Ars Poetica in civitatis historia o Arte de la Poesía en la historia
de la ciudad es lo que represéntanos Efraín Jara Idrovo in urbe
nostra semper spiritualis. En efecto, el perínclito bardo cuencano de
esclarecida prosapia literaria habría cumplido 100 años de vida el pasado 28 de
febrero y «la ciudad cargada de alma», exultante de gozo, ha recordado a su ilustre
vate con fulgurantes memorias que exultan de superlativo respeto para quien
considérase inter nos como el poeta mayor de la urbe, en la
vigésima centuria, pues no puédese negar que -en el parnaso de la
morlaquía- Jara Idrovo es como un iridiscente faro que alumbra con
esplendencia el horizonte poético de la Atenas del Ecuador ars gratia
artis in via pulchritudinis super flumina Tomebamba…
Mas el luminiscente homenaje cuencano deslústrase de la intrínseca iridiscencia que per se reclama cuando Efraín Jara ha sido ultrajado con una fotografía que ridiculízalo ad summum, haciéndolo quedar como un hilarante chupa de domine urbi et orbi in calamitatis aspectibus… En efecto, en la ignominiosa imagen que ha propaládose por el centenario del excelso bardo cuencano el eximio poeta saca la lengua en irreverente pose como quien responde con insolencia a un colectivo ataque frente al cual los gestos cuentan más que las palabras in veritatis splendor. Si el gesto fuera propio de Efraín sería espectacular, pero desgraciadamente no lo es in historia mundi…
En efecto, sacar la lengua en la forma como Efraín Jara ha hécholo, en la precedente imagen, no es privativo de su auténtica personalidad de libérrimo hombre de originales poses, puesto que Albert Einstein fue el genio de la física que un día retratóse con la lengua afuera, en levantisco signo de su rebelde personalidad, por lo que la imagen dio la vuelta al mundo ad futuram rei memoriam. Cuenta la historia que el 14 de marzo de 1951, ante el acoso de decenas de periodistas, Einstein les sacó la lengua como señal de rechazo y burla luego de su fiesta de cumpleaños, tenía 51 años, al salir de la Universidad de Princeton.
Cuando el genial físico hallábase en el auto junto a sus colegas un fotógrafo habíasele acercado pidiendo una última sonrisa para la cámara, pero Einstein, en furibunda reacción ante el ataque mediático, sacó la lengua y cerró sus ojos en un impulsivo gesto de decir: «BASTA… NO ME MOLESTÉIS MÁS, DEJADME EN PAZ IN VIA TRANQUILITATIS». El fotógrafo que consiguió la histórica fotografía de la rebeldía e insubordinación del genio pasó mas bien a la historia y trátase de Arthur Sasse.
Pero una vez que la imagen habíase publicado a Einstein le agradó ad summum, siendo como era un excéntrico personaje, libérrimo y contestatario para romper con los convencionalismos sociales. Así entonces, pidió varias copias en las que recortó su rostro para enviárselo a sus amigos in communio caritatis…
Los que conocíamos la autenticidad de Efraín Jara Idrovo, quien era un conspicuo ser humano in originalis modus actuandi, sabemos que el egregio maestro no era de imitaciones ni impostaciones a fuer de su díscola personalidad, por lo que jamás habría remedado, con conciencia y voluntad, al inmortal genio de la Física, pues Efraín era de peculiar talante para hacer sus propias locuras in communitate nostra como cuando bautizó a su melindroso gato con el nombre de LUCIFER in fraternitatis honorem... Ad exemplum, sólo recuérdese que habiendo sido electo como académico de la lengua rechazó ipso facto el nombramiento y jamás incorporóse a la Academia Ecuatoriana de la Lengua porque decía, con ataraxia y firmeza, que «para ser un hombre de letras no requiérese ser miembro de la Academia de la Lengua», siendo evidente que hasta cuando llegó a la edad provecta no dejó de ser original, por lo que sorprende el uso de esta inapropiada imagen para publicitar el homenaje por el centenario del magno vate super flumina TOMEBAMBA.
No obstante, ha descubiértose que ha sido el fotógrafo Bruno Roy, en estúpida iniciativa, quien incitó a Efraín a imitar a Einstein, en los finiseculares tiempos del segundo milenio, cuando ya sus facultades mentales empezaban a fallar in articolo mortis… La fotografía invítanos a pensar que Efraín estuviera en exámenes clínicos ante un facultativo que profiere las sacramentales palabras del auscultamiento médico in via sanitatis: «A ver... Saque la lengua... Diga AHHHH... Las amígdalas, mi estimado doctor Efraín... Tiene una terribilis amigdalitis».
Quid pro quo, en el centenario de su nacimiento, la
horripilante foto con la que imita a Einstein desmerécelo in extremis
mostrándolo bajo el tamiz de la ridiculez en la que subyace incluso una falta
de personalidad, lo cual no es digno de Efraín in honorem veritatis, ab
intra societatis in conchense urbe.
¿Qué sentido tiene para un hombre eminente como Efraín, a similis, imitar a los grandes genios que en el mundo han sido cuando él nunca pretendió medirse con el hercúleo físico de inmortal solera ni con nadie que en el universo hállese en el olimpo de los genios de las ciencias? Para Einstein, sacar la lengua representó un libérrimo acto revoltoso que dignifícalo con la entereza de un hombre de sui generis gestos… Pero el momento en que un preclaro hombre de cultura imítalo el sentido de las proporciones distorsiónase con chocarrero efecto, a fuer de la chanza y la chacota, como cuando una pulga pretende medirse con el elefante ad absurdum et contra dignitatis.
Efraín no requería de falsos remedos que denosten a su autenticidad pues siendo como era un ser de preclara inteligencia y sagaz espíritu, de exquisita sensibilidad y capacidad analítica, de revoltosa personalidad, de arrebatada audacia y admirable autenticidad era de aquellos hombres que no necesitaban remedar a nadie porque cada una de sus acciones y ejecutorias hacíanlo singularis et originalis in communitatis vita.
La anécdota era contada con fruición -en sus memorias de ex alumno borjino-
diciendo que había acaecido un año antes de la graduación de los primeros
bachilleres del Borja, entre los cuales Efraín Jara ha brillado con luz propia
junto a otras eminencias como Rodrigo Crespo Toral, Julio Corral Borrero,
Enrique Sánchez Orellana o Gabriel Díaz Cueva, fulgurantes nombres que brillan in
excelsis como excelsos compañeros ex alumnos de los jesuitas in
urbe nostra semper amata, quosque habemus grata memoria inter Efraín Jara
Idrovo in communio caritatis sicut antiqui Societatis Iesu alumni in conchense
collegium Borgia ad maiorem Dei glortiam.
Diego Demetrio Orellana
IN CONCHENSE URBE, APUD FLUMINA TOMEBAMBA, MENSIS MARTII, DIE OCTAVO, CURRENTIS ANNO DOMINI MMXXVI, III DOMINICA IN QUADRAGESIMA.
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OPINIONES CIUDADANAS












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ResponderEliminarLinda historia de la lengua de Einstein... jajaja... Y bella narrativa del doctor Demetrio, como siempre cheverazo y exquisito en todo lo que escribe... De a veritas el doctor Efraín Jara parece un payaso al lado de Einstein... Qué pena, no merecía que difundan esa foto sacando la lengua en los 100 años de su nacimiento... Bello el mishi del doctor y bello el nombre: lucifer... Me encanta.. Y la plena que Efraín Jara no haya hecho que le tomen esa foto..... Y si lo hizo no debía ser mal utilizada para celebrar los 100 años de su nacimiento... El doctor merecía una foto que hable todita de él y solo de él... Aunque sea la foto del mishi hubiera sido mejor para sus 100 años....
ResponderEliminarEl doctor Jara era mi profe del colegio Benigno Malo y al leer este hermoso artículo me puse a meditar a full que parece muy básico y hasta cursi o de mal gusto, o incluso de una patanería sin cuento, hacerle aparecer al doctor Efraín como un imitador... El no imitaba a nadie, era original en todo... Imitando a Einstein parece fatal... turro.... demencial...
ResponderEliminarHay que saber distinguir qué se quiere cuando se publica una foto para hacer publicidad de algo. Esto es regla elemental de marketing... Si es una imagen donde Efraín Jara está imitando a Einstein, en un contexto de celebrar los 100 AÑOS de su venida al mundo, entonces está clarito, más clarín que lo que canta un gallo, que esto ya no parece un homenaje sino una burla... Y en tal sentido doy toda la razón al doctor Diego Demetrio Orellana.
ResponderEliminarEn Cuenca ya es normal cuando hacen actos culturales que lo que vemos son payasadas.... ¿No va a ser este el caso? Pos claro que lo es, porque esa foto no le muestra al doctor Efraín como lo que era: "un gran poeta de Cuenca", le muestra como lo que nunca fue: un payaso imitando a un genio como Einsten... Es una burla para el doctor Efraín Jara Idrovo...
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