lunes, 3 de diciembre de 2012

BODAS DE ORO DE LA IGLESIA MATRIZ DE GUALACEO



«Ad Deum qui laetificat vita nostra»



Cuando el Creador es quien guía nuestras existencias las grandes cosas ejecutadas por el hombre han sido siempre dedicadas a «Dios, que alegra nuestra vida», como dice, en la maravillosa y culta lengua latina, la frase introductoria de esta nota sobre el libro BODAS DE ORO DE LA IGLESIA MATRIZ DE GUALACEO, preparado con motivo de cumplirse 50 años de la inauguración de este templo el próximo día 8 de diciembre del año del Señor de 2012, en la festividad universal de la Inmaculada Concepción.


En efecto, hace 50 años, el 8 de diciembre de 1962, Monseñor Miguel Cordero Crespo, Vicario General de la Arquidióceis de Cuenca, inauguraba solemnemente este templo construido por espacio de una década, desde el 20 de abril de 1952, iniciado bajo la dirección del P. Tarquino Muñoz Burgos y levantado por el dinámico y entusiasta P. Guillermo Andrade Moreno, Vicario de Gualaceo in illo tempore, con el esfuerzo y la generosidad de los gualaceños, siempre abiertos a las grandes manifestaciones espirituales que permiten, cum affectio originalis, la realización de gigantescas empresas para la mayor gloria de Dios.

Y es que construir una iglesia de grandes proporciones en una ciudad pequeña es de veras un emprendimiento de altos quilates, solo posible de consolidar con fe y compromiso solidario, pero sobre todo con la voluntad colectiva de toda una comunidad que cree en su destino y busca su engrandecimiento con la pasión que el amor a la patria reclama diem per diem.

De esta manera, la iglesia matriz del pueblo al que desde inmemoriales tiempos se lo conoce como el «Jardín Azuayo» se ha constituido, ab aeterno, en un ícono arquitectónico de singular prestancia y emblema inconfundible del espacio urbano en el que se erige esplendorosa la progresista ciudad de Santiago de Gualaceo, «Patrimonio Cultural del Ecuador» y centro importante de desarrollo de la provincia del Azuay.

No obstante, el templo guarda un precioso legado de las dos iglesias que lo precedieron, con una serie de imágenes religiosas elaboradas desde la Colonia y la época republicana, tanto en pintura y escultura, como con un retablo revestido de pan de oro de 24 kilates que se instalará en el antiguo baptisterio del templo y que formará parte del museo religioso que se viene gestando en la comunidad gualaceña para albergar bellos tesoros patrimoniales que pertenecieron tanto a la primera iglesia colonial de Gualaceo erigida desde cuando, por la década de 1540, establécese un asiento minero de especial importancia para la Corona española, como a la segunda iglesia matriz, levantada por el año de 1851, cuando es consagrada para ser un ícono representativo de la hermosa arquitectura republicana que se ha gestado en el Ecuador entero, con signos inconfundibles de estética y belleza, y que tuvo que ser derribada un día, a inicios de la década de 1950, para dar paso a la construcción de la actual iglesia matriz, símbolo arquitectónico de Santiago de Gualaceo, que permanece como un legado patrimonial para las presentes y futuras generaciones y se erige in crescendo como núcleo fundamental de la actividad pastoral del Jardín Azuayo hodie et nunc et semper.


Convencido de que «verba volent scripta manent/ las palabras vuelan y los escritos quedan» el actual vicario de Gualaceo, R.P. Julio Castillo Bernal, ha querido promover este libro, en el Año de la Fe, para un mejor conocimiento de la historia de este monumento patrimonial, que es orgullo de los habitantes de Santiago de Gualaceo y testimonio eterno de la fe cristiana que sigue siendo el verdadero leit motiv de la vida de esta comunidad tan ejemplarmente afecta a los goces del espíritu pro Patria et Deo.


Una publicación como la que esta nota reseña, que aborda la historia del ícono arquitectónico de la ciudad de Gualaceo, no debe omitir una relación histórica de la urbe en la cual este símbolo arquetípico se asienta ad futuram rei memoriam, por lo que la obra principia con una sinopsis histórica del jardín Azuayo, pueblo con un pasado esplendoroso que ha forjado su condición de comunidad progresista, cultural y sobre todo espiritual por donde quiera que se la considere.


Esperamos que la lectura de estas páginas contribuya también para acrecentar ese fervor cívico que permite, a los ciudadanos de cualquier lugar del planeta, amar a la tierra propia para precautelar mejor sus bienes colectivos, pues solo cuando conocemos lo que debemos amar podemos salvaguardar mejor esas riquezas del patrimonio cultural material e inmaterial que son parte de la esencia de nuestra identidad cultural y personalidad histórica.

Diego Demetrio Orellana
Datum Concha, apud flumina Tomebamba, ad initium mensis decembris, die VIII, reparata salute Anno Dominicae Incarnationis MMXII, in sollemnitate Benedicta Maria Virginis, Regina sine labe originalis concepta, in Annus Fidei MMXII - MMXIII.

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