algunos han entrado en paranoia y el espanto es de tal calibre que han terminado en el diván de los psiquiatras y los psicólogos in sanitatis via.
El acoso laboral, según los denunciantes, es práctica constante de la administración y en ese espeluznante reino del terror emergen, ad nauseam, otros incidentes alrededor de un personaje sobre el que pesan varias acusaciones: Susana Guncay, Jefe de Talento Humano, quien acopia varias quejas de acoso laboral. Existe mal asesoramiento de Talento Humano, implementando malestar laboral indefinido. Los denunciantes dicen que Guncay posee, al parecer, un carnet de discapacidad por el que trataríase de una persona sorda. Sin embargo, escucha a la perfección y nadie ha constatado que utilice audífonos o equipos audiológicos como «INSTRUMENTUM LABORUM» en el desempeño de su cargo. También, Guncay justiíicase de sus inicuas acciones diciendo que adolece de problemas psiquiátricos… Terribilis et horribilis in sanitatis via.
Revisando las denuncias de acoso laboral que hállanse archivadas en el Ministerio de Educación y Cultura, in quítense urbe, puédense descubrir los nombres de los músicos que han sido perseguidos de manera infame. Ad exemplum, el artista Jackson Sánchez denuncia por acoso laboral a Guncay, acusándola de discriminación, xenofobia y trato humillante y degradante. Juan Bosco Villazhañay Vicuña también quéjase de acoso laboral, incluso al abogado de la OSC, Patricio Villavicencio. Johana Astudillo quéjase de obstaculizar pagos por parte de Guncay. Las personas que trabajan con el maestro Carrión han terminado renunciando, a causa del fétido y fosco ambiente laboral, como el caso de Lorena Muñoz. La propia ex directora ejecutiva de la orquesta, Graciela Sarmiento Oleas, con fecha 20 de noviembre de 2024, denuncia con el oficio OSC-OSC-2024-0182-O que Susana Guncay acósala laboralmente y que «han sido reiteradas las ocasiones en las que me ha llamado corrupta sin tener evidencia al respecto…». Guncay podría incluso ser demandada penalmente por injurias a Graciela Sarmiento, mientras el irrespeto para su jefe es causa de ludibrio y oprobio.
Sarmiento, directora ejecutiva de la Orquesta Sinfónica con acción de personal No. IFC-00131-204, de fecha 17 de octubre de 2024, en su denuncia de acoso laboral, señala que: «…Guncay profería gritos y críticas a mi trabajo, sin sustento alguno incluso llamándome corrupta…. Una vez posesionada como directora ejecutiva de la orquesta, por parte de Guncay, tuve una falta de colaboración y proactividad… el 12 de noviembre de 2024, a las 15:30, Susana Guncay ingresa a mi oficina… y me dice: “Acaso no sabe cómo funciona el sector público y que no tenga actitudes estúpidas”, ante lo cual le dije que se retire; sin embargo, la funcionaria volvió a llamarme corrupta y le pedí que no emita acusaciones sin pruebas… habiéndole pedido que se retire hizo caso omiso, se puso de frente en la puerta… y con actitud desafiante me dijo: “y si no quiero”, ante lo cual volví a exigir respeto y finalmente abandonó mi oficina diciéndome…: “estúpida”, además de hacer críticas a mi fisiología corporal, siendo este actuar de Guncay inaceptable…». Ad concludendi, dígase que la denuncia de Sarmiento pareciera estar dirigida en contra de una terrorífica mindala de mercado in urbe nostra semper afflicta y cuesta mucho creer que trátase de una funcionaria de la Sinfónica de Cuenca.
El no entender la especial condición de los músicos, con la prerrogativa de las 4 horas en la orquesta, hace que Lucero y Guncay pretendan aumentar su carga horaria como si tratáranse de obreros que laboran de sol a sol, ad experimentum in calamitatis modus, mientras el acta de una asamblea de los músicos, el 20 de noviembre de 2024, sobre los problemas de la OSC, consigna in scriptis: «5. Interviene una instrumentista indicando que el ambiente laboral de la institución, generado por Talento Humano, específicamente por la Jefe de Talento, afecta el desempeño del cuerpo musical y su relación con la administración de la OSC; existe falta de comunicación y hace hincapié en que por expresarse en la reunión muy seguramente existirán represalias de la jefe de Talento Humano… 6. Interviene otro instrumentista y señala el malestar que genera Talento Humano a todo el personal de la OSC. 7. Interviene otra instrumentista e indica que en la OSC se dieron temas de acoso laboral, donde Talento Humano no realizó el proceso que corresponde... 9. Interviene otra instrumentista indicando que Talento Humano no genera acuerdos sino todo lo contrario. 10. Interviene un instrumentista más indicando que la Talento Humano ha generado más desacuerdos y malestar a todo el personal de la institución y que el cuerpo musical siente que es una persecución que no pueden moverse en ningún momento; sin embargo, para otras personas sí son condescendientes o permisivas. 11. Interviene otro instrumentista que siente persecución por Talento Humano. 12. Interviene otro instrumentista: …Talento Humano debe comprender al ámbito artístico cultural, que no es igual a los administrativos en cuanto al trabajo que requiere más sensibilidad y concentración para la ejecución... En esta asamblea se acuerda realizar un seguimiento permanente por parte del IFCI a la Unidad de Talento Humano… Disponer a Talento Humano el apoyo a la gestión de la OSC y mejorar el ambiente de trabajo». (Puédese consultar esta acta en la página web del ministerio y verificar los nombres de los denunciantes a Guncay in iustitiae honorem).
En esta cadena de persecuciones los denunciantes dicen que en Talento Humano inventánse infracciones para sancionarlos injustamente. Algunos músicos añaden que Guncay díjoles en una ocasión algo que la grabaron: «donde hay la ley existe la trampa y yo lo sé…». Mediante un permiso laboral de tres meses, en la administración de Graciela Sarmiento, Talento Humano obstaculizó y puso trabas para contrataciones in via iniquitatis. Así consta en el informe de labores de Sarmiento, ex directora ejecutiva de la OSC, antes de la cuestionada asunción de Lucero, señalando: «A pesar de que desde enero de 2025 he realizado mis actividades con una total falta de colaboración, hasta el mes de abril no se ha podido contratar procesos de contratación pública».
Hay sentencias que desacátanse en insolente desafío a la justicia. Fabián
Peralta, ex trompetista jubilado de la orquesta, quéjase que no le cancelan el
bono de jubilación, problema que, según el denunciante, es por negligencia de
Mónica Narváez, asistente de Talento Humano. Por otro lado, el machismo en la
OSC es otro tormento de infaustos sucesos para las instrumentistas, siendo
extraño que una institución manejada por mujeres permita un feroz machismo en
ccntra de las mujeres, en un ambiente que reproduce los patrones patriarcales
de conducta morlaca adversum mulieris dignitatis.
Pero, ex contradictionem, la Sinfónica, en 55 años de existencia, no ha cumplido un rol educativo para que los cuencanos posean un buen nivel de apreciación musical in culturalis aspectibus. Así, el público que asiste a los conciertos no es mayormente cuencano sino extranjero… Parecería que la Sinfónica de Cuenca no es la ORQUESTA DE «LA CIUDAD CARGADA DE ALMA» sino la ORQUESTA DEL ASILO DE ANCIANOS DE LA COMUNIDAD DE JUBILADOS AMERICANOS Y EUROPEOS que cáusannos, con su presencia, una rarísima hibridación en la ciudad, haciendo que los cuencanos caigan en las feroces fauces del complejo de inferioridad por el que los morlacos subyúganse ad nauseam, adversum dignitatis, ante los extranjeros y forasteros in vita societatis.
Por otro lado, el no arreglar las goteras del viejo edificio del querido colegio Borja y someter a los músicos a que trabajen sobre cochas de agua en el piso de la sala de ensayos, es un irrespeto máximo que atenta contra la dignidad de los integrantes de la orquesta, en tanto, a contrario sensu, las oficinas de Lucero y de toda el área administrativa son espacios de lujo que contrastan con la triste realidad de la Sinfónica de Cuenca in civitatis historia apud flumina Tomebamba.
UN FATAL DESTINO DE DIRECTORES ENCARGADOS AB INTRA SOCIETATIS
Los denunciantes dicen que la OSC ha tenido un via crucis desde el año 2021, con directores ejecutivos encargados comenzando desde Fernando Vargas, pasando por el abogado de la orquesta, Patricio Villavicencio, Graciela Sarmiento, Susana Guncay y Verónica Segarra para concluir con la cuestionada administración de Lucero, quien es titular pero su nombramiento hállase denunciado a la Contraloría General del Estado.
UN TERRENO DE LA ORQUESTA Y UN EDIFICIO QUE SOLO QUEDA EN SUEÑOS
Ante el catastrófico panorama de las goteras del viejo edificio del querido colegio Borja, donde la Orquesta Sinfónica de Cuenca vive tan estupefaciente vía crucis, la viceministra Romina Muñoz presagia que pronto la Sinfónica será trasladada pro tempore a un local provisional, mientras un terreno de la orquesta, adquirido hace décadas, en la Avenida 12 de Abril, junto al centro comercial Los Nogales, será utilizado finalmente para construir el añorado edificio de la Orquesta Sinfónica de Cuenca. Pero cual si fuese un sortilegio, la viceministra niégase a dar detalles de sus promesas diciendo que será una sorpresa, siendo una oferta que no llega y que esfúmase como el humo del cigarro que serpentea difuso en su sinuoso trajín in excelsis ad futuram rei memoriam. Ha pasado un mes del anuncio y los músicos de la orquesta siguen trabajando en medio de las goteras del viejo edificio jesuita del querido colegio Borja in historia Societatis Iesu.
Sin embargo, el terreno de la orquesta es usado como parqueadero y los directivos de la institución, por décadas, perciben los alquileres del parqueo pero jamás han preocupádose de construir un edificio propio, sin que hasta hoy exista ni siquiera un proyecto de planos para la añorada edificación.
Parecería que en el Ministerio de Educación y Cultura recién empiezan a buscar,
pro tempore, un local para la OSC, pues el contrato de administración
del viejo edificio del colegio Borja concluye en marzo de 2026. A la fecha, en
la primera quincena de abril, la OSC estaría sin local, utilizando un bien
inmueble cuyo contrato de uso hállase caducado y su directora ejecutiva ni
siquiera ha podido resolver este galimatías, negligencia que podría acarrear
impredecibles consecuencias legales, aunque, ad interim,
Monserrath Tello Astudillo de Colón Bravo Delgado, directora del Museo
Pumapungo, ha propuesto que si no consíguese un local la orquesta siga
utilizando el edificio del antiguo Borja, con goteras y destrucción galopante,
bajo un trueque por el que la OSC paga un estipendio al técnico que trabaja en
el teatro del Museo Pumapungo, el cual sirve tanto a la orquesta como al museo in
culturalis res, super flumina Tomebamba.
Ad concludendi, colúmbrase entonces que en la Sinfónica de Cuenca existen
dos caras de una misma moneda: la imagen externa, en donde todo parece perfecto
y mirífico, extra muros, con elegantes presentaciones de la
orquesta y un alto rendimiento profesional de los músicos, frente a una imagen
interna que expavécenos el alma de profundis, tristis et afflictis in via
dolorosa, puesto que desde adentro, intra muros, los
músicos viven un candente y escalofriante infierno con infames y tunantes diablillos
que actúan con vesania y con insania, socavando a la institución para
destruirla o devastarla ab intra in fatalis hora, tal como el
escalpelo que adora la carne que devora in via maledicta et in
iniquitatis honorem, ante omnia et super omnia, inter animus necandi et animus
furandi, in urbe nostra dilectissima in culturalis mundum.
ABOGADO DIEGO DEMETRIO ORELLANA
In conchense urbe, mensis aprilis, die primus supra decimus, reparata salute Anno Dominicae Incarnationis MMXXVI, in sollemnitate Paschalis.




































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