martes, 5 de julio de 2016

BORIS ORDÓÑEZ Y SU PINTURA EN EL HORIZONTE CUENCANO





Ex admirationem, Boris Ordóñez Petroff reaparece en el mundo cultural cuencano con una obra pictórica que confróntanos por su expresiva fuerza, a través de la cual, ipso facto, descífrase un lenguaje simbólico que llévanos a reflexionar en las cotidianas preocupaciones del hombre cuando enfréntase a su relación con los demás, con la naturaleza y el mundo espiritual, elementos con los que interactúa, diem per diem, de manera permanente, para descubrir que nada es perfecto, que en todas las cosas existen otras dimensiones que cobran sentido en el más allá, en la otredad que parece implícita a la natural condición humana o en el ignoto mundo etéreo por el que Boris, desde una contundente espiritualidad, interpélase ex tota anima suam/ con toda su alma


Así, el punto de llegada y de partida de la obra de Ordóñez es la reflexión metafísica y la espiritualidad que son como los vértices en los que confluye su universo compositivo definido además por el sorprendente colorido de sus propuestas. 



Y es que en las obras del artista el color constituye per se un recurso fundamental para engolfar a los espectadores para que, gracias al auxilio de las imágenes que emergen desde una atmósfera abstracta, descubran a un colorista que perfecciónase diariamente como un denodado estudioso de las múltiples posibilidades que los colores permiten al momento de pigmentarse en la obra plástica con intensa presencia. Por ello, el artista demuestra una gran capacidad cromática a través de la que puédese inferir que su experticia condiciónalo para buscar la luz, elemento que vuélvese como un singular leit motiv de sus propuestas pictóricas.


Ergo, en esta aventura exploratoria cuenta mucho la técnica y, por ello, Boris Ordóñez es un creativo y curioso artífice para investigar nuevas posibilidades en su proceso creador, por lo que estamos ante un artista que tiene una gran capacidad para preparar texturas sobre las cuales despliégase un mágico universo compositivo que revélase como condición sine qua non para plasmar sui generis propuestas en las que subyace un previo estudio.



Así pues, las creaciones del artista no son casuales y sopórtanse en bocetos perfectamente delineados, los cuales desbordánse hacia límites insospechados, pues este artífice de las artes plásticas, una vez en el lienzo, navega ad libitum con su vigorosa imaginación y en el manejo espacial de la obra logra sorprendentes efectos, buscando también la luz e investigando las mejores formas de fijar el claroscuro, todo lo cual enriquece más aún a los temas sobre los que trabaja, que circundan siempre el mundo espiritual, la esfera enigmática y la reflexión permanente de las acuciantes realidades humanas en un mundo vertiginoso que por su naturaleza impredecible y trepidante vuélvese en constante motivo de inspiración ad omnes gentes.


Las obras son impactantes como multifacéticas y en tanto representan el compendio de un permanente proceso de experimentación de técnicas y colores invitan a encontrar en ellas una simbología peculiar para decodificar el lenguaje plástico inmerso en ellas, a través de una serie de íconos y figuras que parecen sicodélicas junto con un juego de líneas que invocan al dibujo y defínense como perfectos trazos, a la vez que refléjanse como peculiares de la capacidad imaginativa del artista.
 
Boris Ordóñez es, de vehementi, un circunspecto pensador de duras realidades humanas que llévanlo a ejercer un modus vivendi por el que la solidaridad, el interés por el prójimo y la capacidad munífica para ayudar a quienes lo necesitan vuélvense características singulares para graficar, en sus admirables creaciones, un amplio espectro de mensajes y reflexiones de todo cuanto nos circunvala e interpela in universa terra.


Mas en el desarrollo de las propuestas plásticas del artista existen otros condicionantes que avalan mejor sus creaciones y enmárcanse plenamente en diversas corrientes artísticas de la historia del arte universal o en influencias de grandes maestros y destacados referentes de la plástica mundial y nacional in communitate nostra. Este hecho demuestra el conocimiento, por parte del autor, de importantes elementos contemporáneos con los cuales ha logrado desarrollar un lenguaje muy personal que, desde el simbolismo, la abstracción y la casi imperceptible figuración descubre inter nos una gran facultad para desentrañar las realidades del mundo en el que desenvolvémonos y que, a fin de cuentas, es el marco rector para las reflexiones de Ordóñez en sus polifacéticas motivaciones ars gratia artis.


Ad concludendi, habremos de decir que el artista, después de ejercitar un interesante proceso de experimentaciones plásticas, sintetiza sus ideas en propuestas de fuerte cromática, al estilo de un colorista en busca de la luz, bajo un estudio previo de técnicas y conceptos, para graficar la realidad en su esencialidad, a fin de que cada obra hable por sí sola y transmita ideas que llevan implícitas un simbolismo, clave directriz para la comprensión del mensaje pictórico en el que los espectadores descubren múltiples posibilidades de interpretación para un auténtico pintor de oficio y convicción.

Diego Demetrio Orellana
Datum Concha, mensis Iulii, die I, currentis Anno Domini MMXVI, octava Dominica XIV per annum.

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