viernes, 18 de septiembre de 2015

LA SABIDURÍA DE LOS DICHOS POPULARES IN COMMUNITATE NOSTRA


Un conocido dicho popular de nuestra lengua de Castilla dice ab immemoriabili: «Dios los cría y ellos se juntan». Y la frase vincúlase con las compañías en la vida de las personas, pues la ironía de la misma alude a la natural inclinación de los individuos para unirse con quienes comparten un mismo genio o similares gustos, aficiones y temperamento.

Aplícase también este pensamiento a las personas de conducta censurable y, desde el mundo del Derecho, Covarrubias afirma in scriptis: «El codicioso y el tramposo fácilmente se conciertan», y como es lógico, hasta para las acciones malas cuentan mucho las afinidades. Por eso, la gente mala rejúntase con la gente mala y los buenos van unidos siempre tal como las personas inteligentes que disfrutan debatiendo, in communio caritatis, sobre cosas de altura o asuntos importantes para el mundo.

Y es que las afinidades son las que perfilan las relaciones entre los seres humanos, quienes  normalmente únense con sus pares afines ora por sus gustos, ora por sus intereses ora por sus comunes maneras de ser, ya que el modus actuandi de cualquier individuo de la especie humana cuenta mucho a la hora de escoger las amistades.

Ergo, las personas que viven alejadas en remotos sitios de la Tierra, por más distantes que estuvieren o por más diferentes puntos en donde hayan nacido un día descubren, ab intra, que hay una fuerza sobrehumana que los une cum affectio originalis en la vida. Y el dicho popular señala taxativamente que justamente venimos al mundo tal como somos y las circunstancias hacen que encontremos a los seres con quienes debemos estar para compartir nuestras aficiones e intereses sicut erat in principio et nunc et semper.


Mas la frase presenta algunas variaciones en el remate y, por ello, la gente suele decir también: «Dios los cría y el diablo los junta» o «Dios los cría y el viento los amontona». La versatilidad del Castellano es lo que permite que volemos en la imaginación para graficar, in stricta veritas, que son las circunstancias las que perfilan el encuentro de los seres afines para desarrollar sus amistades y por eso hay mucha sabiduría popular cuando dícese:  «el diablo los junta» o « el viento los amontona», puesto que los miembros de la gran familia humana que peregrina en la Tierra, tarde o temprano, identifícanse por características comunes, por sus idénticos perfiles o por sus coincidentes intereses o tendencias para confluir y compartir sus vidas o, al menos, algunas prácticas afines. La frase, entonces, vuélvese providencialista para dejar a la Providencia Divina el mágico encuentro que une sus existencias in spiritus et veritas.



Rebus sic stantibus/ Estando así las cosas, estas divagaciones sobre un dicho popular de vieja solera y profunda veracidad in lingua nostra llévannos a pensar en otra frase curiosa que impacta por su cruda verdad y dice: «La inteligencia de un hombre se mide por la clase de mujer que tiene como pareja», lo cual nos enfrenta a considerar que aunque los varones y las mujeres únense también por sus similares gustos y aficiones, al tratarse de una relación afectiva, es solo el varón inteligente quien busca una compañera con la que, más allá de que compártense idénticos modos de ser y parecidas aficiones, se regocija per se por ser una mujer virtuosa, de aquellas de las cuales la Sagrada Escritura dice in veritas semper fidelis: «MUJER VIRTUOSA, ¿QUIÉN LA HALLARÁ? PORQUE SU ESTIMA SOBREPASA LARGAMENTE A LA DE LAS PIEDRAS PRECIOSAS. EL CORAZÓN DE SU MARIDO ESTÁ EN ELLA CONFIADO Y NO CARECERÁ DE GANANCIAS. ABRE SU BOCA CON SABIDURÍA Y LA LEY DE CLEMENCIA ESTÁ EN SU LENGUA».

Así entonces, ad concludendi, es hilarante comprobar in communitate nostra que muchos varones reflejan su pésima inteligencia cuando no hallaron a la mujer virtuosa in excelsis, pues algunas consortes de nuestros prójimos no son para nada virtuosas sino mas bien mujeres de ánimo calenturiento, de ojos altaneros, de lengua mentirosa, de labios injuriosos, de manos que hacen el mal con capacidades insólitas para violar la privacidad de su cónyuge y destruir la confianza, base sine qua non para cualquier relación afectiva destinada a perdurar in saecula saeculorum. Ergo, nunca olvidemos que «ENGAÑOSA ES LA GRACIA Y VANA LA HERMOSURA» si ello fue lo que hizo que nos unamos a una mujer nada virtuosa in vita nostra.

DIEGO DEMETRIO ORELLANA

Datum Concha, mensis septembris, die XIX, currentis Anno Domini MMXV, vesperas Dominica XXV per annum.

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